Ruta de 4 días en Malta en invierno: qué ver y qué hacer más allá de las playas

Formado por tres islas principales y unos cuantos islotes, Malta es un pequeño país en el corazón del Mar Mediterráneo. Eso sí, que no os engañen sus reducidas dimensiones, puesto que este país tiene muchísimo que ofrecer. Precisamente, eso es lo que venimos a enseñaros en este artículo, en el cual os enseñamos la ruta de cuatro días por Malta que hicimos, en la cual vimos absolutamente de todo: ciudades increíbles, yacimientos arqueológicos, playas, acantilados, cuevas e incluso un parque temático dedicado a Popeye.

Vaya por delante que esta no es la típica guía de Malta, ya que normalmente es un destino de sol y playa. Sin embargo, nosotros hicimos el viaje en invierno, buscando la cara más cultural y relajante de la isla. ¡Y vaya si lo conseguimos! Seguid leyendo y os mostraremos por qué Malta se ha convertido en uno de nuestros lugares favoritos.

Introducción: un archipiélago lleno de posibilidades

Malta es un viejo anhelo de prácticamente cualquier país que dé al Mar Mediterráneo. Hasta alcanzar su plena independencia, fue conquistada por fenicios, cartagineses, romanos, sicilianos, aragoneses, musulmanes, franceses, británicos… Vamos, que ha quedado una herencia cultural rica y variada, puesta en valor especialmente desde su independencia en 1964.

Forma parte de la Unión Europea, su moneda es el euro y viajar al país es buena idea en cualquier época del año. En los meses cálidos disfrutaréis de todo lo que se espera del Mediterráneo, incluyendo playas paradisíacas y una increíble nightlife. Sin embargo, es un destino que también merece la pena en los meses fríos, pues siempre hay algo que hacer allí.

De hecho, pese a tener apenas 316 kilómetros cuadrados, es uno de los países en los que más abrumados nos hemos sentido al preparar el viaje. ¡Tiene absolutamente de todo! Como veréis, nosotros hicimos un viaje en el que intentamos hacernos una idea general del país, visitando ciudades, espacios naturales, yacimientos arqueológicos, disfrutando de su gastronomía e incluso yendo a eventos como un famoso mercado semanal. Sin embargo, podríamos haber estado mucho más tiempo y no faltarían cosas por hacer.

Si tenéis la oportunidad de ir, no lo dudéis, pues estáis ante uno de los países más interesantes de todo el Mar Mediterráneo.

Cómo llegar

La principal manera de llegar a Malta es por avión. Desde España se tarda un par de horas, pudiéndose volar desde Madrid con Ryanair durante todo el año. Eso sí, los vuelos son mucho más baratos en invierno que en los meses cálidos del año.

Si queréis ir en coche o en furgoneta, también es posible si vais desde Italia. Existe un servicio de ferry que conecta Pozzallo (en Sicilia) con La Valeta (ya en Malta) en apenas un par de horas.

Cómo moverse por las islas y entre ellas

Sin duda, la mejor opción para moverse por Malta es en vehículo privado, por lo que os recomendamos alquilar un coche. Es tirando a barato (encontraréis coches fácilmente por 20€ al día) y os dará una libertad a tener en cuenta. Eso sí, os recomendamos tener en cuenta estos consejos para conducir por Malta, ya que es un país bastante particular: entre que se circula por la izquierda como en Reino Unido y que son tan agresivos como los italianos, la cosa no es sencilla.

Para moverse entre Malta, Gozo y Comino, la principal opción (por no decir la única) es el ferry. También os hemos preparado un artículo en el que os enseñamos cómo es el ferry entre Malta y Gozo, pero vaya por delante que el servicio funciona súper bien, que es rápido y que es barato.

Si no pensáis en alquilar un coche, podéis contratar excursiones para moveros por las islas o simplemente tirar de transporte público. Aunque sus autobuses ya no son tan coloridos como antiguamente, lo cierto es que funcionan bastante bien y podréis transitar entre las principales ciudades de las islas. Eso sí, mirad bien los horarios o tendréis que acabar tirando de taxi.

Recorrido y lugares que visitar

Nosotros volamos a Malta un viernes (llegamos por la noche, por lo que solo tuvimos tiempo de salir a cenar junto al puerto de Sliema) y volvimos un martes a última hora. En resumen, tuvimos cuatro días completos, en los cuales le sacamos mucho partido a la isla.

Este fue el itinerario que seguimos:

Día 1 (sábado): La Valeta y las Tres Ciudades

Empezamos hincándole el diente a La Valeta, la capital del país. Dedicamos medio día a recorrerla de arriba a abajo, visitando sus principales puntos de interés.

A la tarde tomamos un ferry y nos fuimos hasta La Cottonera, una conurbación formada por tres ciudades: Senglea, Vittoriosa y Cospiscua.

Fue una jornada maratoniana, de esas en las que el reloj te dice que has caminado más de 30.000 pasos, pero la verdad es que el esfuerzo mereció la pena.

Día 2 (domingo): sur de Malta

Empezamos en el extremo sur de la isla de Malta, visitando St. Peter’s Pool y alrededores. Es una de las zonas más visitadas en verano, porque ofrece algunas de las mejores playas de Malta. Sin embargo, en invierno también es una pasada por su belleza natural.

De ahí nos fuimos a Marsaxlokk. Fue el motivo por el que dedicamos el domingo al sur de la isla, ya que ese día se celebra un mercado semanal que no queríamos perdernos. En él compramos artesanía y dulces tradicionales a un precio exagerado, pero la experiencia valió la pena.

Nos adentramos en el interior para ir a ver la Cueva de Ghar Dalam, uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de la isla. No sería la única visita relacionada con la arqueología de ese día.

Eso sí, a continuación volvimos a la costa, en este caso para visitar la Blue Grotto. Se trata de una de las formaciones costeras naturales más importantes del país.

Tras eso, retomamos la arqueología para ir al Hagar Qim & Mbjadra Archeological Park. Solo diremos que son unos templos más antiguos que las pirámides de Egipto.

Nuestro particular zig zag nos llevó de vuelta a la costa, en este caso para ir a los Dingli Cliffs, los acantilados más famosos de Malta. Aquí os esperan paredes verticales que quitan el hipo y panorámicas increíbles.

Terminamos otra maratoniana jornada, en este caso yendo a dos ciudades encantadoras. Primero fuimos a Mdina, un conjunto medieval precioso que ha sido utilizado de manera recurrente como escenario de grabación de películas y series.

Por último, desde allí fuimos caminando a la vecina Rabat, donde la noche se nos vino encima mientras visitábamos sus iglesias y palacios. Imposible acabar la ruta en un sitio más bonito que este.

Día 3 (lunes): excursión a Gozo

El tercer día del viaje lo dedicamos a Gozo, la isla mediana de Malta. Tomamos el ferry a primera hora de la mañana y estuvimos toda la jornada recorriendo un territorio que eminentemente es rural.

El punto de partida fueron los Ta’ Cenc Cliffs, unos acantilados sencillamente espectaculares. No eran los primeros que veíamos en el viaje, pero aun así nos dejaron sin palabras.

Continuamos hacia el extremo oeste de Gozo, en donde nos esperaba el Dwejra Point. Se trata de un lugar en el que hay varios puntos de interés muy cerquita unos de otros: zonas para bucear, una bahía preciosa, un mar interior, una pequeña iglesia… Imprescindible.

Hablando de iglesias, aunque no precisamente pequeñas, la siguiente parada fue en el Santuario de Ta ‘Pinu, un templo construido tras una sucesión de milagros en los que devotas de la zona escucharon a la virgen. Es una basílica monumental, que destaca aun más por estar en medio del campo, sin ningún edificio que le haga sombra.

Encaramos a continuación el norte de Gozo, yendo a Wied il-Mielah Window, un arco de piedra caliza surgido de manera natural. Es una zona muy interesante si os apetece hacer senderismo o escalar.

También en el norte, no os podéis perder las Salinas Qbajjar, una explotación que extrae sal marina de la costa siguiendo el mismo método que utilizaban fenicios y romanos en la antigüedad. Es un paisaje único.

Terminamos la excursión por Gozo visitando Victoria, su capital. Conocida también como Rabat, es una ciudad con una Ciudadela impresionante, aunque también con una zona baja llena de interés.

Día 4 (martes): norte de Malta

La última jornada del viaje la dedicamos de nuevo a la isla principal, en concreto a recorrer el norte de Malta. Dicho sea de paso, en este viaje no fuimos a Comino (la isla más pequeñita) por falta de tiempo, aunque también porque pensamos que le sacaríamos más partido en verano. ¡Ya volveremos!

Sea como fuere, empezamos en Coral Lagoon, un espacio natural con fama de peligroso pero que a la vez es muy interesante. Se trata de una pequeña piscina natural situada en medio de las rocas, que comunica con el mar a través de una cueva.

Al ladito de ella vimos la White Tower y la Red Tower, dos fortalezas muy interesantes y que servían para proteger el norte de la isla.

La mayor parte de la mañana la pasamos en Popeye Village, un simpático parque temático dedicado a Popeye. El marino que obtenía fuerzas a base de comer espinacas tiene aquí un pequeño centro de peregrinación, utilizando como base el set de rodaje en el que Robin Williams y compañía grabaron una película entre 1979 y 1980.

La última excursión del día (y del viaje) fue a la Rotonda de Mosta, un templo excepcional con una de las cúpulas más grandes de toda Europa. No se nos ocurre una manera mejor de terminar cuatro días de ruta por Malta.

Mapa turístico de Malta

Sabemos que el apartado anterior es bastante denso, así que aquí os hemos preparado un mapa turístico de Malta, con todo lo que ver y hacer en el país.

Gastronomía

Malta está en el centro del Mar Mediterráneo, en una situación que le hace interesantísima a nivel gastronómico. Imaginad algo parecido a lo que encontraríais en Italia (con pasta y pizza por doquier), pero a la vez influenciada por ser una isla (mucho pescado) y también recogiendo la herencia de muchos años de dominación musulmana (maestría con las especias). En resumen, que comer en Malta da gusto.

Por citar algunos platos que no deberíais dejar de probar, hablaremos del lampuki (un pescado similar a la dorada), de la timpana (una especie de lasaña hecha con macarrones) y de los bocadillos hechos con ftira (el pan tradicional maltés).

Sin embargo, sería un crimen recomendar únicamente tres platos. Y es que la comida en Malta no solo es tremendamente diversa, sino que encima varía mucho por temporadas y tiene una calidad / precio excelente. Obviamente os encontraréis con sitios muy centrados en sacarle la pasta al turista mientras se le sirve comida de poca calidad, pero os costará muy poquito encontrar restaurantes auténticos.

Compras / souvenirs

Malta no es un país caro en líneas generales, pero es que en todo el tema de compras y souvenirs es relativamente barato. En todas las ciudades grandes veréis mercados y puestos en los que comprar las típicas touristadas (como imanes de nevera), pero siempre junto a ellas veréis cerámica, bisutería o ropas hechas por artesanos locales.

Entre todas las zonas comerciales, brillan con luz propia el mercado dominical de Marsaxlokk (al sur de Malta) y las calles de la zona baja de Victoria (en el centro de Gozo). Sin embargo, prácticamente a la salida de cada monumento veréis un puestecito en el que saciar vuestro consumismo.

Alojamiento

Hasta finales del siglo XX, no había duda: la mejor zona para alojarse en Malta era la capital. Al fin y al cabo, La Valeta estaba cerca del aeropuerto, era la ciudad principal y desde allí se podía ir a casi cualquier parte. ¿El problema? El turismo siguió creciendo, no había espacio para construir más hoteles y los precios subieron irremediablemente.

Por eso, con el paso del tiempo han surgido nuevas zonas para hospedarse en Malta. De hecho, a día de hoy la más típica no está en La Valeta, sino enfrente de ella. Nos referimos a Sliema, una ciudad a la que muchos turistas acuden por sus bajos precios y sus excelentes comunicaciones, ya que comunica con la capital por ferry.

También es frecuente alojarse en St. Julian’s (al norte de Sliema) o en zonas de costa (si el viaje es en verano).

Consejos finales

Si habéis llegado hasta aquí, habréis visto que no mentíamos cuando decíamos que Malta es un lugar lleno de posibilidades. Nosotros estuvimos cuatro días en invierno, en los que nos pegamos buenos madrugones y exprimimos al máximo nuestro coche de alquiler. Y, aun así, nos dio la sensación de que podríamos haber estado el doble o el triple de tiempo y nos seguirían faltando días.

Eso sí, no nos malinterpretéis. Malta tiene mucho que ofrecer, pero de todo en su justa medida. Es un destino perfecto si buscáis variedad y romper con la rutina, ya que todo está muy cerquita y tan pronto podéis estar en una playa paradisíaca como en un remoto yacimiento arqueológico.

Tened muy en cuenta que encontraréis una Malta diferente en función de la época del año. En verano tendréis sol, playa, fiestas y un ambiente excepcional, pero también atascos y masificaciones. Por el contrario, en invierno las playas quedarán en segundo plano, pero a cambio descubriréis un país sensacional.

Nosotros todo lo que podemos decir es que Malta nos fascinó y estamos seguros de que volveremos más pronto que tarde.

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