Qué ver en Tallin: ruta de un día por la capital de Estonia

Tallin fue, con total seguridad, la ciudad que más nos sorprendió del viaje por los países bálticos. Es un lugar vibrante y lleno de posibilidades, aunque a la vez muy fácil de visitar. En sus calles encontramos edificios increíbles, una maravillosa propuesta gastronómica y un ambiente nórdico que no pudo ser más acogedor. En este artículo os enseñamos qué ver y qué hacer en Tallin, la espectacular capital de Estonia.

La punta de lanza de las Bálticas

Se pueden decir muchísimas cosas de Tallin, y casi todas buenas. Con casi medio millón de habitantes, se presenta al mundo como la ciudad más poblada de Estonia, además de ser uno de los principales puertos del Báltico.

Es uno de los enclaves que más se han desarrollado tras la caída de la Unión Soviética, siendo actualmente un destino turístico de primer nivel (mención especial para los cruceros que atracan a diario en sus aguas) y uno de los hubs tecnológicos de Europa. Sin ir más lejos, la popular aplicación Skype tiene aquí su sede.

Sin embargo, la mayor parte de los viajeros no acudimos a ella por su apuesta por el futuro, sino más bien por la herencia que sus 800 años de historia han dejado en cada uno de sus rincones. La ciudad surgió al calor de las rutas comerciales entre Europa y Rusia, viviendo su época de mayor esplendor en la Edad Media como ciudad de la Hansa.

Patrimonio de la Humanidad desde 1997, son muchos los motivos por los que visitar Tallin. De hecho, es una ciudad que justifica por si sola todo un viaje, por muy lejano que este sea. Es sin duda una de las capitales europeas más bonitas y agradables de visitar, con infinidad de cosas que ver, con un gran ambiente y con muchas experiencias por vivir. Seguid leyendo y os mostraremos todo lo que se puede hacer en una ruta de un día por Tallin.

Turismo en Tallin

Iglesia de San Nicolás (Museo Niguliste)

Empezamos la visita a la ciudad en la Iglesia de San Nicolás, básicamente porque dejamos la furgoneta en un aparcamiento que estaba junto a ella. El templo fue fundado en 1230, aunque estuvo a punto de desaparecer en dos ocasiones: en unos saqueos en 1523 y durante los combates de la II Guerra Mundial. Precisamente, desde la restauración que hubo que efectuar tras el conflicto, ha pasado a ser un museo de arte religioso.

Oficina de Turismo

A escasos 50 metros de la iglesia está la Oficina de Turismo de Tallin, en la calle Niguliste 2. Os recomendamos pasar por allí, ya que tienen un montón de folletos en español y son la mar de agradables.

Plaza del Ayuntamiento

Una vez aparcamos y nos hicimos con el correspondiente mapa, fuimos directamente a uno de los puntos imprescindibles de Tallin: la Plaza del Ayuntamiento. Un enorme espacio abierto con muchísimo ambiente, repleto de cafés y restaurantes y que en diciembre tiene uno de los mercadillos de navidad más bonitos de toda Europa.

Obviamente, el principal edificio de la zona es el propio Ayuntamiento. Se trata de la casa consistorial gótica mejor conservada del norte de Europa. En los meses de verano funciona a modo de museo e incluso se puede subir a la torre.

Por si eso fuera poco, en la Plaza del Ayuntamiento está el mejor restaurante medieval de Tallin. La ciudad tiene varios establecimientos en los que sirven comida y tienen un ambiente inspirado en la Edad Media, aunque con precios tan inflados que quitan el hambre. Sin embargo, la excepción está en los propios bajos del Ayuntamiento. Allí os espera III Draakon, una taberna en la que comimos súper bien y a un precio irrisorio. Tienen muy poca variedad (sopas de carne de alce, empanadas, salchichas y costillas de buey), pero todo riquísimo. Además, las camareras simulan estar en la Edad Media y tienen un cesto con huesos de costilla, para que si vas con perro él también tenga su caprichito. ¡Mejor imposible!

Tampoco os podéis perder la Farmacia del Ayuntamiento. Teniendo en cuenta que fue inaugurada en 1422 y desde entonces ha prestado servicio de manera casi ininterrumpida, no os extrañará saber que es considerada la más antigua de Europa en funcionamiento. Si entráis en ella, hay tres cosas para ver:

  • Justo enfrente, una tienda de antigüedades.
  • A mano izquierda, la farmacia moderna, donde podéis comprar medicinas como en cualquier otro establecimiento.
  • Al fondo de esta, el pequeño museo de la farmacia, en el que se exponen remedios de diferentes épocas y desde donde podréis disfrutar de una vista preciosa del ayuntamiento.

Iglesia del Espíritu Santo

Dejando ya de lado la Plaza del Ayuntamiento, justo detrás de ella está la Iglesia del Espíritu Santo. Data del siglo XIV y el principal elemento de su fachada es un reloj pintado con todo lujo de detalles, que además tiene el honor de ser el reloj público más antiguo de la ciudad. El interior también merece la pena, con buena parte de su decoración y mobiliario hecho en madera.

Sede del Gran Gremio (Museo de Historia)

Al ladito de la iglesia está la Sede del Gran Gremio, un edificio del siglo XV que en tiempos fue la sede del Ayuntamiento. Hoy en día es el Museo de Historia del país, por lo que no os lo podéis perder si os interesa el devenir histórico de Estonia.

A poco que hayáis alzado la vista, os habréis dado cuenta de que Tallin es un lugar único. De hecho, aunque en esta guía os damos decenas de lugares de interés a los que acudir, también os recomendamos dar un paseo sin rumbo y disfrutar de sus calles sin más pretensiones que ver cosas bonitas. Un buen punto de partida para ello puede ser la Calle Pikk, una de las principales avenidas del casco histórico. En ella encontraréis toda clase de comercios interesantes.

Murallas

De un modo o de otro, acabaréis llegando a las Murallas de Tallin. La posesión de esta plaza aseguraba el control de un amplio territorio del Báltico, por lo que la ciudad siempre tuvo un sólido sistema defensivo: murallas, torres, puertas, fosos… Con el tiempo ha ido perdiendo su uso, pero hasta nuestros días han llegado casi dos kilómetros de murallas, haciendo que sean unas de las mejor conservadas de todo el continente.

Museos

Tallin también es una potencia a nivel europeo en lo que a museos se refiere. Si os ha pillado un día de lluvia o simplemente os apetece ir de museos, aquí os dejamos algunos de los más interesantes:

  • Museo Nacional de la Salud
  • Museo de las Artas Aplicadas y del Diseño Estonio
  • Museo de Historia Natural
  • Museo Marítimo
  • Museo de la Ciudad de Tallin

Esos son algunos de los más destacados, pero es que hay muchísimos más. Por poneros dos ejemplos muy especiales, incluso hay un museo dedicado a las marionetas y otro al mazapán.

Si tenéis intención de visitar varios, quizá os interese adquirir la Tallinn Card, ya que incluye la entrada a la mayor parte de los museos de la ciudad.

Iglesia de San Olaf

La Iglesia de San Olaf fue nuestra siguiente parada. Durante un tiempo, este templo fue considerado el edificio más alto del mundo, ya que la aguja original de la torre llegaba hasta los 159 metros. Sin embargo, hoy en día no solo ha sido superado por rascacielos de todo el planeta, sino que además ha perdido algo de altura y actualmente cuenta con 124 metros.

Tres Hermanas

Si en Riga están los Tres Hermanos, en Tallin se pueden visitar las Tres Hermanas, un conjunto de tres viviendas unidas entre sí por el interior. Son de lo más pintoresco de la ciudad.

Celdas de la KGB

Cerca de ellas están las Celdas de la KGB, las antiguas oficinas de la policía secreta de la Unión Soviética. En su interior se practicaron detenciones ilegales, interrogatorios e incluso asesinatos, siendo uno de los grandes símbolos de la opresión soviética en Estonia. En la actualidad se ha musealizado, de cara a enseñar al mundo aquello que no ha de repetirse.

Sede de la Hermandad de los Cabezas Negras

A pocos pasos de allí se puede visitar la Sede de la Hermandad de las Cabezas Negras, que actualmente se utiliza como sala de conciertos. Su fachada renacentista es una auténtica pasada, mientras que su puerta es una de las más bonitas de la ciudad.

Café Maiasmokk

A estas alturas quizá os apetezca hacer un descansito, y para ello nada mejor que el Café Maiasmokk. No solo es la cafetería más antigua de Tallin, sino que además ofrece deliciosos dulces, tés y cafés a un precio más que conveniente. Por si eso fuera poco, encima son dog friendly.

Catedral de San Pedro y San Pablo

Una vez retoméis fuerzas, seguid hasta la Catedral de San Pedro y San Pablo, el principal templo católico de Tallin. Su enorme fachada blanca es su principal seña de identidad.

Iglesia de Santa Catalina (y su pasaje)

A pocos metros de allí está la Iglesia de Santa Catalina, otro templo súper interesante. Eso sí, por encima del edificio destaca el precioso Pasaje de Santa Catalina, un pequeño callejón a su vera en el cual se ha establecido un conjunto de talleres artesanales que venden sus productos in situ. De las zonas más auténticas de Tallin para comprar piezas de artesanía.

Patio de los Artesanos

Si os ha gustado la experiencia, relativamente cerca está el Patio de los Artesanos, que tiene un concepto similar. Mencionado por primera vez en un documento de 1371, alberga los talleres y las tiendas de algunos de los mejores maestros artesanos de Tallin. Mención aparte merece Chocolaterie Cafe, una de las confiterías más famosas de la ciudad.

Plaza de la Libertad

Cambiemos de tercio y vayamos a otra zona de la ciudad. En este caso, al sur de la Plaza del Ayuntamiento, bajando por la calle Harju, está la Plaza de la Libertad (Vabaduse Väljak),un enorme espacio abierto que simboliza la independencia del pueblo estonio. Su elemento más destacado es el Monumento a la Guerra de Independencia.

Al fondo de la misma está la Iglesia de San Juan, una enorme iglesia neogótica de culto luterano. En los meses cálidos del año se puede visitar por dentro.

Museo de Ocupaciones y Libertad Vabamu

Un poquito más adelante está el Museo de Ocupaciones y Libertad Vabamu, cuya exposición permanente Libertad Sin Fronteras ha sido galardonada a nivel mundial. Es la principal institución para estudiar la historia reciente de Estonia.

Iglesia de San Carlos

A su lado está la Iglesia de San Carlos, de estilo neorrománico. Como la de San Juan, también es luterana. Fue construida en el siglo XIX y tiene el honor de albergar el órgano más grande de todo el país.

Museo de las Fortificaciones Kiek in de Kök

Desde allí, subiendo por la calle Toompea (o yendo directamente desde la Plaza de la Libertad por la Komandandi Tee) se llega al Museo de las Fortificaciones Kiek in de Kok. Ubicado en una de las torres más emblemáticas del recinto amurallado, permite visitar pasadizos del bastión, entrar a algunos elementos defensivos e incluso caminar sobre la propia muralla.

Catedral de Alejandro Nevsky

La visita va llegando a su fin, pero que nadie se vaya todavía. Al menos, no sin antes ir a la Catedral de Alejandro Nevsky. Se trata del principal edificio para la comunidad ortodoxa rusa de Estonia y destaca, como suele ser habitual, por sus cúpulas en forma de cebolla. Merece la pena visitar al interior, pese a que esté abarrotada de turistas a prácticamente cualquier hora del día.

Castillo de Toompea y Torre de Hermann el Alto

Enfrente de la catedral está el Castillo de Toompea y la Torre de Hermann el Alto. El primero ha sido el centro de poder de la ciudad y del país desde hace ya mucho tiempo, siendo actualmente la sede del Parlamento de Estonia.

La segunda, con casi 50 metros de alto, es uno de los símbolos nacionales del país.

Jardín del Rey de Dinamarca

Tanto la Catedral como el Castillo están en lo alto de la colina Toompea. Pues bien, en una de sus laderas hay una bonita terraza, en la cual está el Jardín del Rey Danés. Recibe ese nombre porque se cree que es donde pudo acampar el rey de Dinamarca Valdemar II, junto a sus huestes, antes de tomar la colina en el año 1219.

Dice la leyenda que en ese conflicto se creó la bandera de Dinamarca, la cual empujó a la victoria hacia las tropas cuando estaban en su peor momento.

Catedral de Santa María (El Domo)

Y un poquito más arriba está el último edificio religioso que visitamos ese día, la Catedral de San María. Conocida popularmente como El Domo, es uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Se puede subir a lo alto de la torre.

Miradores de Tallin

Y para terminar la visita a esta zona de la ciudad y a la propia Tallin, nada como asomarse a los diferentes miradores que hay distribuidos por la colina Toompea. Los dos más famosos son:

  • El Mirador Kohtuotsa, que da hacia la parte moderna.
  • El Mirador Patkuli, que da hacia el casco histórico.

Asomándoos a ambos (y a algún otro de menor entidad que también hay por la zona) obtendréis una panorámica de 360º de la ciudad de Tallin y de sus alrededores.

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