Excursión de un día por el sur de Malta

En la ruta de 4 días por Malta que hicimos en invierno, hubo una jornada que dedicamos en exclusiva al sur de la isla principal. Así, en nuestro cochecito de alquiler, pudimos disfrutar de un recorrido de lo más variado, en el cual visitamos playas, ciudades, cuevas, yacimientos arqueológicos y acantilados. En este artículo recopilamos toda la información y os enseñamos todo lo que puede dar de sí una excursión de un día por el sur de Malta.

La zona sur de Malta en coche de alquiler

Moverse por Malta es relativamente sencillo. Todo el país cuenta con una estupenda red de autobuses, taxis y ferrys con los que podrás moverte tanto entre islas como dentro de ellas. Sin embargo, para una ruta de pocos días se antoja imprescindible alquilar un coche, ya que de lo contrario perderás mucho tiempo entre transportes y esperas.

Así, coche de alquiler en ristre, nosotros hicimos tres excursiones: una de un día por el norte de Malta, otra de un día en Gozo y la que protagoniza este artículo, de un día por el sur de Malta. Conducir por Malta es para valientes, ya que van por la izquierda (herencia inglesa), son súper agresivos al volante y las carreteras no son las mejores, sobre todo si te alejas de las vías principales.

Sin embargo, yendo despacito y con buena letra, sin prisa alguna, el sur de Malta puede ofreceros muchísimo. De hecho, nosotros hicimos la ruta en invierno, cuando las horas de sol son escasas (se hacía de noche a las cinco de la tarde) y aun así vimos un montón de cosas.

Básicamente os planteamos un itinerario desde Sliema, donde estábamos alojados. Fuimos en coche hasta la puntita sureste (una media hora) y desde ahí fuimos subiendo en paralelo a la costa sur. En un día, con toda la calma del mundo, pudimos visitar primero St. Peter’s Pool y alrededores, luego fuimos a Marsaxlokk (aprovechamos que era domingo para ir a su mercado semanal), de ahí pasamos por la Cueva de Ghar Dalam, bajamos para ver la Blue Grotto y los Dingli Cliffs en la costa y, por último, regresamos tierra adentro para hincarle el diente a Mdina y Rabat. No negaremos que acabamos el día cansados, pero no fue ninguna paliza. De hecho, todo lo visitamos con tranquilidad y parándonos en todos los rincones con encanto que nos llamaban la atención.

Qué ver en el sur de Malta

St. Peter’s Pool y alrededores

Empezamos el día en el extremo sureste de la isla de Malta, donde la gran protagonista es St. Peter’s Pool: una microbahía famosa en el mundo entero por su belleza. Es una de las zonas de baño más visitadas de Malta, aunque nosotros no nos entretuvimos demasiado ya que fuimos en pleno invierno y hacía un frío que no invitaba a ponerse el bañador.

Aprovechamos para ver algunas cositas por la zona, como la Ta Kalanka Sea Cave o unos búnkeres del siglo XIX que fueron utilizados en la II Guerra Mundial.

Marsaxlokk

De ahí nos fuimos a Marsaxlokk, una animada ciudad costera que destaca fundamentalmente por su colorido puerto. Allí podréis ver cientos de Luzzus, las embarcaciones típicas de Malta que siempre tienen al Ojo de Horus en los dos lados de su popa.

Marsaxlokk es famosa además por su mercado de los domingos, así que aprovechamos que justo era ese día para dejarnos caer por sus puestos. Allí compramos artesanía y bollos tradicionales a un precio bastante inflado, pero la verdad es que fue una buena experiencia.

Cueva de Ghar Dalam

Luego de todo el bullicio de Marsaxlokk, cambiamos completamente de término y nos fuimos a visitar la Cueva de Ghar Dalam, un yacimiento prehistórico conocido también como Cueva de la Oscuridad. Recorrimos unos 50 metros por el interior de esta galería subterránea, en la cual no solo se han encontrado fósiles humanos sino también de animales que transitaban por Malta en la Edad de Hielo, como elefantes enanos o hipopótamos.

La entrada cuesta 6,50€ por persona, pero os aseguramos que merece la pena.

Blue Grotto

Si no queréis gastar dinero pero os apetece disfrutar de una maravilla natural, volved al coche e id a la Blue Grotto, una sucesión de seis cuevas marinas ubicadas en la costa sur de Malta. Tanto la propia Cueva Azul como los acantilados cercanos son impresionantes, pero si por algo destaca la zona es por el increíble color azul de sus aguas.

Se hace una primera parada en un mirador que hay al borde de la carretera, desde donde se contempla la Blue Grotto desde las alturas. Después, se va al cercano pueblo de Wied-iz-Zurrieq y se pueden hacer paseítos en barco por las galerías marinas.

Hagar Qim y Mbjadra Archeological Park

Volvimos al interior, en este caso para visitar los templos megalíticos de Hagar Qim y Mbjadra. Aunque están a medio kilómetro uno del otro, se visitan de manera conjunta en una especie de parque arqueológico que incluye también museo y un pequeño documental en 4D.

Son una de las construcciones más antiguas de la humanidad, habiéndose erigido incluso antes que las pirámides de Egipto. El lugar está cargado de simbolismo y belleza, por lo que nos parece una visita imprescindible incluso aunque no suelas ir a sitios arqueológicos.

Dingli Cliffs

De vuelta a la costa, no pudimos dejar de visitar los famosísimos Dingli Cliffs. Son unos de los acantilados más famosos de toda Malta, y eso es mucho decir en un archipiélago con una geografía tan escarpada.

La verdad es que los Acantilados de Dingli son una auténtica pasada. Quita el hipo asomarse al borde y ver la enorme caída libre que hay hasta el mar. Eso por no hablar de su belleza, ya que son uno de los espacios naturales más bonitos y salvajes de todo el Mar Mediterráneo.

Mdina

La excursión iba tocando a su fin, pero todavía nos dio tiempo a visitar dos ciudades más. La primera fue Mdina, una preciosísima urbe amurallada en la que el tiempo parece haberse detenido hace ya varios siglos. Es uno de los sitios más bonitos en los que hemos estado nunca, sin lugar a dudas. Además, su ambiente es mágico, siendo un lugar súper tranquilo pese a recibir a miles de turistas cada día. Por algo se la conoce como la Ciudad del Silencio.

Por cierto, Mdina se ha hecho muy popular en los últimos tiempos por haber servido de zona de rodaje para algunas de las escenas más míticas de Juego de Trono. En concreto, aquí podéis encontrar tanto la entrada a Desembarco del Rey como el Burdel de Meñique.

Rabat

Para terminar, al lado de Mdina (literalmente al lado, puesto que se va andando) está la pequeña ciudad de Rabat, famosa por sus iglesias, sus palacios y sus catacumbas. Es una ciudad perfecta para acabar una excursión como esta, ya que sus calles están especialmente bonitas al atardecer.

Para nosotros supuso un magnífico broche de oro a un día increíble, en el que terminamos paseando bajo las estrellas después de una romántica cena. Sin duda, la mejor muestra de que Malta sol y playa, sí, pero también muchísimas cosas más.

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