El legendario Hurtigruten, el viaje por mar más bonito del mundo

Sobre el papel, el Hurtigruten no es más que un servicio de transporte diario por la costa de Noruega. Conocido como El Expreso del Litoral, se trata de una red de cruceros que va de Bergen (en el suroeste) a Kirkenes (en el noreste), recorriendo una y otra vez sus 2700 kilómetros en aproximadamente seis días y medio. Sin embargo, la mística y la épica envuelven a esta ruta, siendo una de las más emblemáticas de las aguas europeas. Seguid leyendo y os enseñaremos uno de los grandes símbolos de la cultura noruega.

De barco-correo a crucero recreativo en solo un siglo

El Hurtigruten fue puesto en marcha en el año 1893, como una manera de dar respuesta a las necesidades de buena parte del territorio noruego. Pensad que a finales del siglo XIX muchas aldeas pesqueras no estaban conectadas por carretera, lo cual hacía que de facto la mitad septentrional del país quedase aislada durante los meses más fríos del año.

Con la idea de cubrir esa necesidad nació esta “autopista marítima”. En un primer momento simplemente era un barco-correo, lo cual se traducía en que únicamente transportaba mercancías y correspondencia. Pudiera parecer poca cosa, pero los más de 83.000 kilómetros de línea de costa quedaron unidos de una manera relativamente eficiente por este servicio.

Así, durante los primeros años se fue ampliando el recorrido, convirtiéndose en una sencilla manera de unir Noruega surcando sus aguas. Poco a poco fue adquiriendo fama entre la población local y extranjera, evolucionando de una manera bastante natural a lo que es hoy en día: un servicio que transporta tanto mercancías como viajeros, con un enfoque cada más más turístico que práctico.

De hecho, hace ya mucho tiempo que el Hurtigruten se ha volcado por completo en el turismo. Así, presume de ser la red de cruceros más ecológica del mundo, tanto por sus embarcaciones híbridas (las primeras del planeta) como por políticas concretas (como la ausencia de plásticos de un solo uso a bordo). También avisan en caso de que sea visible una aurora boreal, algo que sin duda agradeceréis si estáis a bordo.

2700 kilómetros recorriendo la costa noruega

En la actualidad, 12 barcos operan simultáneamente en la ruta, ofreciendo salidas diarias desde cada uno de los 34 puertos que conforman la red. Conviven barcos más antiguos y otros de pura vanguardia, todo ellos con un mismo enfoque: mejorar la accesibilidad del litoral noruego a la humanidad.

El recorrido empieza en la bonita ciudad de Bergen, en el suroeste del país. No se nos ocurre una forma mejor de contemplar los Fiordos Noruegos que haciéndolo desde la cubierta de este mítico barco.

Poco a poco asciende por la costa, pasando por lugares tan emblemáticos como Geiranger (uno de los fiordos más bonitos del país) o Trondheim (la puerta al norte de Noruega). También para en Bodo, ya por encima del Círculo Polar Ártico.

La ruta continua tanto por las islas Lofoten como por las islas Vesteralen, en el tramo que sin duda más demanda tiene de todo el recorrido (sobre todo en los meses cálidos del año).

Tromso o Hammerfest no faltan en este largo camino, al igual que Honningsvag. En ese bonito pueblo se puede parar para hacer una excursión hasta el Cabo Norte, además de contemplarlo desde las aguas.

El último tramo transita en el extremo noreste de Noruega, con Vardo y Kirkenes (ya en la frontera con Rusia) como principales referencias.

Además de los 34 puertos en los que se hace escala, actualmente Hurtigruten tiene un catálogo de aproximadamente 90 excursiones oficiales. Con ellas se pueden visitar algunos de los lugares más conocidos de Noruega.

El crucero DIY

Al margen de pequeñas modificaciones entre el verano y el invierno (que pueden incluir pequeños cambios de horario o paradas extra en la ruta), lo cierto es que el Hurtigruten es una red estable y muy bien planificada.

Se tarda doce días en completar en recorrido de sur a norte y deshacer el camino andado. A lo largo de esta épica aventura, las paradas ocurren siempre en los mismos días y horas. A modo de ejemplo, en Sortland siempre se llega al quinto día yendo hacia el norte. Se para a eso de las 2:30 de la mañana y el barco continua su recorrido tan solo media hora más tarde. Por el contrario, el día de vuelta llegará hasta allí a las 12:30, dejando el puerto en dirección sur a las 13:00.

Vamos, que no os imaginéis el Hurtigruten como un recorrido cerrado, sino más bien como un servicio hop on – hop off. Recuerda en cierta manera al Interraril o al Transsiberiano: el viajero puede comprar tíckets por un tramo concreto y hacer la ruta a su aire.

Pensad que a bordo existen todo tipo de posibilidades, como una propuesta gastronómica alucinante o zona de saunas, por lo la ruta puede hacerse del tirón en 12 días de puro paisajismo o ir haciendo infinitas paradas.

Compañía de referencia en cruceros remotos

El Hurtigruten fue puesto en marcha por Vesteraalens Dampskibsselskap, un armador privado que tenía al frente al capitán Richard With. De esto han pasado ya muchos años, ya que la primera navegación se hizo en 1893. Así, se ha acumulado un know-how que en el siglo XXI se ha empezado a explotar a nivel planetario.

De hecho, se calcula que el 2% del mercado global de los cruceros está en manos del Hurtigruten. Esto no es solo por su labor en las costas de Noruega, sino por otras redes de cruceros que se han puesto en marcha por todo el mundo.

Casi siempre asociadas a climas fríos, es posible encontrar rutas con el sello de Hurtigruten por la Antártida, Alaska, Groenlandia o Islandia. Como no podía ser de otro modo, no faltan las islas Svalbard, el archipiélago noruego a medio camino entre el territorio continental y los hielos árticos.

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