Cabo Norte: qué es, qué ver y cómo es la visita al mítico extremo norte de Noruega

El Cabo Norte de Noruega es, en apariencia, una sencilla montañita ubicada en la isla de Mageroya. Teóricamente destaca por sus acantilados, por su paisaje desnudo y por ser un excelente lugar para observar tanto el sol de medianoche como las auroras boreales (en función de la época del año). Sin embargo, esta descripción no podría ser más protocolaria. En realidad, el Cabo Norte es un lugar lleno de magia, con el que todo viajero sueña alguna vez en su vida y cuya visita queda grabada a fuego en la memoria de cualquiera que llegue hasta allí. En este artículo os vamos a contar cómo fue nuestra visita y a daros un montón de consejos súper útiles para sacarle el máximo partido.

Introducción: ¿qué es el Cabo Norte?

Son ya más de 300 años fascinando al mundo. Aunque el término Cabo Norte fue acuñado por un explorador británico a mediados del siglo XVI, no pasó al imaginario colectivo hasta que no se puso de moda hacer viajes con un toquecito de aventura entre las grandes personalidades europeas. Por aquí han dejado su huella algunos visitantes ilustres como el rey Óscar II de Suecia y Noruega o el rey Chulalongkorn de Siam (actual Tailandia).

No penséis en este viaje como un coto reservado solamente a reyes y príncipes, pues nada que ver. Aventureros y viajeros de a pie también llevan fascinados durante generaciones con la belleza y el simbolismo de un lugar que, popularmente, se identifica con el punto más al norte de Europa. Sin embargo, la realidad es que el lugar más septentrional es el cercano cabo Knivskjellodden, 1500 metros más norteño. Si nos ponemos exquisitos, también se podría decir que realmente no es un cabo. Eso sí, no seremos nosotros los que negaremos la magia del sitio.

Sea como fuere, las coordenadas 71º 10′ 21» son legendarias. Es uno de los pocos lugares de Europa en los que todavía se respira aroma a expedición: por su ubicación remota, porque llegar nunca es sencillo y porque lo siguiente al Cabo Norte ya son los hielos del Polo Norte (con permiso de las islas Svalbard, claro).

La visita al Cabo Norte tiene tres partes: una consiste en llegar, que es de por sí una aventura: lo siguiente sería ver el Centro de Recepción de Visitantes que tiene mucha miga; y, por último, está todo lo que se puede ver por allí en exteriores.

Cómo llegar a Cabo Norte

Carretera

Llegar por carretera al Cabo Norte es una experiencia auténticamente brutal. Tened en cuenta que nosotros salimos desde Madrid, por lo que fueron unos 5000 kilómetros. Obviamente no fuimos del tirón, pero el viaje en sí duró cinco semanas.

Sin embargo, supongamos que estáis por la zona. La experiencia es igual de alucinante. Nuestro último tramo fue desde Hammerfest, haciendo 200 kilómetros en casi cuatro horas. El trocito final (más o menos desde Honningsvag) es increíble. Imaginad un paisaje propio de otro planeta, con carreteras estrechas que transcurren por lugares en los que ya no hay ni vegetación. Mucho ojito, porque entre túneles, curvas, cambios de rasante y renos cruzándose todo el tiempo se puede volver peligroso.

Nosotros fuimos en verano, pero también se puede hacer en invierno. Eso sí, tendréis que esperar a determinados horarios, en los que las autoridades noruegas forman un convoy y van eliminando nieve y hielo del trazado.

Avión

Si queréis ir a Cabo Norte pero no tenéis el tiempo o las ganas de meteros la kilometrada, también podéis llegar por avión. Normalmente tendréis que realizar una escala en Oslo, pero desde allí salen vuelos hasta el pequeño aeropuerto de Honningsvag. Como ya hemos dicho, desde allí podréis llegar por carretera hasta el Nordkapp.

Barco

Por último, también tenéis la opción acuática. Básicamente hay dos maneras de encararlo: en el mítico Hurtigruten (el barco-correo que recorre la costa de Noruega a diario) o en el típico crucero. En ambos casos, lo normal es que primero os dejen en Honningsvag (desde donde os ofrecerán excursiones hasta el Cabo Norte) y que después paséis al nivel del agua, para contemplarlo desde la propia embarcación.

Qué ver en Cabo Norte

Vamos ya a hincarle el diente a todo lo que ver y hacer en Cabo Norte. Como decimos, hay tres experiencias claramente diferenciadas.

La llegada

Da igual cómo hagáis la aproximación a la zona: como mínimo, os espera media horita de carretera desde Honningsvag. ¡Y qué media horita! Hablamos de un duro y sinuoso recorrido repleto de curvas, renos y estrecheces, con vehículos yendo en ambas direcciones y más peligros de lo que pudiera parecer. El paisaje es absolutamente espectacular: en pocos lugares de Europa podréis sentir que estáis tan cerquita del fin del mundo.

Una vez lleguéis al Cabo Norte, tendréis que pasar por una garita. Allí os darán un folleto gratuito (en perfecto castellano) y os explicarán un tema tirando a polémico: el aparcamiento es gratis, pero hay una parte de pago.

Zona indoor

Y es que visitar el Centro de Recepción de Visitantes no es nada barato: hablamos de 310 NOK (unos 30€) por persona. Y esto incluye el acceso literalmente: si no pasáis por caja, no podréis ni acceder a lugares tan básicos como los baños, la tienda o el restaurante. Teniendo en cuenta que es una vez en la vida nosotros pagamos, aunque con una pequeña trampa: solo compramos un ticket y entramos por turnos. En realidad hicimos esto porque no se podía acceder con perro y no íbamos a poder ir a la vez, pero de paso nos ahorramos un dinerito. Al fin y al cabo, te dan una pegatina que te tienes que poner en la chaqueta, así que nos la fuimos cambiando y listo.

Básicamente, esto es todo lo que visitamos en el edificio de Cabo Norte:

  • Hall principal: el espacio central desde el cual se accede al resto. Ahí tenéis la recepción, los baños, una taquilla en la que os pedirán que mostréis vuestra pegatina, el cuadro Niños de la Tierra y alguna cosita más. Por cierto, tienen unos horarios loquísimos: en verano abre hasta la 1:00 de la mañana.
  • Película panorámica: un pequeño espacio en el que se proyecta una película de 125º, en la cual se muestra cómo cambia el Cabo Norte a lo largo de las diferentes estaciones del año.
  • Túnel: una larga excavación que se adentra en lo más profundo de Cabo Norte, a lo largo de la cual hay dispuestos diferentes dioramas. ¿La temática? Como no podía ser de otro modo, la historia de Cabo Norte.

  • Capilla de San Juan: un pequeño espacio para la oración. Fue inaugurado en 1990, muestra de que Cabo Norte está en constante evolución.
  • Museo Tailandés: conmemora la visita del rey Chulalongkorn, que estuvo por allí en 1907. El museo fue inaugurado en 1989 y básicamente sirve para poner en valor la figura del mandatario.
  • Cueva de la Luz: otra manera de aproximarse a la historia del lugar, en este caso a través de un espectáculo de luz y sonido.
  • King’s View: la vista del rey. El túnel tiene una salida al mar, desde donde podréis contemplar la inmensidad de una manera diferente.
  • Restaurantes: si queréis tomar algo a un precio prohibitivo, allí os esperan diferentes opciones: Restaurant Globusen, Aurora Borealis Food Bar, North Cape Coffee Shop, el Panorama Bar… Abren durante todo el día.

  • Oficina de Correos: con su mítico código 9764, se trata de la oficina postal más al norte de Europa. Allí se pueden adquirir sellos conmemorativos.
  • Tienda: por último, en la enorme tienda que hay junto al hall también es un must. En ella podéis comprar un certificado que acredite que habéis llegado hasta Cabo Norte, además de un montón de souvenirs de calidad variable. Vimos cosas muy chulas, pero también típicas turistadas made in China.

Zona outdoor

Fuera del edificio también hay mucho que hacer. Y todo gratis, así que la visita merecerá la pena aunque no paséis por caja.

El protagonista indiscutible es El Globo, un monumento construido en 1977 y que desde el primer día se ha convertido en el gran emblema del Cabo Norte. Mucha gente se lo acaba tatuando, ya que representa a la mil maravillas lo que supone llegar a un sitio como este.

Desde El Globo tenéis unas vistas excelentes de los acantilados, los cuales tienen una altura de 307 metros. Resulta increíble mirar al mar y sentir cómo vienen los vientos gélidos del Polo Norte, con el sol de medianoche o las auroras boreales sobre la cabeza.

En un lateral del edificio está la Columna de Óscar, un monumento que conmemora la visita del rey Oscar II en 1873.

En otro extremo se encuentra Niños de la Tierra, un monumento erigido en 1989 con la ayuda de siete niños procedentes de diferentes lugares del mundo.

Pero, por encima de cualquier hito, lo importante de los exteriores de Cabo Norte es el simple hecho de estar allí. Hay que decir que hicimos noche con la furgo, por lo que aprovechamos para dar un paseo en diferentes momentos. Eso nos permitió compartir la alegría de haber llegado a Cabo Norte con mucha gente distinta: era inevitable, todos estábamos allí con una sonrisa de oreja a oreja. No os dejéis ningún rinconcito por explorar, os aseguramos que cada palmo de ese lugar merece la pena.

Consejos para visitar Cabo Norte

Vamos a recopilar ahora algunos consejos e informaciones prácticas, de cara a que os hagáis una idea de lo que os espera por allí:

  • ¿Cuánto cuesta visitar Cabo Norte? Acceder al lugar y aparcar es gratuito, pero cobran 310 NOK por visitar el edificio. Si no pagáis, no podréis ni siquiera acceder a la tienda o los baños.
  • El tiempo es muy cambiante: si vais en un día muy nublado, no os preocupéis en absoluto. Disfrutad del lugar cubierto y simplemente esperad unos minutos, porque lo normal es que acabe despejando al poco rato. Nosotros estuvimos varias horas por allí y fue como ver pasar ante nosotros las cuatro estaciones del año.

  • Si llegáis en un vehículo no motorizado (como una bici) el acceso al edificio es gratuito (al menos lo era en 2022, si luego cambia os pedimos disculpas).
  • ¿Cuánto se tarda en visitar Cabo Norte? Absolutamente imposible de calcular. Podría ser una hora si os centráis en ver el edificio e ir hasta El Globo, pero es imposible no quedarse fascinados durante horas con la magia del lugar.
  • ¿Hace frío en Cabo Norte? Más de lo que pudiera parecer. Esta zona de Noruega es menos fría de lo que parece debido a diferentes corrientes naturales, pero en Cabo Norte soplaba un airecillo que nos dejó helados.
  • ¿El Cabo Norte es dog friendly? Solo al 50%. No tendréis problemas en los exteriores, pero lamentablemente no se puede acceder al edificio con perro.

Conclusión: ¿merece la pena ir a Cabo Norte?

Sin lugar a dudas. Para nosotros fue una experiencia única, de esas que se recuerdan toda la vida. No por haber soñado mil veces con ir a Cabo Norte dejó de sorprendernos, más bien todo lo contrario: encontramos un lugar único, con una energía especial y que nos hizo sentir plenamente satisfechos.

Para nosotros, ir hasta allí fue un esfuerzo enorme. A nivel laboral (tuvimos que juntar vacaciones de dos años), económico (el viaje no fue precisamente barato) y físico (en total fueron 15000 kilómetros), pero fue el viaje de nuestra vida.

Incluso haciendo un viaje en avión hasta la zona y simplemente encarando la visita como una excursión de un día, se trata de un lugar absolutamente recomendable.

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