Ruta de un día por Bergen, la capital de los fiordos noruegos

Si hay una ciudad en Noruega que sea vibrante y que siempre enamore al viajero, esa sin duda es Bergen. Es la segunda urbe más poblada del país (solo superada por la capital) y un auténtico gigante económico, no solo por su importante industria petrolera y gasística sino también por el turismo. Bergen se presenta al mundo como la puerta de entrada a los Fiordos Noruegos, siendo uno de los lugares con más entrada y salida de cruceros de todo el planeta. En sus calles se pueden encontrar infinitas sorpresas: desde un barrio de cuento con casitas de colores que recoge la herencia de la Hansa hasta una tienda de navidad que abre los 365 días del año, pasando por un animado mercado de pescado fresco o un funicular desde el cual contemplar las siete montañas que rodean a la ciudad.

Son muchos los atractivos turísticos que ofrece este destino, tantos que el viajero puede sentirse agobiado antes de su llegada. Por eso, os hemos preparado este top 10 de Bergen, en el que os enseñamos todo aquello que no podéis perderos en una visita de un día a la ciudad.

Bergen, la capital de los Fiordos Noruegos

Ubicada en la costa suroeste de Noruega, Bergen tiene casi 300.000 habitantes. Fue fundada en el siglo XI por el rey Olav Kyrre, convirtiéndose de manera casi inmediata en uno de los motores económicos de la zona gracias al comercio del bacalao. Medio siglo después de su fundación, los comerciantes de la Liga Hanseática construyeron un barrio que sirviese de base para sus operaciones en el norte de Europa, habiendo llegado a nuestros días de manera casi intacta.

Aunque la peste negra y los piratas sembraron el caos desde el siglo XIV hasta el XVI, Bergen nunca perdió su importancia. De hecho, hasta bien entrado el siglo XIX fue la ciudad más grande de Noruega, siendo superada por Oslo a mitad de siglo. La II Guerra Mundial fue especialmente dura aquí, con un enfrentamiento entre alemanes y noruegos en sus costas. Tras ser ocupada por los nazis, fue bombardeada por los alemanes.

Sin embargo, Bergen es sinónimo de resiliencia. La ciudad ha sabido superar todas las adversidades y llegar hasta nuestros días como una auténtica joya. Pese a ser un lugar visitado cada año por decenas de miles de turistas, ha sabido conservar su esencia y hoy en día es un encantador pueblo pesquero con casitas de colores. Bueno, eso y mucho más: la ciudad de las siete montañas (que así es como la llaman) tiene muchísimas cosas que dar al viajero.

Da igual si vas a Bergen como parte de un crucero por los Fiordos Noruegos (de cuyo destino se considera capital) o en una ruta más larga por Noruega. Si pasas por aquí no puedes dedicarle menos de un día a esta apasionante ciudad, pues tiene suficientes cosas para atraparte durante horas.

10 cosas que no te puedes perder en Bergen

Bryggen, las casitas de colores de la Hansa

El principal emblema de la ciudad, visita obligada por encima de cualquier otra, es el barrio de Bryggen. Se trata de una zona construida por los comerciantes de la Liga Hanseatica como apoyo a sus operaciones en esta zona de Europa. Es decir, un puesto comercial en el extranjero, algo así como una embajada pero con tintes comerciales. Eran conocidos como kontor, estuvieron distribuidos por toda Europa (Londres y Brujas también tuvieron el suyo, por ejemplo) pero el de Bergen es el único que ha llegado hasta nuestro tiempo.

¿Qué podemos decir? Es una maravilla, solo por contemplarlo a lo lejos ya merecería la pena ir hasta Bergen. Sus casitas de madera con brillantes colores son una joya, icono no solo de la ciudad sino también de toda Noruega.

Y ojo, que no solo por fuera es un sitio interesante: id hasta allí y recorred su interior. En sus calles encontraréis tiendas de artesanía súper bonita, rincones con mucho encanto al amparo de sus fachadas de manera y una atmósfera única. Posiblemente es nuestro rincón favorito de toda Noruega.

El Mercado de Pescado de Bergen (Fisketorget)

Otro clásico que no puede faltar en una visita a Bergen. Su tradicional Mercado de Pescado, conocido en idioma local como Fisketorget, lleva funcionando desde el siglo XIII. Tiene una parte cubierta en un enorme edificio, en cuya parte de abajo hay puestos de venta de pescado y en la de arriba está la Oficina de Turismo de Bergen.

Sin embargo, lo más interesante de Bergen ocurre en los meses de verano, cuando los puestos se trasladan al aire libre. Pasear entre ellos es hacerlo entre infinitos aromas, sonidos y colores, en los cuales podréis comer y comprar absolutamente de todo: salmón fresco, frutos rojos recién recolectados, marisco, arroces, miel…

La única pega que le ponemos es que en algunos puestos ofrecen carne de ballena, una especie en peligro de extinción. No son pocos los blogs que recomiendan ir a probar ese producto, algo que está fatal. Ver a un español recomendando ir a comer ballena a este mercado sería lo mismo que ver a un noruego recomendando ir a cazar linces ibéricos a España. ¡Evitad su consumo!

Iglesia de Santa María (Mariakirken)

Es el edificio más antiguo de la ciudad y también resulta una visita imprescindible. Construido casi en su totalidad en esteatita, se trata de un templo románico del siglo XII en el que sus dos torres son el elemento arquitectónico más destacado. De su interior no podéis perderos ni el retablo central (uno de los más bonitos de toda Noruega) ni el púlpito barroco del siglo XVII, donado a la ciudad por un acaudalado comerciante de origen alemán.

Fortaleza Bergenhus

Otro edificio destacado es la Fortaleza Bergenhus, uno de los recintos militares defensivos más impresionantes y mejor conservados de Noruega. Sus sobrios muros han cobijado diferentes propósitos: desde la residencia del rey hasta conciertos de música. Merece la pena ir no solo al edificio en sí, sino también a los jardines de los alrededores.

Compras (de las buenas)

A diferencia de otros destinos cruceristas, Bergen tiene una oferta comercial excelente. Por supuesto, las tiendas de imanes y de regalos casposos no escasean, pero hay mucho más. Especialmente en el barrio de Bryggen, aunque lo cierto es que las vimos por toda la ciudad, se pueden encontrar tiendas de artesanos locales vendiendo productos que no se pueden encontrar en ningún lugar del mundo. Nosotros por ejemplo adquirimos varias obras de Myte Illustrations en una tienda en el corazón de ese barrio, todas (por supuesto) con temática friki.

Especialmente famosa es Julehuset, una tienda de decoración navideña que está abierta durante todo el año. ¿Hay algo más molón que irte de viaje en agosto y traer un Papá Noel como souvenir?

Recorrer las zonas modernas

A veces ocurre que en los pueblos con mucha historia las zonas modernas no tienen apenas interés. Esto no ocurre en Bergen, pues las calles de los siglo XVIII en adelante son súper bonitas. Podríamos haceros muchas recomendaciones, entre las que brilla con luz propia la Torgallmenningen. Aun no tenemos claro si es una plaza o una avenida, pero lo cierto es que es un lugar súper animado, con muchísimas tiendas y restaurantes a ambos lados.

También tiene mucho interés la zona de Vågsallmenningen, una calle de origen medieval en la que podréis ver diferentes edificios históricos. Si tenéis tiempo de sobra en la ciudad, también os podéis acercar al barrio de Nordnes, una zona residencial que os permitirá conocer cómo viven los noruegos más o menos acomodados (es decir, casi todos).

Catedral de Bergen (San Olaf)

Aunque no es la más grande del mundo, la Catedral de Bergen también es una visita más que recomendable. A diferencia de otros templos de relevancia, no esperéis decoraciones llamativas o una fachada súper elaborada. De hecho, todo lo contrario: su fachada es súper sencilla y el interior es súper austero. En sus alrededores hay un cementerio bastante interesante.

Museos de Bergen

La oferta de Bergen en cuanto a museos se refiere es infinita. Abarcan diferentes temáticas, están repartidos por toda la ciudad y hay más de uno gratuito (algo no tan frecuente en las grandes ciudades noruegas). Los reyes son los Museos KODE, un conjunto de cuatro museos de arte y diseño con obras de artistas tan importantes como Munch o Picasso.

Entre las muchas posibilidades que encontraréis están el Museo Leprosy (dedicado a la lepra, que fue especialmente complicada en esta ciudad), el Museo Marítimo o el Acuario (uno de los más importantes de Escandinavia). Tampoco pueden faltar en estas recomendaciones el Museo Hanseático o el Museo de la Industria Textil.

Iglesia de madera de Fortun

En las afueras de Bergen hay una stavkirke o iglesia de madera preciosa, de las más bonitas de Noruega. Nos referimos a la Iglesia de Fortun, también conocida como Iglesia de Fantoft. Está en un bosquecito y bien merece la pena la visita, aunque ojo que hay una historia siniestra detrás de todo esto. La iglesia fue construida en el año 1150 en Fortun (de ahí su nombre), pero en 1883 se trasladó al barrio de Fantoft de Bergen (de ahí el otro nombre) por motivos de conservación.

La jugada salió aparentemente bien, pero cien años más tarde se lió pardísima. En 1992 Varg Vikernes, un incipiente músico de black metal (líder de la banda de un solo miembro Burzum) decidió quemarla porque estaba asentada sobre monumentos paganos. Los escasos restos que se pudieron salvar fueron almacenados temporalmente en un garaje… ¡que también salió ardiendo!

Aunque cinco años después fue reconstruida por completo, evidentemente algunos elementos (como las pinturas murales) se conservan para siempre. Lamentablemente no fue un hecho aislado, ya que otros miembros de la escena blackmetalera de Noruega quemaron iglesias similares en esos años.

En cualquier caso, el girito que no esperabais es que Burzum, el grupo de black metal del pirómano, utilizó una foto de la iglesia (ya quemada) como portada de su primer disco, Aske. Por si os pica la curiosidad, aquí os dejamos su música.

Funicular al Monte Floyen

En nuestra opinión esto ya entra dentro de las cosas que hacer si sobra tiempo, pero en muchos blogs lo recomiendan como algo imprescindible. Podéis tomar el Floibanen, un funicular que os subirá a lo alto del Monte Floyen (una de las colinas que rodean la ciudad) en escasos cinco minutos. Desde ahí podréis disfrutar de una panorámica fantástica de Bergen y sus alrededores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *