Lonstrup, el secreto mejor guardado de Jutlandia

Una de las cosas que más nos gustan de viajar en furgoneta es que nos salimos del plan previsto con mucha frecuencia, yendo a parar a destinos inesperados. Así es como descubrimos de vez en cuando joyas como Lonstrup, el pequeño pueblecito danés que protagoniza este artículo. Quizá no sea el destino más conocido por los extranjeros que visitan Dinamarca, pero para los locales es una auténtica institución. No en vano, en el pueblo hay galerías de arte, acogedores cafés y pequeñas playas salvajes.

En este artículo os vamos a enseñar como sacarle todo el jugo a esta joyita del extremo norte de la península de Jutlandia. Puede que esté muy retirada del circuito turístico habitual, pero os aseguramos que si pasáis por aquí disfrutaréis de una jornada inolvidable.

Destino turístico por accidente

Lugar dedicado a la ganadería y la agricultura desde que el mundo es mundo, el aspecto actual de Lonstrup está relacionado en buena medida con los vikingos, pues allá por el siglo VIII desbrozaron la zona con la idea de establecer un asentamiento permanente en esta zona de la costa de Jutlandia.

Durante prácticamente mil años fue un sitio tranquilo, de esos en los que el tiempo pasa sin grandes novedades. Sin embargo, a finales del siglo XIX hubo una fuerte tormenta que lo cambió todo: las inclemencias del tiempo fueron tan pronunciadas que Lonstrup fue destruido prácticamente por completo.

Lejos de suponer el final de la población, fue un nuevo comienzo. A raíz de estos destrozos, toda Dinamarca se volcó en hacer donaciones para su reconstrucción. Poco a poco se fue convirtiendo en un destino turístico destacado del norte del país, pues muchos compatriotas querían ir a ver el desastre y su posterior reconstrucción. Surgió así de la nada una industria turística que a día de hoy es el principal motor económico de Lonstrup. Y es que los daneses se dieron cuenta de que tanto el pueblo como su entorno eran preciosos, quedando así como uno de los destinos de turismo nacional más destacados de la península de Jutlandia.

Y así pasaron los días hasta hoy, en el que la situación viene a ser la misma. Lonstrup es un secreto muy bien guardado por los daneses. De hecho, apenas hay información sobre el pueblo en internet. Sin embargo, cuando uno hace la visita allí, se da cuenta de que viven volcados en el Turismo. Lo hemos puesto con mayúscula no por error, sino por reconocer el turismo de calidad que encontramos en Lonstrup: mucho que ver y mucho que hacer, pero todo con mimo y poniendo en valor las pequeñas cosas.

Por cierto, Lonstrup está en constante cambio. Su territorio tiene una particularidad, y es que el mar va avanzando poco a poco al interior. Para que la tierra firme no desaparezca, las autoridades han establecido un sistema de piedras y acumulaciones de arena tanto dentro del mar como fuera de él, pero no están pudiendo ganarle la partida a la naturaleza. De hecho, algunas construcciones históricas (de las que hablaremos un poquito más abajo) han tenido que ser trasladadas de sus ubicaciones habituales para evitar que las aguas las engulleran.

Las 7 cosas que no te puedes perder en Lonstrup

Strandvejen, la calle que lo conecta todo

Es inevitable recorrerla, ya que todo el pueblo está construido entorno a la Strandvejen. Es una pequeña calle atravesada por una carretera secundaria, alrededor de la cual están todos los edificios que visitaréis en una excursión a Lonstrup. Es un lugar animado, muy interesante y lleno de rincones con encanto.

Os recomendamos ir con calma, con los ojos bien abiertos, pues solo así le sacaréis todo el partido a un sitio como este. A lo largo de la calle hay de todo: galerías de arte, coquetos cafés en los que merendar, zonas abiertas desde las que contemplar el mar…

La Oficina de Turismo más bonita de Dinamarca

Normalmente una Oficina de Turismo no es un reclamo turístico en sí mismo, pero la de Lonstrup merece una mención aparte. Y no solo porque está ubicada en un edificio precioso, sino porque en su interior encontraréis una tienda con productos de la zona súper interesante, carteles antiguos con eventos culturales y, por supuesto, mucha información de la zona. Merece la pena entrar aunque solo sea a curiosear.

Biograf Teater

El edificio más representativo de Lonstrup parece haberse escapado de una película de Wes Anderson. Se trata de un antiguo cine de comienzos del siglo XX, que con su característica fachada de color azul lleva asombrando a propios y extraños durante ya varias generaciones.

Hoy en día ha recuperado (ocasionalmente) su faceta de cine, pero fundamentalmente es conocido por ser un café con una animadísima propuesta cultural.

No lo vamos a negar, es un edificio que nos cautivó. No podríamos explicar por qué, pero lo cierto es que nos encantó y que viajamos a él con la mente más de lo que cabría esperar.

Galerías de arte y oficios

Si algo tiene que ofrecer Lonstrup al mundo son sus innumerables galerías de arte, que conviven codo con codo con talleres de oficios tradicionales. En un paseíto de una tarde vimos por lo menos diez o doce, disfrutando de experiencias tan variadas como ver a un artesano de vidrio haciendo jarrones, a un herrero creando una cubertería o a un pintor exponiendo su obra.

Turismo de calidad a coste cero, ya que todos los espacios abren al público de manera gratuita. En ellos puedes comprar prácticamente todo lo que está a la vista, así que no podemos garantizaros que salgáis de allí sin haber gastado dinero.

Cafés y restaurantes

Otra de las propuestas imperdibles de Lonstrup está en algo tan intangible como merendar, hacer un brunch o simplemente disfrutar de una deliciosa pizza artesanal con la brisa del mar como acompañante. Pese a ser un pueblecito de no más de 500 habitantes, Lonstrup tiene una oferta de cafés y restaurantes única.

Playas salvajes (y en retroceso)

Tanto en Lonstrup como en los alrededores hay decenas de pequeñas playas salvajes, de esas que tanto gustan al viajero independiente: difíciles de localizar, con naturaleza (casi) virgen y en las que normalmente no hay ni un alma. Si queréis pasar un día de playa alejados de todo, Lonstrup es un destino a tener en cuenta.

El faro nómada de Rubjerg Knude

¿Recordáis cuando al principio del artículo os decíamos que Lonstrup está en un entorno que se va reduciendo poco a poco por el avance del mar? Eso ha afectado ya a dos de sus edificios más representativos. El primero fue la Iglesia de Marup, un pequeño templo románico del siglo XIII que tuvo que ser desmantelado para que no se lo comiese el mar. Para que os hagáis una idea, en los alrededores había una pequeña necrópolis medieval que fue arrasada por el avance de las aguas, hasta el punto de que de vez en cuando aparecían huesos humanos en la playa.

El otro protagonista de esta triste historia es el faro de Rubjerg Knude, que tras más de un siglo de funcionamiento tuvo que se trasladado entre 2019 y 2020 para no correr la misma suerte que la iglesia. Nosotros tuvimos la suerte de visitarlo antes de que lo movieran, lo cual nos permitió disfrutar de unas vistas sensacionales de la costa.

El faro es precioso, un excelente representante de este tipo de arquitectura en el norte de Dinamarca. Por eso, que lo hayan trasladado es una buena noticia. Se calcula que en su nueva ubicación podrá estar al menos hasta el año 2060, cuando el avance del mar obligue de nuevo a su traslado. A ver si hay suerte y podemos visitarlo de nuevo antes de que pase eso.

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