Ruta de 3 días por Montenegro

Viajar a Montenegro conserva todavía un puntito de aventura, de estar recorriendo algo desconocido para el gran público. Es un país pequeño, pero en su escaso territorio encontraréis prácticamente de todo. Merece la pena ir solo por Kotor (una de las ciudades más bonitas de Europa), aunque no es el único motivo: sus excelentes playas, ciudades que parecen haberse quedado en la Edad Media o lo barato que es todo son algunas excusas más para ir a este país balcánico.

En esta guía os vamos a enseñar la ruta de tres días en furgoneta que hicimos por Montenegro, fundamentalmente por su costa aunque también con algunas incursiones por el interior.

Introducción: uno de los países más desconocidos de Europa

Montenegro es un país muy joven. De hecho, no fue hasta el año 2006 cuando (vía referendum) obtuvo su independencia y fue constituido como Estado de pleno derecho. Sin embargo, eso no significa que sea un lugar carente de historia. Durante siglos, diferentes dinastías gobernaron la zona en lo que se conocía como Principado de Zeta. Por aquí pasaron también los venecianos, que dominaron el lugar y dejaron un poso fácilmente reconocible a día de hoy. Como no podía ser de otro modo, Montenegro fue parte de Yugoslavia hasta su disolución. Vamos, que hay mucha tela que cortar.

En cualquier caso, Montenegro es un país pequeñito. Su superficie tiene un tamaño similar a la provincia de Jaén y en el país viven alrededor de 650.000 personas. Sin embargo, es un lugar la mar de diverso: tiene casi 300 kilómetros de costa, en el interior es posible encontrar hasta tres ecorregios distintas (bosque mediterráneo, bosque templado y bosque caducifolio de Illiria) y las diferencias climáticas son enormes a raíz de sus zonas montañosas de clima alpino.

Por su juventud y diversidad, Montenegro ha sido uno de los destinos de moda en las últimas décadas. Diferentes medios de comunicación internacionales (desde National Geographic hasta New York Times, pasando por Yahoo Travel) han presentado al país como uno de los destinos más trendy a comienzos del siglo XXI. El sector ha crecido mucho y, aunque todavía no está maduro del todo, la población local está más que acostumbrada a recibir viajeros en todas las épocas del año.

Eso sí, seamos realistas: Montenegro es un auténtico desconocido. Seguramente, de los países europeos de los que menos cosas sabe un ciudadano de a pie. Haced la prueba: preguntadle a unos cuantos amigos por el nombre de un par de ciudades o por su ubicación en el mapa, lo normal es que no sepan responder. Y es una pena, porque Montenegro es un país único, lleno de particularidades (por ejemplo, tiene dos capitales en lugar de una) y con muchísimo que ofrecer. Si estáis pensando en ir, estáis a punto de tomar una excelente decisión.

Recorrido y lugares que visitar

  • Perast: para nosotros (como para la mayor parte de los viajeros que van desde Croacia) fue nuestra primera toma de contacto con Montenegro. Es un pueblo muy pequeño, de apenas una calle que no llega ni a un kilómetro, pero es súper especial. El conjunto es precioso y justo enfrente hay un par de islas para hacer una excursión en barco. Chiquitito pero merece la pena.
  • Kotor: una joya, de las ciudades más bonitas que hemos visto nunca. Aunque toda la Bahía de Kotor es espectacular y está llena de posibilidades, la ciudad que le da nombre es realmente top. Su casco histórico de origen medieval es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las calles están llenas de gatitos y la oferta gastronómica es infinita. ¿Qué más se puede pedir? De verdad, solo por Kotor ya merece la pena ir a Montenegro.
  • Blue Cave: la excursión por antonomasia. Se puede hacer de varias maneras distintas (desde Montenegro en una ruta de tres horas, en un barco privado, desde la playa más cercana) pero en cualquier caso os permitirá vivir una experiencia mágica. Se trata de una cueva en la entrada de la bahía de Kotor, en la cual podréis bañaros para entrar en contacto con sus transparentes e inquietantes aguas. La luz entra de una manera muy especial y hace que toda la cueva sea azul.
  • Budva: dejando a un lado la Bahía de Kotor, pero siguiendo en la costa, Budva es otra visita imprescindible. Su casco histórico amurallado está lleno de plantas y pequeños jardines. Tiene una fortaleza impresionante y varias iglesias de pequeño tamaño que os fascinarán. Las playas de los alrededores también merecen la pena.
  • Cetinje: Montenegro es uno de los pocos países del mundo que tienen dos capitales. Aunque la más conocida en el exterior sea Podgorica, los montenegrinos consideran Cetinje su auténtica capital. Motivos no le faltan, ya que es una ciudad llena de historia y patrimonio. Eso si, a nosotros nos dejó un sabor agridulce, ya que la vimos excesivamente volcada al turismo.
  • Rijeka Crnojevica: realmente solo tiene un puente de piedra, pero la verdad es que es precioso. Se trata de un destino muy típico de turismo de interior, pues yendo allí se puede comer a la vera del río y luego hacer una excursión en barco.
  • Podgorica: siendo sinceros, la capital no vale mucho. En muchos sitios la catalogan como la ciudad más fea del mundo, y motivos no le faltan. Nosotros nos desviamos ya que estábamos cerca, pero la verdad es que nos la podíamos haber ahorrado.

Documentación, vacunas y otros trámites

Para visitar Montenegro, lo único que tienes que llevar es el DNI o el pasaporte. Para ciudadanos de la Unión Europea, no es necesario visado ni nada parecido. De hecho, nosotros estábamos muy contentos por llenar nuestro pasaporte de sellos en este viaje por los Balcanes, pero en muchas fronteras simplemente miraban la documentación y nos la devolvían sin sellarla.

Si vas a conducir, es obligatorio el carnet de conducir internacional. Si te para la policía sin él pueden multarte o incluso inmovilizar tu vehículo. Si vais con vuestro propio coche también es necesaria la carta verde, un documento que acredita que el vehículo está asegurado. Os la pedirán en la frontera, y si no la tenéis os obligarán a contratar un seguro.

A nivel de vacunas, misma cosa que en cualquier otro rincón de Europa: no son necesarias.

Al no ser Unión Europea, si os ponéis malos en Montenegro no tenéis acceso a cobertura sanitaria. Nosotros fuimos sin seguro médico, ya que en el 99,9% de los casos no pasa nada, pero dejamos aquí el aviso por si alguien prefiere ir cubierto.

Moneda

Poco o nada sabíamos de Montenegro antes de ir allí, y la verdad es que no investigamos demasiado. Cuando llegamos, vimos que los precios eran uno y pico, dos, dos y algo… ¿pero dos y algo qué? Pues ni más ni menos que euros. Sí, la moneda oficial de Montenegro es el euro. Fue adoptada en el año 2002 de manera unilateral, sin ser miembro de la Unión Europea.

¿En qué se traduce eso? Para el viajero, todo son ventajas: el país es muy barato y no hace falta cambiar moneda, con lo cual es una maravilla. Para el montenegrino no es tan positivo, pues el hecho de que tu país no tenga control sobre su moneda no es ninguna maravilla.

Están muy acostumbrados al pago con tarjeta, pero llevad euros encima porque en muchos lugares turísticos os irán robando poquito a poco: el que te pide un euro por cuidar tu coche, la tienda de souvenirs que solo acepta efectivo, el camarero que te pide la propina reglamentaria…

Gastronomía

Y, hablando de camareros, Montenegro es un país en el que se come súper bien. Pero ojo, aquí ya se empiezan a ver diferencias notables respecto a países Balcánicos más cercanos a Europa central como Croacia o Eslovenia. No sabemos si será una cuestión religiosa (con un 70% de ortodoxos y un 20% de musulmanes), pero el caso es que la comida nos recordó más a lo que se suele ver en Europa del Este o en el norte de África que a lo que se suele ver en otras ciudades europeas.

Ojo, no nos malinterpretéis: la pizza y la pasta nunca faltan, ya que los venecianos estuvieron aquí muchos años y no es un pasado del que precisamente se avergüencen. Sin embargo, encontraréis con más frecuencia establecimientos en los que comer un kebab.

El plato estrella seguramente sea el cevapi, unas pequeñas salchichas que se suelen servir acompañadas de cebolla muy picada y un pan de pita. Este plato lo encontraréis también en otros países de los Balcanes (como Macedonia o Serbia) y es especialmente popular entre los locales, por su delicioso sabor y su bajo precio.

Por la cercanía al mar, encontraréis mucho pescado y marisco fresco. Es un buen lugar para consumirlo, ya que el país es bastante barato.

Alojamiento

Ya hemos dicho que el sector turístico en Montenegro ha crecido mucho. La pregunta es… ¿lo ha hecho lo suficiente? Seguramente sí en las zonas más turísticas, como la Bahía de Kotor, pero nos da la sensación de que todavía hay mucho por hacer.

Lo bueno es que Montenegro es un país muy muy barato, en el que conseguir una habitación doble por 10€ o 15€ es más que habitual. Eso si, os recomendamos hacerlo por alguna plataforma de las típicas (como Booking). En muchas ciudades vimos a gente ofreciendo sus alojamientos con carteles en la mano y no sabemos cómo pueden acabar esas cosas.

Transporte

Montenegro tiene muy buenas carreteras, pero se trata de un país escarpado y que apenas cuenta con autovías. Nosotros no encontramos ninguna, de hecho. Eso se traduce en ir a 70 u 80 kilómetros por hora todo el tiempo, haciendo que el típico trayecto de 100 kilometritos se vaya casi a las dos horas por el tráfico o tener que atravesar pueblos.

Nosotros fuimos en furgoneta y encontramos un país bastante amigable: muchas gasolineras, carreteras anchas y abundantes lugares para hacer un descanso.

Es muy importante que sepáis que la tasa del alcohol al volante es de 0,0. Es decir, si tenéis que conducir ni se os ocurra tomaros una sola cerveza, porque en caso de control de alcoholemia lo pasaréis realmente mal.

El país tiene buenas conexiones por autobús y por tren entre las zonas más típicas (de hecho, los que hacían un Erasmus por la zona solían parar a ver Kotor). Sin embargo, para moverse se nos hace imprescindible ir con vehículo privado.

Mención especial merecen los pequeños trayectos en barca. Sin ellos, te perderás algunas de las joyas del país, como la Blue Cave.

Seguridad

Montenegro es un país seguro, pero la verdad es que vimos un rollo un poco chungo en algunas ciudades turísticas. El caso típico es el de Perast: aparcas y acto seguido aparece un grupito de cinco chavales enormes diciéndote que hay que darles 5€/hora por dejar el coche ahí. Venga, se paga «gustosamente», pero… ¿qué pasaría si no se les da el dinero? Seguro que el coche no es lo único que revientan.

Vimos esa situación en todas las ciudades grandes. También vimos mucha insistencia al turista en la venta de excursiones, más mendicidad que en Croacia y en ocasiones, al salirnos de las zonas «visitables» de las ciudades, percibimos un poquito de inseguridad.

Ojo, que no pasó nada y es un sitio 100% recomendable. Pero ahí os dejamos esas pequeñas sensaciones, para que nada os pille de sorpresa.

Consejos finales

Nosotros os hemos recomendado una ruta que básicamente entra por Croacia, va bajando por la costa, hace un girito en Podgorica y sale hacia Albania. Con tres días es más que suficiente para eso, pero seguramente harían falta otros tres para conocer zonas del interior y algunos de sus espacios naturales más destacados.

Nosotros tuvimos que seleccionar, ya que el viaje a Montenegro era parte de una ruta en furgoneta por los Balcanes de tres semanas. Sin embargo, si vais con tiempo, os recomendamos explorar el interior, pues tiene mucho que ofrecer al viajero.

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