Ruta de 5 días por Albania

Después de hacer una ruta en furgoneta por Albania de cinco días, hemos vuelto con muchísimo que decir sobre el país. Un sitio del que no conocíamos absolutamente y que nos dejó maravillados de principio a fin. Todo lo que digamos sobre este lugar fascinante se va a quedar corto, pero en esta guía práctica vamos a intentar ayudar a futuros viajeros a preparar su viaje allí.

Introducción: los Balcanes en estado puro

Seamos realistas: poco o nada sabíamos de Albania antes de ir allí. ¿Y sabéis qué? Casi que mejor, ya que el choque cultural fue impresionante y en los cinco días que pasamos allí vivimos una experiencia difícil de olvidar. Solo llevábamos cinco minutos en el país cuando nos miramos y dijimos «esto sí que son los Balcanes».

La historia de Albania es súper interesante. Ubicada en el sureste de Europa, fue parte del Imperio Romano, después quedó integrada en el Imperio Bizantino y posteriormente conquistada por el Imperio Otomano. Una mezcla cultural que poco a poco adquirió identidad propia y que en 1912 consiguió establecerse como Estado Independiente. Aunque durante la II Guerra Mundial fue invadida por la Italia fascista, antes de acabar el conflicto ya estaba bajo órbita soviética. Durante casi cuatro décadas fue gobernada con puño de hierro por el dictador Enver Hoxha, que creó un duro régimen comunista que no cayó hasta finales de siglo.

A día de hoy, el país está más orientado a Europa occidental que a los Balcanes. Y eso pese a ser un país de mayoría musulmana (casi el 60% de la población) y con unas costumbres súper arraigadas.

A nivel geográfico, Albania es un país volcado al mar Adriático en el norte y al mar Jónico en el sur. Poca gente lo sabe, pero sus playas son posiblemente de las mejores de Europa. Y no solo de playas vive el país, más bien todo lo contrario: solo el 15% del país es tierra baja, todo lo demás es montaña (con alturas de más de mil metros de manera generalizada).

Vamos, que como en la mayor parte de los países balcánicos, hay muchísima variedad. Se pueden pasar en Albania cinco días, pero también diez, quince o más: el viajero encontrará hasta 14 parques naturales, decenas de ciudades increíbles, lugares Patrimonio de la Humanidad y por supuesto playas de postal.

Recorrido y lugares que visitar

  • Shkoder: por su cercanía a Montenegro (desde donde veníamos) fue nuestra primera parada en el viaje. Una ciudad llena de encanto con muchísimas tiendas, una mezquita enorme y un castillo en todo lo alto. La pena es que fuimos en viernes y, debido a su predominante población musulmana, prácticamente todos los comercios estaban cerrados. Aun así, es una ciudad perfecta para tomarle el pulso al país.
  • Kruje: visita imprescindible. Tiene un enorme castillo que se puede visitar por libre, dentro del cual hay una ciudad en miniatura que es un gustazo recorrer. Justo al lado hay un antiguo bazar en el que comprar prácticamente de todo. Aunque el recorrido en coche se hace pesado hasta Kruje, fue uno de los lugares que más disfrutamos.
  • Tirana: buscando en internet, vimos que todo el mundo decía que Tirana no tiene grandes atractivos turísticos pero sí un ambiente de lo más especial. Fuimos con pocas expectativas y la verdad es que confirmamos lo dicho: no esperéis una ciudad preciosa, pero la capital de Albania es imprescindible. Lo pasamos estupendamente bien, recorrimos su centro monumental (con clara herencia comunista, incluyendo una pirámide-mausoleo) y también su barrio bohemio. No es la capital más bonita de Europa, pero no hay que perdérsela.
  • Berat: conocida como la ciudad de las mil ventanas, es uno de los lugares más misteriosos del país. Recorrer sus calles es fascinante, no en vano forma parte de la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad. Es claramente el destino turístico más famoso de Albania. A nosotros nos encantó, pero no hagáis caso a las guías turísticas que dicen que hacen falta uno o dos días para visitarlo: con medio día es más que de sobra.
  • Gjirokaster: también Patrimonio de la Humanidad, es posiblemente lo que más nos gustó del país. Tiene un barrio tradicional que muestra cómo era la vida en un pueblo otomano bien avenido, con calles empedradas e impresionantes mansiones. Pero también hay un castillo enorme con unas vistas sensacionales, y un bazar con mejores precios que el de Kruje. Eso sí, preparaos para las cuestas.
  • Blue Eye: a medio camino entre la maravilla natural y la turistada, se trata de un manantial de agua con una insólita belleza. Eso si, es un excelente representante del turismo casposo: aglomeraciones, restaurantes de serie B y señores con barriga que te cobran por aparcar. Merece la pena, pero no esperéis que vuestra vida cambie.
  • Riviera Albanesa: la joya de la corona del turismo albanés. Aunque todo el país tiene excelentes playas, las del sur son de calidad superior. Poneos a imaginar la playa perfecta, con aguas transparentes y sin demasiada gente. Ahora multiplicadla por 15 o por 20: eso es lo que encontraréis en esta parte de Albania. Eso si, no os dejéis llevar por lo mainstream: aunque en todas partes veréis fotos de Ksamil, es un lugar sin alma y súper masificado. Merece la pena apostar por otras playas, como por ejemplo la de Sarandë, igual de bonita pero sin todo el caos de un sitio explotado por encima de sus posibilidades.

Documentación, vacunas y otros trámites

Para ir a Albania hace falta pasaporte, pero no visado. Es decir, no tenéis que preparar nada antes de viajar al país: en el momento de cruzar la frontera revisarán vuestro pasaporte, os lo sellarán y podréis entrar sin mayor trámite.

Si vais con vehículo propio, si que es necesario obtener el carnet de conducir internacional. Sin él no podréis circular por las carreteras albanesas. También es necesaria la carta verde, un documento que se pide a vuestra compañía de seguros y que acredita que el vehículo está asegurado. Os la pedirán en la frontera.

No hace falta ponerse ninguna vacuna, encontraréis los mismos mosquitos que en cualquier otro país de Europa.

Moneda

Hasta la independencia de Albania en 1912, el país venía usando la lira turca. A partir de ahí, creó su propia moneda: el lek. Debido a la inflación y a diferentes devaluaciones, desde 1992 funciona la tercera generación de leks. Los billetes son monísimos y haríais bien en conservar alguno de recuerdo. El cambio cuando nosotros fuimos era de aproximadamente 120 leks por cada euro.

En Albania no están nada acostumbrados al pago con tarjeta, en muchísimos sitios (bazares, restaurantes e incluso hoteles) tendréis que pagar en efectivo. Por suerte, hay cajeros automáticos y casas de cambio en prácticamente todo el país.

Dicho sea de paso, Albania es un país baratísimo, sin duda el más económico de los Balcanes. Hemos llegado a cenar dos personas en un restaurante por menos de 8€ en total. Todo (excepto la gasolina, que tiene el mismo precio que en España) es súper barato.

Gastronomía

Comer en Albania es una maravilla, no solo por su bajísimos precios sino también por su excelente propuesta. Combina todo lo mejor de la dieta mediterránea con la herencia que dejó la ocupación otomana durante varios siglos.

En el norte y en el interior encontraréis una gran preferencia por las carnes a la brasa. El famoso cevapi (unas salchichas pequeñas sin piel) es el auténtico rey. A eso hay que sumarle una mayor inclinación por el maíz y el pimiento que la que solemos tener en el oeste de Europa.

Sin embargo, en el sur y en la costa el pescado es el auténtico protagonista. Mención especial merece el marisco, que se puede encontrar a un precio bajísimo tanto por separado como junto a deliciosos arroces.

Lo único negativo que podemos decir es que nosotros en un chiringuito de playa sufrimos una intoxicación alimentaria, y tuvimos que estar un día en reposo absoluto viendo como salían líquidos de absolutamente todos los orificios de nuestro cuerpo. Pero no vamos a echarle la culpa al país, sino a un restaurante mal avenido a cuyo dueño le veremos en el infierno.

Alojamiento

El alojamiento es baratísimo, encontraréis con facilidad habitaciones dobles por 10€. En el interior se estilan más los alojamientos rurales, pero en la costa encontraréis apartamento y hoteles de inspiración europea.

En la Riviera Albanesa no hay pueblo en el que no se encuentren 20 o 30 personas con carteles en la mano ofreciendo sus habitaciones. Vamos, que hay más oferta que demanda.

Nosotros fuimos en furgoneta y visitamos algunos campings. No hay término medio: o eran lugares de ensueño baratísimos o las instalaciones eran tan infames que daba miedo pernoctar en ellas. Por suerte, más lo primero que lo segundo.

Transporte

Las carreteras del país son complicadas, tanto que hicimos un post con consejos para conducir por Albania.

Aspectos positivos: no hay peajes, las gasolineras son súper frecuentes y hasta en el lugar más recóndito hay tráfico, con lo que no hay riesgo de pinchar y que no pase nadie durante horas.

Aspectos negativos: las carreteras (sobretodo al sur del país) están en mal estado, la gente conduce como loca y es frecuente encontrar animales de todo tipo en medio de una curva peligrosa. Mucho ojo.

Si vais en transporte público, entre las ciudades más grandes suele haber autobuses e incluso tren. Los precios son tan baratos que para excursiones puede merecer la pena arreglar el precio con un taxista y que os lleve durante todo el día.

Seguridad

Aunque Albania pueda parecer un país caótico y algo más salvaje que el resto de sus vecinos, en materia de seguridad no vimos nada raro. En realidad, lo mismo que diríamos de cualquier país europeo: conviene evitar los alrededores de las estaciones, ojito por la noche en las ciudades grandes y poco más. De hecho, vimos peor ambiente en Montenegro o en Macedonia (donde la gente que te pide un donativo por «ayudarte a aparcar» es mucho más frecuente) que en Albania.

El único incidente negativo fue en la frontera, donde la persona que revisaba los pasaportes nos hizo ir a una caseta. Allí revisó de arriba a abajo nuestra furgoneta, y cuando vio que no llevábamos nada raro… ¡nos robó la correa del perro! La vio, le gustó y dijo que quería quedársela. Por suerte llevábamos una de repuesto, pero ese tipo de abusos de poder son inaceptables. Menos mal que le dio por ahí y no por la cámara o el portátil.

Algo que debéis tener en cuenta si viajáis con perro a Albania es que encontraréis muchos perros callejeros (al igual que en otros países de la zona), normalmente van a su aire y no hacen caso a nadie, pero en ocasiones se acercan a husmear y puede generar alguna situación incómoda con vuestro perrete. Así que os recomendamos llevarle siempre atado en las ciudades y pueblos y andar pendientes por si se acerca alguno con mal genio, pero no deberíais tener ningún problema.

Consejos finales

Albania es un lugar que no deja indiferente a nadie. Los menos se van de allí odiando el país y diciendo que no hay anda que ver, pero la inmensa mayoría recordamos este país como una auténtica maravilla. En él se puede disfrutar de la experiencia en los Balcanes más pura, con ciudades caóticas, zonas naturales impresionantes e incluso playas que podrían competir mano a mano con las del Caribe o sudeste asiático.

El mejor consejo que podemos dar es que hay que ir con la mente bien abierta. Albania es un lugar que si se visita con mimo puede dar grandes cosas y dejar en vuestra vida viajera una huella imborrable.

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