César Ritz, el padre de la hostelería moderna

Cuando visitamos el Parque Natural del Valle del Binn, encontramos infinitas referencias a la vida y obra de César Ritz. El legendario hotelero nació en Niederwald, una pequeña localidad al norte de este espacio protegido. En nuestra visita vimos un montón de cosas relacionadas con la vida del empresario (desde su casa natal hasta una ruta temática), por lo que nos ha parecido interesante contaros un poquito sobre su vida y mostraros cómo seguir sus pasos en esta bonita zona de Suiza.

De hijo de ganaderos a magnate de los hoteles

Si en este blog tenemos una sección específica que se llama Cultura Viajera no es por casualidad. Nos encanta todo aquello que está relacionado con el turismo, por eso a veces os enseñamos cosas tan distintas como sagas de videojuegos para viajar por el mundo, la furgoneta T3 del rey Juan Carlos I o los eguzkilores con los que protegen las casas en Euskadi y Navarra.

En ese apartado de Llegar sin Avisar no podía faltar un post específico sobre César Jean Ritz, la persona que revolucionó la hostelería moderna. Nacido en Niederwald en 1850, nada parecía indicar que fuese a ser uno de los grandes empresarios de la historia del turismo. Al fin y al cabo, vino al mundo en una familia humilde (tercer hijo de un matrimonio de ganaderos) y sus primeros pasos no fueron precisamente sencillos.

Con tan solo 17 años abandonó su hogar y se trasladó a París, donde estuvo trabajando en hoteles, bares y restaurantes. La economía se resintió mucho entre 1870 y 1871 por culpa de la guerra franco-prusiana, lo cual hizo que Ritz tuviese que entrar a trabajar en la casa de una familia acomodada. Lejos de ser un problema, fue lo que le cambió el chip: allí pudo conocer de primera mano a personas poderosas de todo el mundo, desde príncipes hasta artistas.

Siguió trabajando de sitio en sitio, pasando por establecimientos de ciudades como Viena o Niza. Muchos años y mucha disciplina después, Ritz ya tenía un nombre. Por eso, en 1874 llegó a ser gerente de un hotel en Lucerna… y cambió todo. Dio muestras de ser un auténtico visionario al ser el primer establecimiento en instalar cuartos de baño privados en las habitaciones, algo que hasta entonces no se encontraba en ningún lugar.

En los siguientes 15 años recorrió toda Europa (desde Baden-Baden a Palermo, pasando por Londres o París) mientras su nombre crecía como la espuma. Fue a partir de 1899 cuando empezó a desarrollar la línea de hoteles de lujo que cambió para siempre el mundo de la hostelería.

El concepto era claro: los hoteles no tenían que ser sitios oscuros y sucios en los que pernoctar, sino auténticos templos de la buena vida y del relax. Eso era lo que demandaba la gente pudiente, que no tenía ningún inconveniente en hacer desembolsos a cambio de estas experiencias.

A los hoteles Ritz acudían personas poderosas de todo el mundo, atraídas por un modo de hacer las cosas en el que César era un auténtico maestro de ceremonias. Mientras que los hoteles pasaron a tener todo tipo de comodidades (habitaciones espaciosas y luminosas en edificios enormes, cuartos de baño privados, decoraciones lujosas, servicio de habitaciones y recepciones 24 horas), hubo otra genialidad que terminó de cuadrarlo todo: la inclusión de experiencias gastronómicas de calidad en el seno de los hoteles.

Dicho de otro modo, en los hoteles de César Ritz se sustituyeron los antiguos comedores de huéspedes por restaurantes de alta cocina. En ellos trabajaban los primeros grandes chefs del mundo, había excelentes bodegas con los mejores vinos del mundo y el servicio era impecable.

El resto, como se suele decir, es historia. El modelo gustó unánimemente y poco a poco se fue expandiendo y adaptando a todos los tipos de públicos. Así, cada vez que os sintáis a gustito en un hotel, tenéis que acordaros del bueno de Ritz y pensar en lo mucho que le debemos.

Niederwald, la ciudad natal que ahora es un museo sobre Ritz

Volvamos al inicio del artículo. César Ritz nació en Niederwald, una humilde y tranquila localidad en el Valle de Binn. Es uno de esos sitios en los que parece que nunca ha pasado nada, por eso resulta tan llamativo que una personalidad que cambió el mundo saliese de allí.

Visitar su pueblo natal es como recorrer un museo al aire libre sobre la vida y obra de Ritz. Está claro que Niederwald por sí mismo es una pasada, pero sin duda se enriquece la experiencia al poder visitar la casa natal o la tumba en la que descansan los restos mortales del hostelero. También encontraréis una bonita fuente-monumento en honor a César Ritz.

Si os interesa esta figura, entre Niederwald y Blitzingen (el pueblo de al lado) se ha creado la Lebensweg César Ritz, una interesante ruta de algo más de cinco kilómetros en la que podéis ir consultando paneles informativos sobre su vida, sus hoteles y su filosofía. Todo ello en un contexto excelente, pues esta zona del Valle de Binn es absolutamente fascinante.

En resumen, siempre hay que volver a los orígenes. Y, en el caso de Ritz, aprenderéis mucho sobre él si tenéis ocasión de viajar a Niederwald.

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