Qué ver en Lauterbrunnen, el pueblo que inspiró a Tolkien para crear Rivendel

Lauterbrunnen es uno de los destinos más inspiradores y fotogénicos de Suiza. Ubicado en la entrada del típico valle alpino, se trata de un pueblecito encantador, rodeado de decenas de cascadas y que puede servir como punto de partida para increíbles excursiones por los alrededores. Hay muchos artículos hablando de la zona, pero no tantos contando qué ver y qué hacer en el pueblo de Lauterbrunnen. Aprovecha que has llegado aquí y sigue leyendo, porque te está esperando muchísima información interesante.

Un paraíso élfico en mitad de Suiza

Etimológicamente, Lauterbrunnen significa algo así como “solo fuentes”. El nombre no es casual, sino que refleja la impresionante belleza de sus alrededores. El pueblo se integra en un valle sobre el que vierten sus aguas hasta 72 cascadas, algunas de ellas con casi 300 metros de altura. La más popular es la Staubbachfall, la cual suele protagonizar todas la fotos turísticas de Lauterbrunnen.

Se puede llegar hasta el pueblo de dos maneras distintas: por tren, siendo una de las excursiones por antonomasia desde Interlaken; o por carretera, aunque tendréis que dejar vuestro vehículo en un aparcamiento de pago. Por si os sirve de referencia, nosotros fuimos con la furgo y pagamos 15 francos por unas seis horas.

El pueblo de Lauterbrunnen, así como el valle al que le da nombre, ha sido inspirador desde que el mundo es mundo. Goethe se inspiró en él para uno de sus poemas más conocidos, Canto de los Espíritus sobre las Aguas. No ha sido el único genio de las letras que quedó impactado por el lugar, pues en un viaje de Tolkien en Suiza surgió el germen de para crear Rivendel. Para el que no lo sepa, se trata de una de las localizaciones más míticas de El Señor de los Anillos.

Lauterbrunnen es un destino estupendo para cualquier época del año: en invierno es perfecto para hacer deportes relacionados con la nieve, mientras que en verano ofrece cientos de kilómetros de bonitos senderos para hacer senderismo. Además, desde el corazón del pueblo salen teleféricos y trenes cremallera que os permitirán conocer los pueblos de los alrededores y hacer excursiones inolvidables.

Turismo en Lauterbrunnen

Casco histórico

Centrándonos ya en el pueblo, el casco histórico de Lauterbrunnen está dispuesto alrededor de la carretera que lo atraviesa. Hay alguna calle perpendicular, pero en general la zona turística es de una sola avenida.

En apariencia, Lauterbrunnen puede parecer un pueblo tosco, fruto de sus sencillos orígenes. Al fin y al cabo, buena parte de su desarrollo se produjo a partir de las explotaciones mineras cercanas. Sin embargo, si se mira bien, se puede ver que la influencia de más de dos siglos de turismo lo ha refinado, ofreciendo hoy una imagen idílica. Casas de madera y cascadas por todas partes: no se le puede pedir más a la vida.

En la zona hay dos valles que “compiten” entre sí por atraer a un mayor número de turistas: Lauterbrunnen y Grindelwald. Parece que el segundo se lleva el gato al agua, pero a nivel de pueblo a nosotros nos pareció mucho más auténtico el primero.

Por cierto, no hace falta decir que Lauterbrunnen forma parte del conjunto Alpes suizos Jungfrau-Aletsch, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Klöppelzentrum

La artesanía juega un papel clave en Lauterbrunnen. De hecho, más allá de los típicos souvenirs como imanes o llaveros, bien haríais en llevaros de allí una pieza de encaje. Podéis comprarlas en cualquier tienda turística, además de tener un museo en concreto (el Klöppelzentrum) para aprender más sobre la materia.

Punto de observación de Staubbach

Si empezáis la visita en la estación de tren y vais avanzando por el pueblo, en un momento dado veréis un pequeño desvío a mano izquierda. Tomadlo sin miedo (o mirad en el mapa que os hemos preparado), ya que os llevará al punto de observación de la cascada Staubbach. Es una de las mejores zonas para contemplar este enorme salto de agua.

Iglesia de Lauterbrunnen

La Iglesia de Lauterbrunnen no podría reflejar mejor lo que se espera de la típica iglesia alpina: formas sencillas, rodeada de jardines y con las impresionantes montañas en segundo plano. Es un edificio realmente bonito, perfectamente integrado en el paisaje. Os recomendamos que vayáis hasta ella con la cámara bien preparada, ya que desde aquí se obtiene la foto más típica de Lauterbrunnen.

Talmuseum

Si cruzáis el puente que hay al lado de la iglesia llegaréis hasta el Talmuseum, que no es otra cosa que el Museo del Valle. Se encuentra en un edificio sencillamente precioso y en él, como no podía ser de otro modo, encontraréis un montón de cosas sobre Lauterbrunnen y alrededores.

Cascadas de Trümmelbach

Caminando muchísimo más hacia adelante (de hecho, bien haríais en ir mejor en coche) llegaréis hasta la entrada de las Cascadas de Trummelbach. Es uno de los sitios más locos que hayamos visitado, cualquier cosa que os digamos se queda corta. Se trata de hasta diez saltos de agua, capaces de transportar más de 20.000 litros por segundo… ¡que transcurren por el interior de la montaña! El sitio nos gustó tanto que le hemos dedicado un post, así que pinchad en él y os contaremos mucho más sobre la visita.

Excursiones desde Lauterbrunnen

Lauterbrunnen es el sitio perfecto para establecerse y hacer un buen puñado de excursiones por la zona. El catálogo es casi infinito, pero aquí os dejamos las cuatro más famosas:

  • Top of Europe: la subida al mítico Jungfrau os permitirá disfrutar de los Alpes de una manera inolvidable. Podréis disfrutar de glaciares, de nieve los 365 días del año, de un palacio hecho de hielo, de un observatorio a 3500 metros de altura… Subir no es barato, pero os aseguramos que merece la pena.
  • Schilthorn: un teleférico os llevará a lo alto de esta montaña, en donde os esperan (a 2970 metros sobre el nivel del mar) un museo sobre James Bond y un restaurante panorámico que da vueltas sobre sí mismo. Se trata de un lugar de culto para los amantes de la saga 007, ya que aquí se rodó Al Servicio de su Majestad.
  • Mürren: no exageramos al decir que, con casi total seguridad, se trata del pueblo de montaña más bonito de toda Suiza. No se puede llegar por carretera, pero tenéis dos opciones: a través de un precioso tren cremallera o utilizando un teleférico.
  • Wengen: otro pueblo de montaña la mar de bonito. Es especialmente popular en invierno, cuando ofrece todas las experiencias relacionadas con la nieve que podáis imaginar.
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