Qué ver en Redueña, el pueblo madrileño que añora a sus cigüeñas

Hoy os queremos hablar de Redueña, uno de los primeros pueblos de la Sierra Norte. En sus calles y en sus alrededores encontraréis todo lo necesario para disfrutar de una inolvidable excursión desde Madrid capital: edificios interesantes, un montón de historias por conocer, una senda por una dehesa cercana que está adaptada para todos los públicos… Nosotros fuimos hace poco y salimos fascinados, por lo que hemos preparado este artículo con todo lo que ver y hacer en el pueblo. Con él, esperamos poder ayudar a otros viajeros a descubrir los encantos de Redueña, un pueblo en el que se ha cuidado hasta el último detalle para agradar a sus visitantes.

Redueña, de cantera de Madrid a paraíso a media hora de la capital

Normalmente empezamos este tipo de posts con una aproximación al destino, pero en el caso de Redueña no nos ha sido fácil. El pueblo, pese a sus reducidas dimensiones, está lleno de historias interesantes, con lo que si nos dedicásemos a relatar todas y cada una de ellas nos pasaríamos semanas escribiendo. Al fin y al cabo, en Redueña hay constancia de poblamiento desde el paleolítico inferior, por lo que son miles de años de historia.

Sin embargo, hay un par de cosas que no queremos dejar pasar. La primera es que Redueña fue, junto con otras localidades cercanas como Venturada, la cantera de Madrid. Su abundante roca caliza sirvió para hacer algunas de las fuentes más famosas de la capital de España, como la Cibeles, Neptuno, la de Apolo o las cuatro que hay en la Plaza Murillo.

La otra curiosidad que no queremos dejar de mencionar es su curiosa relación con las cigüeñas. A diferencia de la mayor parte de los pueblos de la Sierra Norte, en Redueña no encontraréis nidos ni rastro de estas aves. Sin embargo, a los habitantes de la localidad se les conoce como cigüeños y cigüeñas. ¿Sabéis por qué? Al parecer, antaño había cigüeñas, las cuales habían anidado en el campanario. Un buen día, la cigüeña mamá estaba llevando comida a sus crías, con tan mala suerte de que se le cayó una culebra de la boca justo a la entrada de la iglesia, en un momento en el que estaban dando misa. El cura soltó algo a medio camino entre el exabrupto y la maldición… ¡y desde entonces no hay cigüeñas! Incluso han instalado un nido artificial en la iglesia, pero ni aun así han conseguido que vuelvan.

Historias y leyendas aparte, Redueña es un pueblo muy coqueto y que se visita con mucha facilidad. Por todo el casco urbano se ha incluido un recorrido señalizo, mediante el cual se pueden conocer sus principales elementos patrimoniales: la iglesia, el ayuntamiento, las antiguas escuelas… No tiene pérdida. Además, a los pies de cada edificio encontraréis un completo e interesante panel informativo, por lo que es un sitio cuya visita puede ser de lo más enriquecedora.

Antes de empezar a contaros todo lo que ver en Redueña, un último motivo por el que hacer esta visita: su ubicación. Está a tan solo media horita de Madrid, ya que no solo está cerca de la capital sino de la A-1. Por tanto, puede ser una excursión perfecta de medio día, la cual podéis complementar con otros atractivos cercanos como Torrelaguna, Torremocha del Jarama o Patones de Arriba.

Turismo en Redueña

Iglesia de San Pedro ad Vincula

La Iglesia de San Pedro ad Vincula es el edificio más monumental de Redueña. Construido entre finales del siglo XIV y comienzos del XV, muestra el esplendor que tuvo el pueblo en esa época. Su portada renacentista es de las más interesantes de toda la Comunidad de Madrid, la cual lleva siglos dejando sin palabras a los peregrinos que atraviesan la localidad, ya que el Camino de Santiago madrileño atraviesa la localidad desde este punto.

El interior de la iglesia tiene mucha miga, ya que restauraciones recientes han revelado un antiguo arco de piedra y pinturas del siglo XVI. Si veis las puertas abiertas no lo dudéis y entrad, pues sendas tallas de la Virgen de las Viñas (que recuerda el pasado vitivinícula de Redueña) y de Santa Lucía (patrona del pueblo) hacen que merezca la pena hacerlo.

Calle Mayor

La Calle Mayor de Redueña es su principal arteria. En su trazado encontraréis algunos de los edificios más destacados del pueblo, como el Ayuntamiento o el Antiguo Lavadero (de los que luego hablaremos).

Aunque en su mayor parte veréis edificios modernos, si prestáis atención podréis encontrar elementos con muchos años de antigüedad. Por ejemplo, entre la Iglesia y el Ayuntamiento encontraréis una casa con un escudo de piedra y un dintel tallado.

Además, en la parte alta (ya a puntito de dejar el pueblo en dirección a la Senda para Todos) se encuentra una bonita cruz de piedra, la cual se cree que podía formar parte de un Vía Crucis que no ha llegado hasta nuestros días.

Ayuntamiento

Justo en la mitad de la Calle Mayor, abriéndose a la preciosa Plaza de la Villa, encontraréis el Ayuntamiento de Redueña. Construido a mitad del siglo XX, sigue la línea de otros edificios públicos que se pueden conservar en el entorno, aunque tenemos que reconocer que este es especialmente bonito.

Antiguo Lavadero (Casa del Cura)

Subiendo por la Calle Mayor llegaréis a la Casa del Cura. En esta ubicación, de un modo o de otro, siempre ha habido un centro de reunión para el pueblo: antaño fue donde se ubicaba el Lavadero, después pasó a ser Casa de la Juventud, luego Casa de la Cultura

Centro Polivalente

Calle arriba, aunque ya fuera del pueblo, está el Centro Polivalente de Redueña. Lo interesante no es el edificio en sí, sino el homenaje a Miró que ha pintado en el acceso inferior la artista Ana Irigoyen. La verdad es que esta mujer está haciendo grandes cosas por la Sierra Norte, ya que en otros pueblos hemos visto obras suyas (como en Torremocha del Jarama) y siempre nos han parecido espectaculares.

Potro de Herrar

No podía faltar en Redueña el clásico Potro de Herrar que tienen todos los municipios de la Sierra Norte. En el caso de este pueblo del Valle del Jarama, se nota que está súper restaurado y posiblemente no sea el más bonito, pero aun así bien merece la pena visitarlo.

Arboreto Comestible «Hoya del Enebral»

También merece la pena que os paséis por el Arboreto Comestible, el proyecto que mejor representa la singularidad de Redueña. Ubicado en la Vía Pecuaria Hoya del Enebral, se trata de un itinerario turístico-medioambiental en el que los habitantes del pueblo comparten sus conocimientos sobre agricultura, hierbas medicinales o fertilizantes naturales.

Es un espacio súper interesante, en el que se puede entrar, caminar entre los cultivos, aprender de ellos a través de los paneles informativos e incluso recoger lo que uno quiera para el consumo. Nosotros, por ejemplo, aprendimos que las caléndulas son comestibles y nos llevamos unas poquitas a casa.

Antiguas Escuelas (Consultorio Médico)

Otro edificio que ha tenido mil usos en Redueña es el que ubicaba las Antiguas Escuelas. Es origen era el lugar en el que se guardaba el ganado extraviado (hasta que lo recogía su dueño), para más tarde albergar el potro de herrar. Durante tres décadas de mediados del siglo XX fue la escuela, hasta que perdió su uso por falta de niños. Hoy en día es el consultorio médico.

Antiguas Eras (Parque Infantil)

Muy cerquita de allí están las Antiguas Eras, donde se hacía la trilla (separar el grano de la paja). Hoy en día se encuentra allí un Parque Infantil que es de lo mejorcito de la Sierra Norte, así que tomad buena nota si viajáis con niños pequeños. Es enorme, hay varios juegos y además un montón de bancos en los que hacer una merendola.

Arquitectura tradicional

Hasta ahora no lo hemos mencionado, pero en Redueña encontraréis muchísimos ejemplos de arquitectura popular. Decenas de construcciones afectadas en mayor o menor medida por el paso del tiempo, pero todas ellas contribuyendo a dar esa imagen de pueblecito serrano que ya se palpa en esta zona del norte de la Comunidad de Madrid.

Más allá de seguir el itinerario marcado por Redueña, lo mejor que podéis hacer es perderos por sus callecitas interiores e ir con los ojos bien abiertos, pues encontraréis auténticas maravillas de piedra.

Arte en las calles

Es imposible hablar de Redueña sin hacer referencia a su excelente propuesta de arte callejero. Normalmente acudimos a la Sierra Norte en busca de arquitectura tradicional y naturaleza, pero también vamos un poco a lo que surja. Y, en el caso de este pueblo, nos llevamos una grata sorpresa con la gran cantidad de murales, pinturas y detallitos decorativos que encontramos.

Prácticamente en todas sus calles vimos una pequeña muestra de este arte urbano. Siempre decimos lo mismo: da gusto cuando un pueblo cuida los detalles. Redueña lo hace, llevándolo a un nivel superior y haciendo que su casco urbano sea una especie de museo de arte al aire libre.

Cruz Gótica

Y, hablando de piedra, si tenéis un hueco acercaos al Cementerio de Redueña, que está ubicado en las afueras del pueblo. En él podréis contemplar una bonita cruz gótica del siglo XV, aparentemente vinculada a la orden de San Francisco.

Senda para Todos

Si tenéis todavía más tiempo, no podéis dejar de hacer la Senda para Todos, un recorrido adaptado por la dehesa más cercana a Redueña. Se hace en un par de horitas y os permitirá tener una estupenda panorámica del pueblo, conocer bien la vegetación aledaña y respirar aire puro, que al fin y al cabo para eso se va a la Sierra Norte.

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