Qué ver en Patones de Arriba, el pueblo más famoso de la Sierra Norte

Nos ha costado, ya que es un destino sobre el que se ha escrito mucho en internet, pero ha llegado nuestro momento de aportar contenido sobre Patones de Arriba, el que sin duda es el pueblo más famoso de la Sierra Norte y uno de los principales enclaves turísticos de toda la Comunidad de Madrid. En este artículo os vamos a contar su curiosa historia, qué ver en Patones y cómo intentar esquivar las masificaciones que sufre el pueblo semana tras semana, cuando turistas procedentes de todo el mundo se agolpan para disfrutar de esta auténtica joya construida con pizarra negra.

De pueblo «abandonado» a destino masificado en unas pocas décadas

Patones de Arriba tiene una historia muy singular, la cual incluye absolutamente de todo: desde tribus prerromanos hasta el surgimiento de Patones de Abajo tras la Guerra Civil, pasando por su propia dinastía real (el famoso Rey de Patones), la construcción de diferentes infraestructuras hidráulicas (como el cercano Canal de Cabarrús) o su declaración como Bien de Interés Cultural. Hablar de ella nos llevaría decenas de párrafos, por lo que simplemente os recomendamos investigar más sobre el devenir histórico de Patones, ya que es fascinante.

Centrando un poco el foco, hay que destacar que es un milagro que Patones de Arriba haya llegado hasta nuestros días. Tras la Guerra Civil, buena parte de sus habitantes se instalaron en el cercano y nuevo asentamiento de Patones de Abajo, que no solo estaba más cerca del río sino que además quedaba de camino junto a la carretera hacia Torrelaguna. La situación de España no era la mejor, y durante dos o tres décadas el pueblo quedó prácticamente en ruinas.

Sin embargo, a partir de los años 70 Patones fue cogiendo fama como destino rural, gracias a su cercanía a Madrid y su excelente arquitectura de pizarra negra. Poco a poco fue recuperando el esplendor: las casas en ruinas eran restauradas, se abrían nuevos restaurantes, los turistas no dejaban de congregarse fin de semana tras fin de semana…

Y así es como llegamos a la actualidad, en la que un pueblo que rozaba el abandono se ha convertido en un potente destino turístico. Tanto que, en ocasiones, parece morir de éxito: las masificaciones están a la orden del día e ir en fin de semana implica no encontrar sitio para comer (salvo que vayas con reserva), atascos y gente por doquier. Eso sí: nada ni nadie puede empañar la belleza del pueblo, uno de los más bonitos de la Comunidad de Madrid.

Turismo en Patones de Arriba

Arquitectura de pizarra negra

Patones de Arriba tiene un trazado urbano compuesto por unas pocas calles, las cuales prácticamente se pueden contar con los dedos de las manos. ¿Merece la pena ir hasta allí si el pueblo es tan chiquitito? ¡Por supuesto que si!

Haced esta visita sin dudar, ya que el pueblo es una infinita sucesión de rincones llenos de encanto, viviendas tradicionales realizadas con pizarra negra y una constante comunión con la naturaleza que enaltecerá vuestro espíritu.

Solemos decir eso de «pasead sin rumbo» a la hora de visitar pueblos pequeños. En Patones ni siquiera podemos decir eso, ya que es tan pequeñito que resulta casi imposible perderse por sus calles, pero os aseguramos que es un destino que jamás deja indiferente a nadie.

Hacednos caso: pasead por allí y disfrutad de la cara más romántica y llena de luz de la Sierra Norte de Madrid. Pocos lugares en el mundo son tan bellos como este.

Iglesia de San José (Oficina de Turismo)

El edificio más destacado de Patones de Arriba es la antigua Iglesia de San José, un templo de mediados del siglo XVII que se encuentra en una ubicación privilegiada, pues está en el corazón de la plaza que da la bienvenida al viajero. Aunque perdió su carácter litúrgico en la segunda mitad del siglo XX, sigue siendo una visita obligada, ya que en su interior se encuentra la Oficina de Turismo de Patones de Arriba.

Lavadero y Fuente Nueva

En uno de los laterales del pueblo, prácticamente cayéndose de su casco urbano, se encuentran el Lavadero y la Fuente Nueva. Se encontraba frente a la taberna, algo que retrataba muy bien la sociedad de otro tiempo: mientras los hombres se reunían para beber, las mujeres lo hacían para lavar la ropa.

Horno de Pan

Otro elemento de la vida serrana tradicional que no podéis perderos es el antiguo Horno de Pan. No está muy lejos del Lavadero, por lo que lo encontraréis fácilmente. Se halla instalado en la fachada exterior de una casa.

Eras de Pizarra

Siguiendo con este auténtico museo de tradiciones populares al aire libre que resulta Patones de Arriba, en la parte alta del pueblo no os podéis perder las Eras de Pizarra, una sucesión de piedras de pizarra o de caliza que se utilizaban para trabajar la cosecha de cereales.

Arrenes, tinados y cochiqueras

Y, más allá de las eras, en un estado entre la ruina romántica y el abandono, se encuentran otras muchas relacionadas con el aprovechamiento del entorno. Si camináis un poquito veréis:

  • Arrenes: estructuras de pizarra que se utilizaban para proteger a los cereales que se cultivaban en su interior, normalmente destinados a la alimentación del ganado.
  • Tinados: zonas para guardar el ganado, que contenían tanto un espacio abierto como otro techado.
  • Cochiqueras: construcciones dedicadas específicamente a la cría del ganado porcino.

Gastronomía en Patones de Arriba

Es imposible no hacer una mención a las infinitas opciones para comer y beber que hay en Patones de Arriba. Lamentablemente, la mayor parte de los pueblos de la Sierra Norte no tienen ni un bar abierto, y en caso de haber suelen ser uno o dos como mucho. En este caso, hay un montón, todos ellos abren durante los tres días del fin de semana (alguno incluso entre semana) y las opciones son de lo más variadas. Eso sí, Patones de Arriba es un sitio súper turístico, así que no esperéis precisamente precios económicos.

Patones de Abajo

Y, ya que estáis por allí, quizá os interese saber qué ver en Patones de Abajo. Aunque el pueblo no tiene el tirón turístico de su vecino de arriba, resulta curioso visitarlo ya que se creó tras la Guerra Civil. Al fin y al cabo, no hay demasiados pueblos tan recientes como este. En su trazado urbano podréis ver su Ayuntamiento, la moderna Parroquia de San José y algunas casas mitad del siglo XX que ya cuentan con un cierto carácter tradicional.

Senderismo

Existen muchas posibilidades para hacer senderismo desde Patones de Arriba, ya que se encuentra en un paraje natural privilegiado. Por poner algunos ejemplos que parten o transcurren por su término municipal, se puede hacer la Ruta Cancho de la Cabeza, dar una vuelta por los alrededores del Embalse de El Atazar o ir a ver las Cárcavas, que pese a estar ya en Guadalajara son muy accesibles desde allí.

Cómo llegar y aparcar en Patones de Arriba

Ir en coche hasta Patones de Arriba resulta prácticamente imposible, al menos si lo intentáis fines de semana y festivos, ya que al pueblo no se puede acceder con coche y los aparcamientos de las afueras están siempre hasta los topes. Os recomendamos que dejéis el coche en Patones de Abajo, en uno de los diferentes parkings disuasorios que están a disposición de los viajeros, y subáis por la Senda Ecológica del Barranco. Tras media hora caminando, llegaréis a la entrada del pueblo.

Si vais entre semana (o incluso el viernes por la tarde) podéis probar a subir hasta arriba, pero incluso en momentos poco concurridos es posible que ya no haya aparcamiento. Teniendo en cuenta que es una carretera estrecha y sinuosa, nosotros solo podemos recomendaros dejar el coche abajo y subir a patita. Os prometemos que merece la pena.

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