Que ver en Jaca, la orgullosa capital de la Jacetania

Como para muchos otros viajeros, Jaca supuso para nosotros la puerta de entrada a un inolvidable viaje al Pirineo oscense. Aunque es una ciudad asociada de manera inequívoca al esquí y otros deportes de invierno, lo cierto es que su casco histórico tiene alicientes suficientes como para dedicar una jornada completa a recorrerlo. En este artículo os contamos todo sobre este interesante destino y os mostramos sus monumentos más destacados.

Del Valle del Aragón al mundo

Lo primero que hay que decir de Jaca es que su ubicación no podría ser más privilegiada, pues se encuentra en el Valle del Aragón, una especie de punto de encuentro entre los suaves paisajes del Prepirineo y la alta montaña propia de la cordillera pirenaica. Oficialmente es la capital de la Jacetania, la comarca en la que se encuentra, pero bien podría ostentar la capitalidad de los Pirineos.

Hablar de Jaca es hacerlo de una ciudad de más de 14000 habitantes, con un casco histórico denso en el que se reflejan sus más de 2000 años de historia. Fue capital de los iacetanos (de ahí su nombre original, Iaca o Iacca) y ya fue mencionada por Estrabón en el siglo I. Después se integró en el Imperio Romano, siendo uno de los lugares más importantes para controlar los pasos por los Pirineos.

La Edad Media no fue fácil, pues Jaca fue pasto de los incendios y las enfermedades, pero incluso en esos momentos de crisis la ciudad resistió. Y bien que lo hizo, porque Jaca tenía mucho que decir en episodios históricos como la Guerra de Sucesión (donde se puso de lado de los Borbones), la Guerra del Rosellón , la Guerra de Independencia y las Guerras Carlistas. Su ubicación privilegiada nunca pasó desapercibida y los intentos de todos los bandos por controlarla hablan por sí solos.

En la actualidad, la propuesta turística de Jaca está más que vinculada al esquí, el snowboard y cualquier deporte de invierno que se precie. Se encuentra a una distancia más que cómoda de las estaciones de Astún y Candanchú, por lo que en los meses fríos del año siempre hay una gran afluencia. Eso si, como ahora vais a ver, tiene motivos suficientes para ser visitada en cualquier época del año. La mejor muestra son las numerosas (y deliciosas) heladerías que hay por toda la ciudad.

Dicho sea de paso, si hemos dicho que Jaca podría ser la capital de los Pirineos no es solo por su ubicación o por su patrimonio, sino también por su ambientazo. En sus calles encontraréis una propuesta gastronómica sensacional, todo tipo de tiendas y gente procedente de los rincones más insospechados. Seguid leyendo si queréis saber qué ver y qué hacer en Jaca.

Turismo en Jaca

Ciudadela de Jaca

Construida durante el reinado de Felipe II, la Ciudadela de Jaca (conocida como el Castillo de San Pedro hasta el siglo XIX) es el inevitable punto de inicio y final de toda visita que se precie a la ciudad. Se trata de una de las construcciones militares más impresionantes y majestuosas de la Península Ibérica, la cual es capaz de dejar al viajero sin habla tanto a nivel del suelo como vista desde las alturas.

De hecho, solo desde lo alto se puede contemplar su refinada planta pentagonal, ejecutada con una perfección que demuestra que fue un hito en la ingeniería de la época. Es la única de España construida en este estilo que ha llegado hasta nuestros días en su totalidad.

La visita a la Ciudadela de Jaca se puede hacer de mil maneras: recorriendo los agradables parques de los alrededores, entrando a visitar el interior por libre, yendo a ver exposiciones de arte, formando parte de algunas de sus innumerables visitas guiadas, disfrutando de los eventos temáticos que organizan todo el año… Este último punto es digno de mención, pues en pocos edificios hemos encontrado semejante oferta cultural: desde visitas teatralizadas hasta catas de vino, pasando por sus populares «pequevisitas» centradas en el público más joven.

Por cierto, si dais la vuelta al foso, seguramente os sorprenda encontraros con un gran número de ciervos. ¿Qué hace allí esa enorme manada? Pues al parecer vive allí, como parte del programa «Ecociudadela», en el cual podréis aprender más sobre el medio ambiente, acercaros a conocer a los animales y ver un vídeo sobre Manolo, el macho alfa histórico de este grupo de ciervos.

Antiguo Seminario Diocesano

Desde ahí, lo normal sería ir ya al casco urbano de Jaca (a escasos dos minutos caminando) y empezar a hincarle el diente a la ciudad. Sin embargo, no podemos evitar recomendaros el Antiguo Seminario Diocesano, que está a pocos pasos de la Ciudadela. Es un edificio enorme del siglo XX que actualmente está hecho polvo, en una situación a medio camino entre el abandono y la ruina. Sin embargo, es realmente bonito y merece la pena acercarse hasta él.

Oficina de Turismo

Para hincarle el diente al denso y concurrido entramado urbano de Jaca, lo mejor es empezar por su Oficina de Turismo (Plaza de San Pedro 11). Hace las veces de punto de información turística de entrada al Pirineo, por lo que podéis obtener valiosísima información de Jaca y también de toda la zona de alta montaña de Huesca. Son encantadores y lo saben absolutamente todo.

Plaza de San Pedro

La Oficina de Turismo no podría estar enmarcada en un escenario mejor, pues se encuentra en la populosa Plaza de San Pedro. Jaca es una ciudad con un ambientazo increíble, llena de pequeñas calles en las que tomar pinchos, hacer compras o simplemente pasear con un helado en la mano mientras se disfruta de todo ese trasiego. De toda esa propuesta, la Plaza de San Pedro es una excelente toma de contacto. Además, a tiro de piedra tenéis algunos de los edificios más destacados del casco urbano.

Catedral de San Pedro de Jaca

Sin ir más lejos, allí mismo tenéis la Catedral de San Pedro de Jaca, uno de los edificios más representativos del arte románico en España. Es un templo antiguo, pues su construcción comenzó en el último cuarto del siglo XI. De hecho, habitualmente se la menciona como la primera catedral románica del país.

Por fuera resulta monumental, porque está encajada de manera un poco abrupta entre la Plaza de San Pedro, la Plaza de la Catedral y pequeñas callecitas. Sin embargo, su interior no podría ser más fascinante. Recorrer las diferentes naves y capillas, así como contemplar todos sus detalles, es una actividad que puede llevar fácilmente una hora.

Plaza de la Catedral

Hablábamos antes de la Plaza de San Pedro, pero la Plaza de la Catedral no se queda atrás. Tiene el mismo ambientazo (de hecho, en la práctica no son más que una prolongación una de la otra) y también un buen puñado de bares y comercios interesantes. Aunque técnicamente está ubicado en el interior de la catedral, allí también tenéis el acceso al Museo Diocesano de Jaca, de visita obligada si os interesa el arte románico.

Calle Obispo

Desde la Plaza de la Catedral parte la Calle del Obispo, una de las más representativas del casco urbano de Jaca. Podemos volver a hacer referencia al ambientazo y a los comercios singulares, pero no podemos pasar por alto también su excelente patrimonio arquitectónico. Por doquier veréis casas solariegas y edificios solemnes, algo que es compartido con otras calles del centro pero que aquí se aprecia especialmente.

Palacio Episcopal

Un buen ejemplo de lo anterior es el Palacio Episcopal, una lujosa construcción de estilo renacentista que data del siglo XVII. Durante mucho tiempo fue uno de los edificios más visitados de la ciudad, ya que era la sede del Museo Diocesano, hasta que este fue trasladado a la catedral.

Iglesia del Carmen

Un poquito más adelante, aunque ya en la Calle del Carmen, está la Iglesia del Carmen. Lo mejor es su portada manierista de 1657, aunque en el interior podéis contemplar algunos retablos barrocos que también merecen la pena.

Ermita de Sarsa

Ya en los límites de la zona histórica están los restos de la Ermita de Sarsa, un templo del siglo XII. Siendo sinceros, no esperábamos mucho de ella, ya que muchas veces los edificios que están en los bordes no son gran cosa y los ponen en los mapas turísticos por rellenar. Sin embargo, en este caso la visita merece la pena, pues el aire romántico de estas ruinas hace que sean de lo mejorcito de Jaca.

Mirador de Peña Oroel

Si habéis ido hasta allí, merece la pena que recorráis la Avenida Oroel hasta llegar al Mirador de Peña Oroel, desde donde podéis disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad hasta esa popular cumbre. La construcción de chalets adosados y del Palacio de Hielo en primer plano ha hecho que la panorámica pierda algo de encanto, pero aun así merece la pena asomarse.

Iglesia de Santiago

Volviendo hacia el centro por la Calle Ferrenal, a pocos pasos encontraréis la Iglesia de Santiago. Es uno de los edificios más antiguos de la ciudad, pues se sabe que fue restaurada a finales del siglo XI (con lo cual ya tenía que llevar allí un tiempo). Aunque todavía conserva un capitel románico, lo más destacado son los retablos del siglo XVII y todo lo relacionado con la reforma que sufrió en el siglo XVIII.

Por cierto, el nombre de la iglesia no es casualidad. El Camino de Santiago, a su paso por Jaca, hacía que estas calles se llenasen de peregrinos. Precisamente alrededor de la iglesia surgió un ajetreado barrio de artesanos y comerciantes, cuya economía dependía casi por completo del flujo de oportunidades que ofrecía la ruta jacobea.

Antigua Judería

La Iglesia de Santiago es un buen punto de partida para recorrerla Antigua Judería de Jaca. Documentada desde el siglo XI, probablemente fue una de las aljamas más importantes del norte de la Península Ibérica. Sin embargo, siendo sinceros, no esperéis el encanto que tienen otras juderías (como la de Hervás, por ejemplo). En la actualidad son calles «normales», sin haberse conservado demasiados elementos que indiquen su pasado hebreo.

Iglesia de San Salvador y San Ginés

Callejeando llegamos a la Iglesia de San Salvador y San Ginés, que forma parte del Real Monasterio de las Benedictinas de Jaca conocido también como Monasterio de Santa Cruz de la Serós o simplemente como Las Benitas). Es un conjunto complejo y cuya visita siempre es interesante, en especial por albergar el excelente sarcófago de la Infanta Doña Sancha, hija de Ramiro I (y hermana de Sancho Ramírez).

Murallas Medievales

En la parte trasera del monasterio están algunos de los restos mejor conservados de las Murallas Medievales. Jaca fue una plaza completamente amurallada, pero de estos lienzos no queda demasiado. Cuando el mundo avanzó y perdieron su función, la vida se abrió camino y su espacio fue utilizado por viviendas. De hecho, allí mismo podéis ver casas construidas sobre la propia muralla.

Antiguo Hospital y Albergue de Peregrinos

No muy lejos de allí está otro de los puntos calientes del Camino de Santiago a su paso por Jaca: el Antiguo Hospital y Albergue de Peregrinos. Data del siglo XVI y se enmarca en una plaza realmente bonita, que en buena medida nos recordó a la Plaza de la Merced de Cuenca. Es un lugar la mar de tranquilo y especialmente singular a última hora de la tarde.

Calle Mayor

Si habéis ido siguiendo este recorrido ya habréis pasado por ella en varias ocasiones, pero en este punto os recomendamos recorrer de arriba a abajo la interesante Calle Mayor de Jaca. Quizá sea el punto más animado de la ciudad, con sus pros (ambientazo, muchos restaurantes, muchas tiendas) pero también con sus contras (un poquito de agobio, da la sensación de excesivo turisteo).

La calle está llena de edificios interesantes, como la Casa de Don José María Campoy Irigoyen, aunque lo cierto es que destaca fundamentalmente por el conjunto.

Ayuntamiento de Jaca

Aun así, no se puede dejar de hacer una mención al espectacular Ayuntamiento de Jaca. Esta casa consistorial del siglo XVII es uno de los mejores representantes del plateresco aragonés. Que no pase desapercibida entre tanto bar y entre tanta tienda: es un edificio único y os sorprenderán todos y cada uno de sus detalles.

Torre del Reloj

Por cierto, en la Calle Ramón y Cajal (perpendicular a la Calle Mayor) está la Torre del Reloj, una construcción del siglo XV que todavía conserva unas preciosas ventanas góticas. Fue la sede original de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos, una institución trascendental en la zona desde su fundación a comienzos de los años 80 del siglo XX.

Fuerte de Rapitán

A las afueras de Jaca, pero todavía dentro de su término municipal, tenéis un par de elementos que no deberíais perderos. El primero es el Fuerte de Rapitán, una enorme construcción militar del siglo XIX. Formaba parte de un proyecto para fortificar Jaca y sus alrededores, el cual quedó abandonado. Hoy en día no solo es un espectacular mirador hacia la ciudad, sino también el lugar en el que se recibe a los visitantes ilustres del municipio.

Puente de San Miguel

El otro punto de interés es el Puente de San Miguel. Aunque ahora tiene una posición marginal desde el punto de vista turístico, ya que no muchos viajeros se acercan hasta él, durante mucho tiempo fue uno de los grandes reclamos de Jaca. Su origen no está claro, aunque parece ser de la Baja Edad Media. Su aspecto es sensacional tras la reforma realizada en 1950 bajo la supervisión del arquitecto Miguel Fisac.

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