Qué ver en Canfranc (pueblo), el cruce de caminos de los Pirineos de Huesca

El Camino de Santiago y los Pirineos se dan la mano en Canfranc, un pueblo en el que su patrimonio arquitectónico y natural atrae al año a miles de turistas. El municipio está formado por dos núcleos urbanos: el histórico, que ha conservado toda la esencia de un pueblecito de montaña; y el moderno, surgido al calor de una enorme estación de ferrocarril. En este artículo os vamos a hablar del primero, en el cual encontramos uno de los rincones con más encanto de todo el viaje por el Pirineo oscense.

Naturaleza en estado puro

Canfranc es un pueblo muy chiquitito, pero lleno de encanto. A día de hoy recibe muchos menos visitantes que Canfranc-Estación, lo cual es una virtud más que un problema: se mantiene súper auténtico y no hay tantas aglomeraciones.

Fue en el siglo XI, amparado por el tránsito de caminantes entre España y Francia, cuando surgió el pueblo de Canfranc. Aunque la vida en esta zona de los Pirineos no es fácil (la mayor parte del año las temperaturas bajan de 0º cada noche), lo cierto es que se trata de un lugar de paso natural y lleno de vida.

El Camino de Santiago ha tenido una influencia clave en su desarrollo urbano. De hecho, hay una calle principal por la que llevan pasando los peregrinos durante siglos, en la cual está la mayor parte del patrimonio de Canfranc. Si os interesa el tema, a día de hoy se hacen visitas teatralizadas, en las que un peregrino os contará la historia de la localidad.

Los últimos dos siglos han transformado por completo al pueblo. Primero fue la llegada del ferrocarril, construyéndose una Estación Internacional entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Eso hizo que surgiera un nuevo núcleo de población, un poquito más cerca de la frontera. Después fue un terrible incendio, en 1944, que hizo que el ayuntamiento se trasladase a ese nuevo núcleo.

Así, hoy en día tenemos dos pueblos en uno: el clásico, que todavía tiene mucho que ofrecer pese al incendio; y el nuevo, mucho más cosmopolita y transitado. Como ya hemos dicho, en este artículo os vamos a hablar del primero, pues en nuestra opinión es una visita obligada en esta parte de los Pirineos.

Por cierto, en Canfranc se aparca realmente mal. Hay muchos aparcamientos, pero todos pequeñitos y casi siempre concurridos. Si os pasa como a nosotros y os encontráis sin sitio, seguid en dirección al Puente de Arriba, pues allí el panorama parecía un poco menos complicado.

Turismo en Canfranc (pueblo)

Iglesia Parroquial de la Asunción

Empezamos esta visita por la Iglesia Parroquial, construida en el siglo XII y entregada por el rey Pedro II al Monasterio de Santa Cristina de Somport. Está en el centro de Canfranc y tiene elementos de prácticamente cualquier época.

Plaza de la Iglesia

Como no podía ser de otro modo, el templo está en la Plaza de la Iglesia. Es el epicentro de la vida social y cultural de Canfranc, con muchos otros edificios de interés y tránsito de personas durante prácticamente todo el día.

En la plaza se puede encontrar el edificio de las antiguas Escuelas Nacionales, un Coche-Salón como muestra de la importancia de la cultura ferroviaria en Canfranc, un Frontón y una bonita Fuente de Piedra. También hay varios bares.

Torre de Aznar Palacín

En una paralela a la Plaza de la Iglesia está la Torre de Aznar Palacín, un edificio en ruinas que los estudiosos identifican con una torre autorizada por Pedro III. Es difícil de ver, ya que la mayor parte de sus muros están tapados por la vegetación.

Arquitectura popular

Aunque el incendio de 1944 arrasó con tres cuartas partes de Canfranc, lo cierto es que todavía se conservan muchos interesantes ejemplos de arquitectura popular de serranía. Si queréis ver la cara más auténtica de los Pirineos estáis en el lugar indicado.

Calle Albareda

Precisamente, el mejor lugar al que podéis acudir en busca de dichos edificios es la Calle Albareda. Aunque en su momento era la principal vía de comunicación entre Francia y España en muchos kilómetros a la redonda, debido al ya mencionado incendio hoy es un sitio mucho más modesto.

Puente de Arriba

Hablando de él, el Puente de Arriba es conocido también como Puente de las Eras o Puente del Cuartel. Parece que fue construido durante el siglo XVI, aunque es algo que no está claro.

Castillo de Canfranc

Pese a tener origen medieval, el aspecto actual del Castillo de Canfranc se debe a una reforma del siglo XVI liderada por Tiburcio Spannocchi. Se encuentra cerquita del Puente de Arriba.

Iglesia de la Trinidad

En la otra punta del pueblo está la Iglesia de la Trinidad, cuya construcción financió el comerciante Blasco de Les para que sirviese de hospital para pobres. Fue una de las víctimas del incendio de 1944.

Puente de los Peregrinos

Junto a la iglesia está el mal llamado Puente de los Peregrinos, nombre moderno y que nada tiene que ver con el uso que se le daba. Era conocido como Puente de Canfranc, por ser el único de piedra que hubo en la localidad durante mucho tiempo, aunque también como Pon Nou en el dialecto canfranqués. Sea como fuere, es un puente súper bonito.

Torreta de Fusilería

Ya lejos del pueblo, de camino a Canfranc-Estación, se puede visitar una Torreta de Fusilería del siglo XIX. Esta estructura militar tenía capacidad para 25 soldados y fue clave en el control de la zona durante mucho tiempo. Hoy en día es posible entrar en su interior, aunque solo en los meses de verano.

Senderismo en Canfranc

Por cierto, una de las principales actividades para hacer en Canfranc es el senderismo, pues en su término municipal hay hasta 300 kilómetros de rutas señalizadas. Si os gusta caminar por la naturaleza, sin duda este es vuestro lugar.

Canfranc-Estación

Por último, no podéis iros de allí sin dar también un paseo por Canfranc-Estación. Tanto este pueblo como Canfranc forman parte del mismo núcleo urbano, por lo que no podréis haceros una idea completa de la localidad sin visitar ambos.

En Canfranc-Estación os esperan muchísimas cosas: su Estación Internacional, la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, la ruta de los búnkeres…

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