Los 20 símbolos de Escocia que debes conocer antes (y después) de viajar allí

Escocia es uno de los lugares del planeta con más símbolos reconocibles por la amplia mayoría de la población. Todo el mundo ha oído hablar alguna vez del Monstruo el Lago Ness o ha escuchado historias sobre castillos embrujados, por poner un par de ejemplos. En este artículos os enseñamos 20 símbolos de la cultura escocesa, los cuales veréis constantemente si viajáis a este destino.

Fantasmas y espíritus

Empezamos por las historias de fantasmas y espíritus, todo un clásico de Escocia. Más allá de lo mucho que les gustan a los escoceses las cosas siniestras, lo cierto es que el escenario se presta claramente a ello: castillos abandonados, cementerios enormes, mansiones en medio de la nada…

Prácticamente en cada pueblo y en cada ciudad encontraréis una terrible historia que os pondrá la piel de gallina. La lista es interminable, aunque algunos lugares son especialmente emblemáticos: el Castillo de Stirling, el Cementerio de Greyfriars, la Broomhill House…

De hecho, ciudades como Edimburgo organizan constantemente recorridos para explorar sus historias y leyendas más espeluznantes. Así que ya sabéis: si os gusta lo paranormal, Escocia es un buen destino.

¡Fútbol!

Como buenos británicos, los escoceses son unos auténticos enamorados del fútbol. Aunque hay referencias a deportes primitivos desde el siglo XV, el deporte moderno se expandió por todo el país desde mediados del siglo XIX. Y, desde entonces, no ha perdido ni un ápice de popularidad.

La Scottish Premiership es la máxima categoría del fútbol profesional del país. En ella militan auténticas leyendas del fútbol europeo como el Celtic de Glasgow (que ganó la Copa de Europa en 1967), el Glasgow Rangers (que ganó la Recopa en 1972) o el Aberdeen (con un glorioso año 1983 en el que ganaron tanto la Recopa como la Supercopa).

El entramado futbolístico-cultural de Escocia está repleto de suculentas historias, como el primer derby de Edimburgo. En ese encuentro se enfrentaron el Heart of Midlothian y el Hibernian en The Meadows, allá por el lejano 1875.

Los escoceses viven el fútbol con pasión. De hecho, con demasiada pasión: si sois los típicos que viajáis con ropa de vuestro equipo de fútbol favorito, tenéis que saber que su utilización está prohibida en muchos pubs y restaurantes. Así se evitan altercados.

Unicornios

¿Sabíais que el unicornio es el animal nacional de Escocia? Parece ser que fue escogido en la Edad Media, cuando todavía se le consideraba un animal real y no mitológico, por representar a partes iguales pureza, inocencia, virilidad y poder. Con esa estupenda mezcla, normal que Robert III decidiese incorporarlo a su escudo de armas.

Aunque los unicornios actuales están siempre rodeados de arcoíris y cosas cuquis, no esperéis algo así en las representaciones oficiales. De hecho, los unicornios que podéis encontrar repartidos por prácticamente todas las ciudades del país son bastante solemnes.

Es probable que los veáis siempre acompañados de un león. Eso viene del siglo XVII, cuando James I unió a Escocia e Inglaterra en un mismo reino. Hasta entonces, el escudo escocés estaba formado por dos unicornios, momento en el cual se reemplazó uno por un león.

A los unicornios se les atribuye un carácter indómito, hasta el punto de que prefieren morir antes que ser capturados. No resulta difícil inspirarse ante semejante ser.

Cardo, el emblema nacional de Escocia

El cardo es lo que la rosa a Inglaterra, el trébol a Irlanda o el narciso a Gales: es decir, la flor nacional de Escocia. Y lo es desde el reinado de Alejandro III, allá por el siglo XIII. Hay cierta confusión sobre la especie concreta de cardo que es, pero en cualquier caso es esa flor.

Se dice que fue adoptado a partir de la leyenda que afirma que salvó a los soldados escoceses de ser atacados mientras dormían por un grupo de noruegos, que quisieron pillarlos por sorpresa. Iban caminando con sigilo, incluso con las botas quitadas, hasta que uno de los hombres del rey Haakon pisó un cardo y gritó. Gracias a eso, los escoceses pudieron evitar ser sorprendidos y ganaron la batalla.

No se trata de un hecho histórico probado, ni falta que hace. Los escoceses son muy suyos, hasta el punto de que la Antiquísima y Nobilísima Orden del Cardo es el mayor honor que se puede conceder en Escocia.

Tartán, tweed y cosas con cuadros

Existen varios tejidos asociados inequívocamente a Escocia. Quizá el más representativo es el tartán, con su característico tejido de líneas horizontales y verticales que forman efecto de cuadros al cruzarse entre sí. Aunque cada clan tenía su propio patrón, lo cierto es que el gusto por este tejido fue siempre compartido.

Otro tejido típicamente escocés es el tweed, que toma su nombre del río que hay en el sur del país. Es una textura calada y elástica, que se caracteriza por tener un patrón en forma de espina de pescado. Sin saber mucho del tema, a nosotros nos parece de lo más elegante.

En cualquier caso, Escocia es una tierra con especial gusto por las telas con patrones. Es un souvenir muy típico del país, ya sea en forma de paño de cocina, como ropita para un peluche o como tela de los famosos kilts.

Kilt y sus accesorios

Precisamente, el siguiente símbolo del que os queremos hablar es el kilt. Se trata del traje masculino escocés por antonomasia, aunque su uso es menos habitual de lo que cabría pensarse: está reservado para grandes eventos, como bodas o recepciones oficiales.

Aunque se asocia a Escocia desde que el mundo es mundo, lo cierto es que estamos ante la típica tradición “forzada”, pues hasta el siglo XVIII no se empezó a usar, o al menos de la manera en que lo conocemos hoy en día. De hecho, parece ser falso eso de que cada clan tenía su propio patrón en la falda.

Verdad auténtica o verdad construida, lo cierto es que tenéis que tener claras algunas normas. La primera es que no se puede utilizar ropa interior bajo ningún concepto, salvo que queráis que os echen del país. Siempre que llevéis kilt, debéis acompañarlo del sporran (una pequeña bolsa de piel que va por encima, dicen que la utilizaban para meter dentro brasas y mantenerse así en calor), unir las dos partes con un alfiler y rematar la jugada con una sgian dubh (una pequeña daga que se lleva en los calcetines).

Aunque la fama del kilt se extendió por todo el mundo porque la usaban los soldados escoceses, fue prohibido como uniforme militar en la II Guerra Mundial, ya que los militares eran vulnerables ante agentes químicos.

Gaita escocesa

La gaita escocesa es otro elemento asociado al país de una manera más o menos artificial. De hecho, ni siquiera parece haberse inventado allí, ya que todo apunta a que procede de Oriente Medio.

Sea como fuere, hoy es un elemento súper asociado a Escocia en la cultura popular de medio mundo. En cada ciudad que visitéis os encontraréis a músicos callejeros haciendo sonar este espectacular instrumento de viento.

Normalmente, las gaitas tienen tres tubos del mismo tamaño y otro un poquito más largo, que es el que sopla el músico. La bolsa de los instrumentos artesanales suele ser de piel de oveja o de alce. Solo suena correctamente al aire libre, nunca en interiores.

Whisky

Cambiamos de tercio y vamos a hablar del whisky, la bebida nacional de Escocia (sin olvidarnos del mítico refresco Irn-Bru, pero ese es otro tema). Existen más de 150 destilerías en el país, repartidas en cinco regiones productoras distintas: Campbeltown, Highland, Islay, Lowland y Speyside.

¿Qué tiene de especial el whisky escocés? Al fin y al cabo, se elabora con tres sencillos ingredientes: cebada, agua y levadura. Pues resulta que el whisky escocés es heredero de una tradición milenaria, en la que se elabora de una manera única que permite obtener unas propiedades apreciadas en el mundo entero. No estáis ante un auténtico Scotch si no ha envejecido durante tres años y ha llegado al 40% de alcohol.

Más allá de su consumo o de ser un souvenir estupendo, hay toda una industria turística alrededor del whisky en Escocia. Es posible visitar destilerías y realizar catas en las principales ciudades del país. Por ejemplo, en la Royal Mile de Edimburgo tenéis decenas de opciones distintas relacionadas con esta bebida.

Nessie, el monstruo del Lago Ness

Es imposible hablar de los símbolos de Escocia sin hacer una referencia a Nessie, el simpático, adorable y esquivo Monstruo del Lago Ness. Se trata de una criatura legendaria, cuyas apariciones han sido referenciadas desde el siglo VII.

¿Cómo es el Monstruo del Lago Ness? Aunque existen diferentes variaciones, normalmente se le identifica como una especie de dinosaurio marino, de color verde y con el cuello bien largo.

Existen imágenes especialmente emblemáticas de supuestas apariciones de Nessie, como la fotografía de Wetherell (confirmada como un engaño por su yerno) o la fotografía subacuáticas de Robert Rines (que al parecer tuvo un retoque bastante imaginativo).

Las aguas del Lago Ness son especialmente turbias, el lago es muy profundo y además parece tener todo tipo de conexiones subterráneas. Vamos, que se presta a la fantasía. Podéis ver infinitas referencias a Nessie en la cultura popular: desde un capítulo de Los Simpsons hasta el videojuego Super Mario 64, pasando por la fascinación que tenía por este adorable bicho Marshall de How I Met Your Mother.

Sea como fuere, si vais allí no dejéis de intentar encontrar a Nessie. Y si no lo conseguís, llevaos a casa la típica postal en conmemoración de haber fallado en la búsqueda del Monstruo del Lago Ness.

Vacas peludas

Un animal mucho más fácil de encontrar que Nessie es la típica vaca peluda, otro de los emblemas de Escocia. Conocida como hairy coo o Vaca de las Highlands, su silueta no podría ser más característica: imaginad a la típica vaca que veríais en cualquier prado castellano, pero con una lustrosa melena y unos cuernos enormes.

Las vacas peludas son de lo más agradecidas, tanto durante su vida (es un animal que se adapta perfectamente al frío y que no arrasa los campos de cultivo, sino que contribuye a su conservación) como después de ella (la calidad de su carne es apreciada a nivel internacional).

Existen muchos lugares en los que ver vacas peludas en Escocia. Muy rara tendría que ser una excursión por las Highlands y que no os topaseis con algunos ejemplares. A modo de orientación, en Stirling o en Bankfoot tenéis puntos de observación muy fáciles de encontrar.

William Wallace (el de Braveheart)

Otro de los grandes símbolos de Escocia es William Wallace, su héroe nacional. Fue el soldado que dirigió a su país en la lucha contra la ocupación inglesa, protagonizando algunas de las batallas más relevantes de la Primera Guerra de Independencia Escocesa.

La cosa no acabó nada bien, ya que Wallace fue capturado por soldados ingleses, condenado por alta traición al rey y sometido al método de tortura habitual: se le desnudó, fue exhibido por las calles de Londres, se le ahorcó, se le cortó el pene, se le sacaron los órganos y le quemaron los intestinos, todo con mucho cuidado de que no muriese antes. Al final de toda la carnicería, fue decapitado.

Pese a su trágico final, hoy es uno de los grandes símbolos de heroísmo y resistencia de todo el mundo. Más allá de elementos locales (como el Monumento a William Wallace de Stirling), es una figura reconocida a nivel internacional. A ello contribuyó enormemente Braveheart, la película protagonizada por Mel Gibson.

Oveja Dolly, el primer mamífero clonado

Volvemos a los animales, en este caso para hablar de uno especialmente peculiar: la Oveja Dolly, famosa por haber sido el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Sus restos descansan en el Museo Nacional de Escocia, ubicado en Edimburgo.

Pese a que no llegó a vivir ni siete años (nació en el verano de 1996 y falleció en febrero de 2003), se trata de uno de los grandes hitos de la ciencia. Llevó una vida tranquila en el Instituto Roslin, donde incluso llegó a tener descendencia. Sin embargo, se dice que tenía algunos problemas de salud graves (desde las pezuñas torcidas hasta ceguera), además de un envejecimiento acelerado.

Si no habíais nacido, seguramente la oveja os dé un poco igual. Pero los que éramos pequeños en esa época tenemos guardado en el imaginario colectivo todo lo relacionado con esta simpática oveja.

Golf, un deporte del siglo XV

¿Sabíais que en Escocia de juega al golf desde la Edad Media? En concreto desde el siglo XV, cuando un deporte conocido como gowf empezó a hacerse popular por todo el país. Esto se traduce en que algunas de las instituciones con más solera están allí, como la Honorable Compañía de Golfistas de Edimburgo o la Sociedad de Golfistas de St Andrews (ambas del siglo XVIII).

De hecho, aunque los orígenes están medio borrosos, se suele decir que el país de origen del golf es Escocia. El clima hace que sea posible crear excelentes campos de golf, por lo que no son pocos los viajeros que acuden a tierras escocesas en busca de hacer unos buenos hoyos.

Highlands Games

Los Highlands Games o Juegos de las Tierras Altas de Escocia son otro elemento básico de la cultura escocesa. Se trata de una especie de olimpiada local, en la cual fundamentalmente hay lanzamientos: de troncos, de piedras, de fardos de paja…

Se trata de un evento que paraliza las tierras altas por completo. De hecho, no se lo pierde ni la casa real británica, que año tras año acude a presidir algunas de las pruebas.

Más allá de la parte atlética, durante los Highlands Games se celebran conciertos, representaciones teatrales, bailes y mucho más. Vamos, que no deja de ser una oda a la vida escocesa más que un evento puramente deportivo.

Si os interesa el tema, en la serie Deportes del Mundo de Netflix hay un capítulo (el 1×02) dedicado íntegramente a los Juegos de las Tierras Altas de Escocia. 100% recomendable.

Perros de Escocia

Escocia es tierra de perros, aportando al mundo algunas de las razas más populares.

Quizá el más emblemático es el West Highland White Terrier, conocido cariñosamente como westie: un perro amigable, chiquitito y con un característico color blanco.

Su contrapunto es el Terrier Escocés, conocido también como scottie. Más o menos igual (seguramente los puristas vean muchas diferencias) pero en este caso de color negro.

Otra raza muy famosa es la Skye Terrier, cuyo representante más famoso es Bobby: un perrito que pasó 14 años junto a la tumba de su dueño en el Cementerio de Greyfriars. Hoy tiene una estatua justo a la entrada, en la cual nunca faltan palos. ¡Como debe ser!

Bandera, himno y cosas serias

Vamos a darle un toquecito un poco más serio a este post y a hablar de los símbolos oficiales y oficiosos.

Por un lado, Escocia tiene tres banderas: la bandera típica azulita con una cruz blanca que todos conocemos, el Estandarte Real y el Escudo de Armas.

Por otro lado, aunque no hay un himno oficial (al margen del God Save the Queen de Reino Unido), hay dos canciones populares que hacen las veces de himno popular escocés: el Flower of Scotland y el Scotland the Brave.

El lema de Escocia es Nemo me impune lacessit, y significa algo así como “Nadie me ofende impunemente”. Tiene que ver con la leyenda de la flor del cardo.

También existen Honores, que vienen a ser algo así como las joyas nacionales escocesas. Se trata de una corona, un cetro y una espada, fechadas entre los siglos XV y XVI, que son las joyas más reales más antiguas de la Casa Real de Reino Unido.

Por último, la Piedra de Scone o Piedra del Destino es la roca en la que se coronaban a los reyes escoceses durante la Edad Media. Está en el Castillo de Edimburgo y solo saldrá de ahí para futuras coronaciones.

Castillos y lagos

Vamos encarando el final de la lista, pero no podemos dejar de hacer referencia a un binomio prácticamente indivisible en tierras escocesas: la dupla formada por castillos y lagos. Son (somos) muchos los viajeros que año tras año acuden (acudimos) a Escocia en busca de sus castillos, fortalezas y torreones, junto a los cuales nunca falta un bonito lago.

Quizá el ejemplo más representativo sea el Castillo de Urquhart, cuyas ruinas siguen siendo absolutamente fascinantes. Está a orillas del Lago Ness, por lo que es una de las paradas más emblemáticas de las Tierras Altas de Escocia.

Midges, los mosquitos de Escocia

Resulta que Escocia tiene hasta su propia especie de mosquito. Hablamos de los terribles Midges, una especie más pequeñita que el mosquito común. Suele ir en bandada, es muy sigiloso y su picadura tiene efecto retardado. Dicho de otro modo: podéis pasar un estupendo día en el campo y no ser conscientes de que al día siguiente os arderán los brazos y las piernas. Es muy común ver a gente en las Highlands con mallas cubriendo todo el cuerpo para evitar las picaduras y que se les metan por todos sitios.

Se dan especialmente en zonas rurales, por lo que si estáis turisteando en grandes ciudades no deberían molestaros demasiado. Son especialmente activos en verano, aunque pueden dar la lata también en mayo o en octubre si es un año cálido.

Sea como fuere, sus picaduras son muy características: pequeñitas (como mordisquitos) y muy numerosas.

Full Scottish Breakfast

El penúltimo símbolo es el Full Scottish Breakfast, el desayuno por antonomasia en tierras escocesas. Una buena manera de empezar el día con energía, ya que se trata de una preparación absolutamente calórica: huevo, baked beans, bacon…

Los escoceses son muy prácticos y saben que el apetito por un buen desayuno puede ocurrir a cualquier hora del día, así que en muchos pubs y restaurantes se sirve durante toda la jornada. Existen versiones veganas y también podréis hacer vuestra propia configuración en la mayor parte de los establecimientos.

Haggis, la brutal “morcilla” escocesa

Y, para terminar, la que en nuestra opinión es la joya de la corona de la gastronomía escocesa: el haggis, un producto absolutamente gore.

Se trata de una mezcla de diferentes asaduras (pulmón, hígado, corazón y estómago), mezcladas con cebolla, avena y especias. Se cuecen durante varias horas y surge un producto similar a la morcilla, el cual es muy apreciado por los paladares escoceses.

El 25 de enero es el día nacional de Escocia, jornada en la que se celebra la Cena de Burns (en honor al poeta Robert Burns). En ella no se puede dejar de degustar un buen haggis.

Lo que más nos gusta de este plato es que tradicionalmente era un guiso para gente pobre, que trataba de aprovechar al máximo ingredientes nada apetecibles. Con el tiempo, empezó a ser apreciado por otras clases sociales y acabó siendo un producto transversal.

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