Guía de la Royal Mile para principiantes

No hay guía de viajes ni experto en Edimburgo que no te recomiende visitar la Royal Mile si estás en la capital de Escocia. No solo es su calle más transitada y representativa, sino que a lo largo de su trazado se disponen en ella algunos de los edificios más importantes de la ciudad.

Cuando preparábamos nuestro viaje a Edimburgo, nos dimos cuenta de que la información sobre esta calle era tan abundante como apabullante: muchos datos, tantos que no sabíamos ni por dónde empezar. Por eso, para hacerle la vida más fácil a futuros viajeros, hemos preparado esta guía para principiantes de la Royal Mile.

Si lo que quieres es hacer una primera aproximación a este mágico sitio, estás en el lugar indicado. Sigue leyendo y descubrirás muchas cosas interesantes sobre la calle más animada de Edimburgo.

Royal Mile: la calle más emblemática de Edimburgo

La Royal Mile de Edimburgo es una calle de 1,8 kilómetros de longitud (una milla escocesa) que comunica el Castillo de Edimburgo con el imponente Palacio de Holyrood. Su trazado está dividido en cuatro zonas más o menos diferenciadas (de las que hablaremos a continuación), en las cuales se pueden encontrar algunos de los edificios más visitados de la ciudad.

Ubicada en el corazón de la Old Town, se ha ganado por derecho propio ser la calle más importante de la ciudad de Edimburgo. Es cierto que en la New Town se puede encontrar a la populosa Princes Street, pero difícilmente puede competir con el encanto y la magia de la Royal Mile.

De hecho, si nos preguntasen qué es lo más imprescindible de todo Edimburgo, sin duda la Royal Mile sería la respuesta. Es súper bonita, hay muchísimas cosas para ver y hacer, siempre está abarrotada de gente procedente de todo el mundo y todo puede suceder.

Depende de cuánto tiempo tengáis en la ciudad, pero ver la Royal Mile y sus alrededores (por ejemplo Victoria Street es adyacente a ella) os puede consumir fácilmente una jornada completa. Obviamente, depende mucho de si entráis a ver cosas (como por ejemplo el Castillo), pero, incluso yendo a buen ritmo, sería raro que pasaseis aquí menos de una mañana.

Qué ver en la Royal Mile (de arriba a abajo)

Realmente se le puede hincar el diente a la Royal Mile desde cualquier punto, pero esto es una guía de principiantes y como tal queremos poneros las cosas fáciles. Por tanto, aquí tenéis agrupado todo lo que se puede ver en las cuatro zonas más destacadas de la calle, yendo de la parte superior a la inferior.

Castlehill

La primera parada no podría ser más evidente: el Castillo de Edimburgo. Ubicado en el extremo más alto de la Royal Mile, es una visita imprescindible si se está en la ciudad. Si por lo que sea no queréis entrar, aun así merece la pena que subáis hasta la Castle Esplanade, un enorme espacio abierto a las puertas del castillo. Desde allí disfrutaréis de una panorámica excelente de la ciudad, tendréis una vista clara de la muralla y lo normal es que sucedan cosas simpáticas, ya que es una de las zonas más animadas de la ciudad.

Un poquito más abajo tenéis The Scotch Whisky Experience, la visita a una destilería de whisky con más éxito de la ciudad. Es cara y quizá demasiado mainstream, pero puede ser una buena opción si no tenéis mucho tiempo en la ciudad y queréis conocer más sobre esta popular bebida.

No muy lejos de allí está Tartan Weaving Mill, un espacio dedicado a la confección y venta de kilts (la mítica falta escocesa que, normalmente, los hombres llevan sin ropa interior debajo). Lo mismo que en el párrafo anterior: en otros lugares de la ciudad podréis encontrar kilts a mejor precio, pero este sitio es súper representativo.

Aquí está también Camera Obscura & World of Illusions, una atracción turística ubicada en la Outlook Tower. Data del siglo XIX y básicamente es un espacio en el que os explotará el cerebro si os gustan las ilusiones ópticas.

Por último, no os podéis perder The Hub, una antigua iglesia de estilo gótico que hoy en día informa sobre el mítico Festival Internacional de Edimburgo y también sirve de sede para pubs y salas de exposiciones.

Lawnmarket

Si se baja un poquito, en seguida llegaréis a la segunda zona de la Royal Mile: Lawnmarket. Es quizá la más turística, al menos si esto se pudiera medir por la cantidad de tiendas de souvenirs. Si lo vuestro son las compras, sin duda no os iréis de aquí sin gastar unas cuantas libras.

Ojo, que no por ser una zona muy centrada en el comercio carece de interés. ¡Todo lo contrario! Sin ir más lejos, aquí hallaréis Gladstone’s Land, un precioso edificio del siglo XVII en el que podréis conocer cómo era la ciudad en esa época a través de sus seis plantas.

No puede faltar aquí la visita al cercano Writer’s Museum, que pese a no estar exactamente en la Royal Mile se encuentra a escaso metros y en una placita que os dará un auténtico respiro del bullicio de la Royal Mile. En su exposición gratuita podréis aprender mucho sobre algunos de los escritores más relevantes de Escocia.

Por último, no dejéis de echar un vistazo a la High Court, un edificio de grandes dimensiones que marca el final de este tramo.

High Street

Ya en High Street, el tercer tramo de la Royal Mile, encontraréis algunos de los edificios más representativos de la ciudad. Lo primero es hacer una parada en la Parliament Square, una enorme plaza presidida por la estatua ecuestre de Carlos II.

En esa misma plaza encontraréis no solo Parliament House, sino también la Catedral de Saint Giles. Es la iglesia madre del presbiterianismo, se trata de un edificio sencillamente impresionante. Vamos, que sería un crimen no visitarla.

Para entrar hay que hacer un “donativo” (las comillas están puestas porque es obligatorio). No os perdáis la Thiste Chapel, una capilla repleta de ángeles tocando instrumentos musicales.

Que la catedral no os deslumbre, ya que en High Street hay mucho más que ver. No podéis iros de allí sin frotarle el pie a la Estatua de David Hume (algo que os dará suerte en todo lo que estudiéis), visitar la Iglesia Tron (que funciona como sala de exposiciones y sede de mercadillos) o la John Knox House. Este edificio del siglo XV merece una mención aparte, no solo por el museo que alberga centrado en la vida y obra de este predicador presbiteriano sino por ser uno de los mejores edificios medievales civiles de la ciudad.

Para terminar, no dejéis de ver la Mercat Cross, que rinde tributo a la herencia comercial de este tramo. Dicho sea de paso, suele ser en el que más aglomeraciones se forman, así que si no os gustan los lugares muy transitados lo mejor es que lo visitéis a primera hora.

Por aquí anda el Heart of Midlothian. Era un mosaico que fue demolido en 1817, pero que todavía es recordado con los ladrillos del suelo. Los habitantes de la ciudad escupen sobre él como señal de buena suerte, aunque en su momento lo hacían para protestar por las ejecuciones en Old Tolbooth. Por cierto, uno de los equipos de fútbol de Edimburgo toma su nombre de este mosaico.

¡Ah! Y no os vayáis de allí sin ver el Ayuntamiento de Edimburgo, junto al cual destaca una excelente estatua de Alejandro Magno domando a Bucéfalo. Si os fijáis bien, el caballo tiene orejas de cerdo: fue un “regalito” del escultor, ya que no quisieron pagarle. También hay allí un Hall of Fame con huellas de personajes ilustres, como J. K. Rowling.

Aunque os parezca un edificio chiquitito si lo miráis de frente, en realidad hacia el otro lado tiene once plantas, ya que está justo en la ladera de la colina.

Canongate

Por último, la Royal Mile acaba en Canongate, un espacio que hasta hace no demasiado tenía mala fama. Es el menos turístico, de hecho no suele formar parte de los circuitos más clásicos, pero tiene una autenticidad y una decadencia romántica que bien merece la pena la visita.

No os podéis ir de aquí sin visitar Canongate Toolboth (la antigua sede del ayuntamiento y la cárcel), la Tumba de Adam Smith (ubicada en el cementerio de la Iglesia de Canongate) o el interesantísimo Museo de Edimburgo.

Al final del todo encontraréis la sede actual del Parlamento de Escocia, construida en el año 2014 por el arquitecto catalán Enric Miralles. Pese a ser un edificio reciente, su diseño de vanguardia hace que sea uno de los lugares más interesantes de la ciudad.

La última parada es el Palacio de Holyrood, un enorme complejo del siglo XVI que a día de hoy es la residencia oficial de la Reina de Inglaterra cuando va a Edimburgo. Es tan imprescindible como el Castillo, la verdad.

A lo largo de toda la calle: closes, pends y pubs

Nos hemos centrado en los edificios más destacados de la zona, pero esta guía no estaría completa sin dos avisos generales.

El primero, que seáis curiosos y os metáis en todos los closes (pasadizos) y pends (callejones) que veáis. Hay unos ochenta dispuestos a lo largo y ancho de toda la Royal Mile, y os darán una visión mucho más completa de lo que es la zona vieja de Edimburgo.

En segundo lugar, no podéis iros de la ciudad sin visitar alguno de sus pubs. Podéis ir a cualquier hora, ya sea para probar su comida o degustar una cerveza local, pero sin duda lo mejor sería hacerlo cuando se pone el sol, ya que en muchos de ellos encontraréis música en directo. Quizá están muy centrados en el turismo y no sean los más auténticos de la ciudad, pero sin duda merece la pena asomarse a alguno de ellos. Uno de los más populares es The World’s End, ubicado en la zona de Canongate, que recibió este nombre por estar ubicado justo al final de la ciudad, allá donde el mundo terminaba.

Mapa de la Royal Mile y cómo llegar a ella

Aunque no tiene pérdida, ya que está en pleno centro de la zona más turística de Edimburgo, aquí os dejamos un completo mapa de la Royal Mile. Así podréis ubicar de un vistazo sus lugares más representativos y preparar una visita difícil de olvidar.

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