Qué ver y hacer en el Valle del Silencio (El Bierzo, León)

Al sur de la Comarca de El Bierzo se encuentra el Valle del Silencio, un pequeño paraíso rural en el que encontraréis pueblos maravillosos, templos que recogen la herencia de los eremitas que le dieron nombre, naturaleza sin igual, la mejor gastronomía leonesa e infinitas posibilidades para hacer senderismo. Por todo eso y mucho más, fuimos a pasar allí un fin de semana sin mayor pretensión que respirar aire puro y reencontrarnos con nosotros mismos.

En este artículo os enseñamos qué ver y qué hacer en uno de los lugares más inaccesibles y llenos de mística de la provincia de León.

¿Qué es y dónde está el Valle del Silencio?

Si nos ponemos exquisitos, realmente el Valle del Silencio no es una zona, sino un lugar de meditación fundado en el siglo VII por San Fructuoso. Sin embargo, lo hizo en una zona propicia para la eremítica (aislada, tranquila y en la que entrar en comunión con la naturaleza) y rápidamente surgieron a su alrededor varios conjuntos más. En la actualidad, a toda esa zona se le llama igual (Valle del Silencio), aunque técnicamente esa denominación es incorrecta.

En cualquier caso, lo que popularmente se denomina hoy como Valle del Silencio es un remanso de paz al sur de la Comarca de El Bierzo, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Ponferrada. En las faldas de los Montes Aquilanos y en el valle excavado por el Río Oza surge el caldo de cultivo idóneo para disfrutar del Turismo Rural con mayúsculas.

Si durante muchos siglos se retiraron aquí diferentes eremitas no fue por casualidad, sino porque es un lugar con un aura súper especial. Si estáis buscando un sitio tranquilo, en el que poder disfrutar de la naturaleza y tener conversaciones bonitas al amparo de pueblos llenos de encanto, este es vuestro sitio.

Turismo en el Valle del Silencio

Los principales atractivos turísticos del Valle del Silencio son:

  • Peñalba de Santiago: la localidad, considerada uno de los pueblos más bonitos de España, es sencillamente impresionante. En ella encontraréis una iglesia mozárabe fascinante, casas de piedra en las que el tiempo parece haberse detenido y un entorno natural único. A toda esa buena vibra contribuye el hecho de que la circulación por el pueblo está restringida (hay que dejar el coche a las afueras), algo que hace que este remanso de paz resulte inolvidable al viajero.

  • Monasterio de San Pedro: ubicado en el pequeño pueblo de Montes de Valdueza, se trata de uno de los edificios religiosos más importantes de El Bierzo y de la provincia de León. Lo que empezó siendo un pequeño oratorio se fue de madre: durante la invasión musulmana fue destruido, sí, pero posteriormente resurgió de sus cenizas y acabó adquiriendo una monumentalidad que a día de hoy no ha perdido.

  • Pequeños pueblos: Valdefrancos, San Clemente de Valdueza o Manzanedo de Valdueza son solo algunos ejemplos de lo que podéis ver en el Valle del Silencio y sus inmediaciones. Pequeños núcleos urbanos que rara vez superan los 100 habitantes y en los que podéis reencontraron con una manera única de entender la vida.

Senderismo

En un privilegiado entorno natural como este, rápidamente el senderismo se configura como una actividad imprescindible. Son muchas las rutas que podéis realizar en el Valle del Silencio, teniendo a vuestra disposición un catálogo enorme y para todos los públicos.

Posiblemente la ruta más típica sea la que comunica la localidad de Peñalba de Santiago con la Cueva de San Genadio, pues en apenas un par de horas os pondrá en contacto con uno de los espacios más representativos de todo el valle.

Sin embargo, si estáis habituados a caminar tenéis opciones mucho más completas. Por ejemplo, la Tebaida Berciana: una ruta circular que os permitirá recorrer (en algo más de seis horas) los pueblos, monasterios y espacios naturales más destacados de este pequeño paraíso.

Si os veis con aun más fuerzas, la Senda de los Monjes emula el recorrido que hacían los eremitas por la zona desde Ponferrada hasta los lugares más recónditos de los Montes Aquilanos. Eso si, hay que estar fuerte, ya que solo ida son diez horas.

Gastronomía

Después de hacer senderismo se antoja obligatorio recargar fuerzas. No hay que olvidar que el Valle del Silencio se integra en la popular Comarca de El Bierzo, uno de los puntos calientes de la gastronomía castellanoleonesa.

Son muchos los productos a tachar en la lista, pero definitivamente no os podéis ir de allí sin probar la cecina, los pimientos de El Bierzo (que compiten encarnizadamente con los del Padrón por ser los más populares de España) o los frisuelos, unas tortas realmente típicas de la gastronomía berciana.

Eso si, entre todos ellos brilla con luz propia el botillo de El Bierzo, un embutido contundente y que se puede consumir tanto guisado como individualmente. Una receta muy típica es el botillo con cachelos, que podréis probar tanto en Peñalba de Santiago como en cualquier otra localidad del Valle del Silencio.

Otras excursiones por la Comarca de El Bierzo

Si sois viajeros inquietos y os ventiláis rápido el Valle del Silencio… ¡tranquilidad! En los alrededores tenéis muchísimas cosas por hacer. El Bierzo es una comarca sorprendente y llena de posibilidades, por lo que un fin de semana por allí nunca tendrá cabida para el aburrimiento.

La opción más típica (por ser normalmente lugar de paso) es la ciudad de Ponferrada, un destino en el que disfrutar de la cara más monumental del Camino de Santiago. Os fascinará el lugar si os gusta la Edad Media, pues la misteriosa Orden del Temple dejó una marcada huella en sus calles.

No muy lejos de allí está Villafranca del Bierzo, otro de esos lugares que no os podéis perder. Su patrimonio es sencillamente infinito, por no hablar de su excelente ambiente a cualquier hora del día. También tiene una gran influencia del Camino de Santiago, en especial gracias a la famosa Puerta del Perdón (el único sitio aparte de la Catedral de Santiago en el que se puede obtener la Compostela, aunque solo bajo circunstancias excepcionales).

No podemos dejar de recomendaros una visita a Las Médulas, un paisaje realmente único. Fue modelado por las explotaciones mineras que el Imperio Romano tuvo en funcionamiento por esos lares hace dos milenios, revelando montañas destrozadas de belleza sin igual. Tanto el propio pueblo de Las Médulas como los miradores o las rutas de senderismo por el interior son motivos más que suficientes como para acercarse hasta allí.

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