Qué ver en Bustarviejo, la antigua villa rica de la Sierra Norte de Madrid

Bustarviejo ejemplifica a las mil maravillas eso de que nos llama más la atención lo que está lejos solo por el mero hecho de no tenerlo a mano, lo que a la vez hace que prestemos menos atención al entorno. Se trata de un pueblecito de montaña a tan solo 60 kilómetros de Madrid, que tiene muchas cosas que ver y ofrece una increíble variedad de posibilidades para hacer senderismo por los alrededores. Sin embargo, es casi un desconocido para los habitantes de la capital, que generalmente prefieren otras opciones a la hora de hacer una excursión por la sierra madrileña. En este artículo os vamos a contar todo lo que ver y que hacer en Bustarviejo, para que veáis los motivos por los que siempre es una buena idea dejarse caer por este pueblo de la Sierra Norte de Madrid.

Bustarviejo: mil motivos por los que ir

Entre las faldas de la Sierra de Guadarrama y un valle lleno de vegetación, Bustarviejo es uno de los primeros pueblos de la sierra madrileña. Está muy cerquita de Valdemanco y La Cabrera, y no dista demasiado de Torrelaguna. Quizá esa cercanía a otros lugares con más tirón a nivel turístico hace que hoy en día no sea de lo más visitado de la zona.

El desarrollo histórico de Bustarviejo es fascinante. Pastizal de bueyes desde tiempos inmemoriales (de ahí su nombre), aparece mencionado por primera vez en el siglo XIV por un pleito con Canencia por unos pastos. Sus orígenes vinculados a la agricultura y la ganadería se mantuvieron hasta el siglo XVII, cuando consiguieron la autonomía de Segovia. En la segunda mitad de ese siglo se descubrieron unas minas de arsénico y plata que lo cambiaron todo, haciendo que Bustarviejo se convirtiera en el principal motor económico de la zona.

Villa rica durante al menos dos siglos, gracias a ese esplendor han llegado hasta nuestros días edificios como la Casa Consistorial (una de las más bonitas de la sierra de Madrid) o la Iglesia de la Purísima Concepción. Sin embargo, todo cambia, y durante el siglo XX perdió su poderío económico mientras los madrileños se olvidaban poco a poco de su existencia. Ojo, que ese declive del siglo XX nos deja una nota positiva: gracias a esa situación, Bustarviejo ha mantenido su imagen de pueblo serrano. En sus calles podéis encontrar muchos edificios de piedra que de otro modo se hubieran perdido, así que esto no está mal del todo.

En el nuevo milenio Bustarviejo vive una segunda época de esplendor. Por un lado, se ha puesto de moda entre los madrileños como lugar para tener una segunda residencia en la montaña. Eso tiene una parte mala, ya que las afueras están llenas de chalets acosados, pero también una parte buena: el pueblo está muy vivo, con muchos bares a los que ir, eventos culturales y demás. Por otro lado, y quizá como fruto de esto, Bustarviejo se abre poco a poco camino como una opción turística a tener en cuenta. Todavía está muy lejos de otros destinos de la Sierra Norte, pero cada vez son más los madrileños que deciden ir allí a pasar el día y disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer.

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Iglesia de la Purísima Concepción

Empezamos con el principal edificio religioso de Bustarviejo, que además es el más antiguo. La monumental Iglesia de la Purísima Concepción fue construida en diferentes épocas: la torre en el siglo XV, el atrio en el siglo XVII, la casa parroquial adosada en el XX… Tiene planta de cruz latina, con tres naves separadas por arcos de medio punto. Eso si, aunque el interior es interesante, en nuestra opinión lo mejor es el exterior. Hoy luce un aspecto espectacular, fruto de una restauración integral realizada entre los años 2006 y 2009.

Casa Consistorial o Ayuntamiento

Ubicada en la misma plaza que la Iglesia de la Purísima Concepción, la Casa Consistorial es el principal edificio civil. No se sabe cuando fue construido, pero parece que fue en el siglo XVII. El caso es que es súper bonito, con dos filas de arcos que en su momento fueron utilizados para presidir festejos taurinos. Es uno de los ayuntamientos más bonitos de la Sierra Norte de Madrid.

Antiguas Escuelas

Conocidas hasta hace no mucho como Escuelas Nuevas, son fruto de un programa de reforma educativa acometido en España entre 1925 y 1930. Hace ya tiempo que tiene usos muy distintos al original, pues de escuela pasó a ser casi de todo: Biblioteca Municipal, Escuela de Música y Danza, Asociación de Mayores… Es un edificio de piedra muy bonito y muy representativo de su época.

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad

En un extremo del pueblo, prácticamente en los límites del municipio, se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Un pequeño templo levantado a finales del siglo XVII que hoy en día convive junto a una cruz de piedra de los años 40 del siglo XX. Forma parte del espectacular Via Crucis de Bustarviejo, del cual hablaremos un par de párrafos más abajo.

Ermita del Santísimo Cristo de la Peña

Nos resultó difícil encontrarla, pues en Google Maps no aparecía (nosotros os la hemos dejado marcada en el mapita de más abajo), pero al final conseguimos pasarnos a visitar la Ermita del Santísimo Cristo de la Peña. Está también en las afueras, no muy lejos de la otra ermita. Resulta muy peculiar, posiblemente una de las más extrañas de la sierra madrileña, pues fue labrada utilizando como base una obra natural. Tanto el dintel como las jambas de piedra tienen inscripciones que indican que fue construida en 1625 por Francisco Baonza.

Via Crucis

Como en otros muchos pueblos de España, en las afueras de Bustarviejo encontraréis un Via Crucis. Esta obra religiosa, también conocida como estaciones de la cruz o via dolorosa, es una sucesión de doce cruces (en este caso de piedra) que sirve para narrar lo vivido por Jesús de Nazaret desde su prendimiento hasta su crucifixión.

El Via Crucis actual, aunque moderno, es un excelente ejemplo de cantería religiosa. Fue establecido en una zona en la que había otro previamente, el cual está documentado desde al menos 1625.

Potro de herrar

Un clásico entre las poblaciones de la Sierra Norte de Madrid. Aunque el potro de herrar de Bustarviejo está en su ubicación actual desde 1999, sirve para rendir homenaje a una de las principales actividades económicas de la zona en tiempos pasados. No hay que olvidar que Bustarviejo fue una de las potencias económicas de la zona, así que no podía faltar un potro.

Casas y fuentes tradicionales

Puede parecer una obviedad, porque lo decimos de prácticamente todos los pueblos de la Sierra Norte, pero lo cierto es que dar un paseo sin rumbo por Bustarviejo es una actividad top. Descubriréis así diferentes casas de piedra y ladrillo que, pese al reciente florecimiento de chalets acosados por todas partes, sobreviven al paso del tiempo.

Mención aparte merecen las diferentes fuentes de piedra de Bustarviejo. Hay unas diez repartidas por toda la localidad, algunas con siglos de antigüedad y otras más recientes. Nuestra favorita es la tranquila Fuente del Berro, hecha en granito.

Mina de Plata de Indiano

Y, ya fuera del término municipal de Bustarviejo, no puede faltar una visita a su mina de plata. Fue explotada hasta el siglo XIX y está considerada una de las joyas subterráneas de la Sierra de Guadarrama. Para llegar a ella hay que hacer una ruta de unos 12 kilómetros, que llevará no menos de cuatro horas y media. La explotación minera del entorno ha hecho que lleguen a nuestros días un montón de estructuras diferentes: merece la pena ponerse calzado cómodo, echar una botellita de agua a la mochila y tomarse un ratito en conocerlas todas.

Destacamento penal franquista (Yacimiento de Los Barracones)

Para el final hemos dejado el auténtico horror. Bustarviejo tuvo entre 1944 y 1952 unos campos de trabajo forzados en los que el régimen franquista utilizó a esclavos para construir el ferrocarril que conectó Madrid y Burgos. Un auténtico campo de concentración en el que se han conservado estructuras de reclusión, vigilancia y trabajos forzados. Incluso han llegado pequeñas habitaciones que utilizaban los familiares de los presos cuando iban a visitarlos.

La ruta hasta el penal es circular, dura unas dos horas y atraviesa un entorno privilegiado. Eso si, es espantoso que en nuestro país se haya vivido algo así y sea desconocido para la mayor parte de la población.

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