Ruta a las Cárcavas y su mirador, un paisaje singular entre Madrid y Guadalajara

Hoy queremos enseñaros una de las excursiones más sorprendentes que se pueden hacer desde Madrid. A una hora escasa de la capital de España (y a 45 minutos desde Guadalajara) están las Cárcavas, un increíble espacio natural que parece sacado de una película de ciencia ficción. En este artículo os enseñamos qué es, cómo se llega hasta él y os proponemos una ruta perfecta para que le saquéis todo el partido a este paisaje singular. Por supuesto, todo ello ilustrado con un montón de fotos hechas a pie de campo y con el dron.

Un paisaje propio de Marte a medio camino entre Madrid y Guadalajara

Las Cárcavas de Patones, las Cárcavas del Pontón de Oliva, las Cárcavas de la Sierra de Ayllón, las Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra, las Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra… diferentes maneras de referirse a un espacio que es espectacular y en el que las etiquetas son lo de menos. Realmente forma parte del término municipal de Valdepeñas de la Sierra, en Guadalajara, aunque la ruta más sencilla y famosa sale desde el aparcamiento del Pontón de la Oliva (en Patones, Madrid). Por eso, en internet veréis una especie de guerra de nomenclaturas en las que la «propiedad» del lugar está en disputa.

A nosotros ese tema no nos interesa lo más mínimo, ya que no fue lo que nos llevó a hacer esta visita. Fuimos hasta el paisaje por su singularidad, ya que nunca habíamos visto nada parecido (al menos, no tan cerca de casa). Las Cárcavas no son otra cosa que tierras arcillosas modeladas por el paso del tiempo. Como los terrenos son blandos y volubles, el agua de las lluvias ha ido formando arroyos y chimeneas en las zonas con más pendiente.

La verdad es que las Cárcavas parecen sacadas de un cuento de hadas. De hecho, en muchos sitios se refieren a ellas como las chimeneas de hadas, algo que no es casualidad ya que sus formas son inverosímiles. Un paisaje propio de Marte, de la Luna o de cualquier otro lugar extraterrestre, que sin embargo se encuentra a tiro de piedra.

¿Las conocíais? Da igual si hasta este momento eran unas completas desconocidas o si llevabais tiempo queriendo hacer esta excursión. Seguid leyendo y os enseñaremos cómo visitar las Cárcavas y desde donde hacer las mejores fotografías.

Senderismo en las Cárcavas: la ruta más rápida al mirador

Lo primero que tenemos que decir es que hay muchas rutas para llegar a las Cárcavas. Algunas aprovechan para explorar bien los alrededores, otras para darse un paseo por pueblos cercanos como Patones de Arriba o Valdepeñas de la Sierra, en alguna se camina junto al Pontón de la Oliva… Nosotros aquí os vamos a enseñar la opción más sencilla y directa para llegar a las Cárcavas. Ojo, no queremos menospreciar al entorno (que es espectacular), pero pensamos que este paisaje singular es tan impresionante que por sí mismo es capaz de protagonizar una excursión.

El aparcamiento más cercano es el del Pontón de la Oliva, la mítica presa madrileña. Bien haríais en visitarla, por ejemplo haciendo la ruta que une el Pontón de la Oliva con la Presa de la Parra. También podéis aprovechar para echar un ojo a los restos de la antigua Ermita de la Virgen de la Oliva.

Sea como fuere, desde el aparcamiento tenéis que ir a la parte baja del Pontón de la Oliva, desde donde podréis contemplar la presa a nivel del suelo y sentiros como auténticas hormiguitas. Allí mismo hay un aparcamiento, pero es tan pequeñito que no merece la pena ni que lo intentéis (salvo que estéis haciendo la ruta entre semana).

Dicho sea de paso, allí mismo está el Restaurante La Chopera, uno de los establecimientos más míticos de la zona. Es famoso por sus paellas (solo por encargo), sus bocadillos y sus croquetas, así que bien haríais en comer allí. Eso sí, mucho ojo: solo abre los fines de semana y únicamente acepta pago en efectivo.

Desde aquí la ruta no tiene pérdida, pues básicamente hay que seguir una pista blanca. Es un terreno firme y ancho, por lo que esta primera parte del camino no podría ser más cómoda.

Antiguamente se recorría en coche y se podía aparcar aun más cerca de las cárcavas, pero lamentablemente han puesto una valla. Se puede franquear sin problemas por el lateral si vais caminando, pero olvidaos de ir en coche.

Tras escasos cinco o diez minutos caminando por ese camino, sale un desvío a mano derecha que se adentra entre los olivos. Dicho sea de paso, este es uno de los mejores olivares de la región.

Poco a poco el terreno irá cambiando, volviéndose rojizo. Son los colores propios de las arcillas de las Cárcavas. También se irá volviendo más y más empinado, hasta convertirse en una cuesta que hará sudar a propios y extraños.

Un largo repecho os mantendrá ocupados durante alrededor de 20 minutos, durante el cual la sombra brilla por su ausencia. Por tanto, es un buen momento para haceros las clásicas recomendaciones del senderista: llevad calzado cómodo, palos de andar, una gorrita y agua en la mochila.

Tras esa dura cuesta, se llega hasta un llano desde donde se disfruta de la primera panorámica de las Cárcavas. ¡Ya no falta nada! Solo tendréis que subir una cuestecita más: puede que se os haga dura por el cansancio acumulado, pero no tiene nada que ver con el tramo anterior.

Así, llegaréis al mirador de las Cárcavas. Básicamente es un semicírculo desde el cual podréis contemplar este paraje singular desde las alturas. ¿Qué podemos decir? Las imágenes hablan por sí solas.

Tened cuidado a la hora de asomaros, pues es un terreno frágil y podría haber desprendimientos. Id con mil ojos si estáis haciendo la ruta con perro o junto a niños pequeños.

Visitar las Cárcavas desde arriba es una experiencia fascinante. La energía que se respira en el lugar es de lo más especial y las fotos que haréis serán la envidia de todo vuestro Instagram.

¿Se pueden visitar las Cárcavas «por dentro»? Desde luego que sí, hay rutas, pero nosotros os recomendamos no hacerlo. Al fin y al cabo, es un espacio protegido y realmente frágil, por lo que ser pisoteado una y otra vez por la gente haría que acabase desapareciendo. Merece la pena hacer el esfuerzo, aguantarse y disfrutar de él desde las alturas.

Por cierto, si habéis llegado hasta aquí, os recomendamos reposar un poquito antes de bajar. Justo al lado hay una pequeña zona de sombras bajo los pinos, la cual es ideal para hacer un descansito e incluso disfrutar de un día de picnic.

La vuelta se hace por el mismo camino. Quizá no os hayáis dado cuenta hasta entonces, pero desde las Cárcavas se puede contemplar una excelente panorámica del Valle del Jarama. Entre eso y que todo es cuesta abajo, la vuelta al coche no se hará tan dura como la subida.

Por cierto, os recomendamos hacer una pequeña parada justo cuando volváis a pasar por el Restaurante La Chopera. Si os fijáis, justo antes de entrar en la callecita que le da acceso, hay una cuestecita que baja hacia el río. Allí encontraréis una estupendísima playa fluvial, perfecta para que vuestro perro se pegue un buen remojón.

Nosotros echamos algo más de dos horas entre la subida, el ratito arriba y la bajada. Tiempo de calidad en una de las rutas más sorprendentes que se pueden hacer entre los límites de Madrid y Guadalajara.

Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos

📍 Punto de inicio: la ruta empieza en el aparcamiento de la Presa del Pontón de la Oliva. Realmente hay dos: uno en la parte superior (más grande y fácil de maniobrar) y otro en la parte inferior, junto al Restaurante La Chopera (mucho más pequeño, pero al ladito del camino).

📏 Distancia / desnivel: es una ruta cortita, de unos 6 kilómetros entre ir y volver. Eso si, cuenta con un repecho bastante duro que hace que el recorrido acumule algo más de 350 metros de desnivel positivo.

💪 Dificultad: media, no tanto por la distancia recorrida sino por la dureza de la subida. Totalmente recomendable ir con palos de andar y, por supuesto, con calzado que sea cómodo. Llevad agua en la mochila, pues hay tramos en los que la sombra brilla por su ausencia.

⏲️ Duración: dos horas entre subir, hacer mil fotos en el mirador, descansar un poquito en el pinar cercano y volver a bajar.

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