Qué ver en Zugarramurdi: visita a las cuevas, el museo de las brujas y el pueblo

Pocos sitios en el mundo están tan asociados a la brujería como Zugarramurdi. Esta pequeña localidad al norte de Navarra vivió a comienzos del siglo XVII una caza de brujas que ha pasado al imaginario popular y que ahora atrae a miles de turistas cada año, que acuden inspirados también por numerosos libros, documentales y películas. Su cueva, su museo y el propio pueblo son una visita obligada, siendo un lugar perfecto para romper tópicos y aprender sobre unos sucesos que tuvieron más de terribles que de mágicos. Seguid leyendo y os enseñaremos qué ver y qué hacer en este rincón al norte del Valle de Baztán.

Viaje al centro de la brujería en el sur de Europa

En principio, Zugarramurdi es un pueblo convencional. Se trata de la típica localidad de las montañas navarras, con su pequeña iglesia, olor a comida tradicional y una economía que siempre ha estado ligada a la ganadería. Sin embargo, aquí se dieron unos sucesos que cambiaron para siempre el curso de las cosas.

Nos referimos a uno de los episodios más negros de la historia de España. Y es que aquí, entre 1609 y 1614, se produjo una caza de brujas que fracturó la vida en Zugarramurdi. En un momento en el que las gentes del valle estaban más vinculadas a lo pagano y a la conexión con la naturaleza que a la iglesia católica, la Santa Inquisición puso sus miras en el lugar. Más de 300 personas fueron apresadas, siendo 40 de ellas trasladadas a Logroño. ¿Las acusaciones? Hacer akelarres, negar el cristianismo, hacer orgías, adorar al diablo, crear tormentas…

Los acusados fueron sometidos a torturas, consiguiendo declaraciones en las que reconocían lo que se les imputaba a cambio de conseguir la absolución. Sin embargo, no todo el mundo tuvo tanta suerte: algunos fueron quemados vivos, otros murieron en prisión, muchos acabaron en la cárcel y siendo desprovistos de sus posesiones… La brutalidad fue tal que la Inquisición tuvo que moderar sus métodos, al menos temporalmente.

El tiempo pasó y el horror dejó paso de nuevo a la tranquilidad de las montañas navarras. Eso sí, con una diferencia que perdura aun hoy: Zugarramurdi y brujería sigue siendo a día de hoy un binomio indisoluble. Películas como Akelarre (1984) o Las Brujas de Zugarramurdi (2013) alimentan una fama que atrae un flujo de turistas constante. De hecho, bien haríais en planificar vuestra visita y evitar días de máxima afluencia, o de lo contrario os encontraréis el pueblo hasta arriba de gente.

En Zugarramurdi hay un gran aparcamiento justo al principio del pueblo (si se va desde Francia) o al final (si se viene desde Navarra), según se mire. Una vez dejéis el coche, tendréis ante vosotros todo lo que os vamos a enseñar en los siguientes párrafos.

Turismo en Zugarramurdi

Cuevas de Zugarramurdi

Conocidas también como «Catedral del Diablo», las Cuevas de Zugarramurdi son el principal punto de interés de la localidad. Es un túnel kárstico en el que, en teoría, se celebraban los rituales que originaron toda la movida.

Llegar a ellas no tiene pérdida, ya que están señalizadas por todas partes. Una vez las encontréis, simplemente hay que pasar por caja (5,5€ por persona, se recomienda reservar por internet para evitar colas) y listo.

Se puede entrar directamente a las cuevas o hacer un paseíto por los alrededores, el cual os recomendamos muchísimo. Conocido como Circuito de los Miradores, haciéndolo podréis contemplar las cuevas desde arriba y también disfrutar de unas buenas vista de la zona.

Se visitan dos cuevas. La más pequeña es conocida como Cueva del Akelarre. Es la cavidad superior: quizá sea menos vistosa que la otra, pero a nosotros nos pareció bastante más propicia para la brujería y los conjuros.

Para ponerle nombre a la de mayor tamaño no se quebraron mucho la cabeza, ya que es conocida como Cueva Grande. En ella podéis ver un par de hornos de cal, el cauce del río y subir por sus diferentes niveles.

Hay que destacar que las cuevas son dog friendly, así que pudimos hacer la visita acompañados de Tronco. Esto es algo muy de agradecer, ya que en otras cuevas de los alrededores (como en las de Urdazubi) no permiten entrar con perretes.

Museo de las Brujas

Si os interesa mucho el tema de la brujería, a unos 200 metros de las cuevas tenéis el Museo de las Brujas. La entrada cuesta también 5,5€ por persona, aunque existe un ticket combinado que incluye el acceso a ambas por 8,5€. En su interior, como ellos mismos publicitan, se puede conocer la historia de la brujería y de los sucesos de Zugarramurdi desde un punto de vista real: sin estereotipos ni fanfarrias. Dicho de otro modo: os adentraréis en la mitología, en los rituales paganos y en las plantas ancestrales, pero no en cuentos que solo servían para meterle el miedo a los niños pequeños.

Zugarramurdi pueblo

Una vez hayáis visto ambas cosas, os recomendamos dar un paseíto por Zugarramurdi (pueblo). Con media horita tendréis tiempo más que suficiente para disfrutar de una localidad con mucho encanto y que no tiene nada que envidiar a otras de los alrededores, como Sare o Ainhoa.

Hay varios bares en los que parar a tomar algo. Nosotros no lo hicimos (veníamos de ponernos hasta arriba con los famosos talos de Amaiur) pero la verdad es que tenían buena pinta.

No os vayáis de allí sin visitar la Iglesia de la Asunción, el principal edificio religioso de Zugarramurdi. Data del siglo XVIII y es muy bonita, pese a haber sido destruida en parte por las tropas francesas a finales de ese mismo siglo.

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