Qué ver en Aranarache, el pueblo más silencioso de la Améscoa Alta

Tranquilidad y aire puro. Si sois de los viajeros que (como nosotros) inmediatamente asociáis ambas cosas al turismo rural, aquí os traemos un destino que os encantará: Aranarache, una pequeña localidad en el corazón del Valle de Améscoa. Seguid leyendo y os enseñaremos sus casas con orgullosos escudos de piedra, su coqueta parroquia y sus deliciosos quesos.

Descubriendo el «valle bello»

Aranarache (en euskera Aranaratxe) es una localidad cuyo nombre suscita debate. La teoría más extendida es que significa «valle bello», pero también podría ser «fondo del valle», «casa del valle» o incluso «casa del endrinal».

Sea como fuere, se trata de un lugar en el que la vida es tranquila, de esos en los que uno puede desconectar y recargar las pilas. Eso sí, no lo imaginéis como recóndito y de difícil acceso, pues nada más lejos de la realidad. Está a tiro de piedra de grandes destinos de la Navarra rural, como el Nacimiento del Urederra o el Balcón de Pilatos. Sin embargo, para muchos viajeros no es más que un lugar de paso, por lo que en sus calles siempre encontraréis sosiego.

La localidad está dispuesta sobre una suave ladera, distribuida en tres niveles: uno al borde de la carretera, otro en zonas más altas y otro en zonas más bajas. En cualquier caso, es una visita fácil de hacer, en la que dejándoos llevar descubriréis todos sus atractivos turísticos y sus muchísimos rincones con encanto.

Turismo en Aranarache

Parroquia de la Asunción

El principal edificio de la localidad, que destaca en el horizonte como ningún otro, es la Parroquia de la Asunción. Aunque su origen se remonta a la Edad Media, su aspecto actual se debe en buena medida a una reforma del siglo XVII. Sigue el estilo de la mayor parte de las iglesias del Valle del Améscoa, con una estética sobria y compacta.

Palacio de los Albizu

El edificio civil de más relumbrón es el Palacio de los Albizu, una casa solariega del siglo XVI. No tiene pérdida, ya que está al ladito de la iglesia. Es uno de los mejores ejemplos de cómo les gustaba construir sus viviendas a las familias más pudientes de la zona.

Frontón

También al ladito de la parroquia está el frontón municipal. En nuestro fin de semana en el Parque Natural de Urbasa-Andía visitamos alrededor de una decena de pueblos, y en ninguno de ellos faltó este espacio.

Fuente de piedra

Otro elemento que nunca falta en la zona es una fuente de piedra. Al fin y al cabo, el agua corriente no llegó a cada vivienda particular hasta finales del siglo XX, por lo que aprovisionarse del líquido elemento era una labor más del día a día.

Lavadero

Junto a la fuente de piedra, no faltaba nunca el lavadero. Este era uno de los lugares más concurridos de la localidad, ya que era uno de los puntos calientes de la vida social. Por la zona vimos muchos ejemplos.

Arquitectura popular

Por supuesto, más allá de iglesias, palacios o fuentes, Aranarache es un pequeño museo al aire libre. Si os gustan los pueblos de serranía, paseando por sus calles veréis cómo han sido las casas desde que el mundo es mundo en esta rigurosa zona de Navarra.

Escudos de piedra

En vuestro paseo por las calles de Aranarache, no podéis dejar de mirar a lo alto de las fachadas de las casas. Así descubriréis un buen puñado de escudos de piedra de los siglos XVI, XVII y XVIII, que vienen a recoger momentos de esplendor de las diferentes familias que han vivido en la localidad.

Queserías

Para terminar, una recomendación: ¡agudizad el olfato! Aranarache es una de las paradas de la Ruta del Queso del Valle del Amescoa, ya que en la localidad hay un par de queserías tradicionales. En ellas, siguiendo el método de producción más artesanal que podáis imaginar, se elaboran deliciosos quesos que podéis adquirir allí mismo. No esperéis tiendas abiertas, sino más bien casas a las que podéis llamar y haceros con tan preciado manjar. Para encontrarlas, tan solo tendréis que dejaros guiar por vuestro olfato. Sea aquí o en alguno de los pueblos cercanos, no podéis iros sin comprar un queso (los venden también por mitades y por cuartos).

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