Qué ver en Eulate, el pueblo que huele a queso y a historia

A los pies de la Sierra de Urbasa, en el preciosísimo Valle de Améscoa, Eulate espera al viajero con los brazos abiertos. En sus calles encontraréis un excelente patrimonio arquitectónico, muchísima historia y un buen puñado de queserías tradicionales. Por todo ello es, sin duda alguna, uno de nuestros pueblos favoritos de esta zona de Navarra.

La versión más monumental de la Améscoa Alta

Antiguo lugar de señorío de realengo, Eulate ha sido, es y será siempre uno de los municipios más influyentes del Valle del Améscoa. Puede que hoy en día cuente con escasos 300 habitantes, pero sus calles recogen la herencia de un riquísimo devenir histórico.

Existen menciones a Eulate en documentos del siglo XI. El paso de los siglos dejó todo tipo de sucesos destacables: desde el nacimiento de Martín Pérez de Eulate (responsable de la construcción del popular Palacio de Olite) hasta la firma de un pacto sobre el trato de prisioneros en la Guerra Carlista, pasando por el asesinato de dos sindicalistas durante la Guerra Civil.

Pese a ello, la vida hoy en día no podría ser más tranquila. En Eulate encontraréis mucho que ver y que hacer, todo concentrado en un exquisito casco urbano en el que disfrutaréis por igual de iglesias, casas de diferentes siglos y de queserías. Mención aparte merece este último aspecto, pues en Eulate se concentra la mayor parte de la elaboración de queso del Valle de Améscoa.

Seguid leyendo y os contaremos todo lo que se puede ver en Eulate.

Turismo en Eulate

Parroquia de San Martín

El edificio más destacado de Eulate es la Parroquia de San Martín, una de las más grandes de la zona. Es un templo robusto, de cuya disposición original (del siglo XVI) únicamente queda la planta y parte de los alzados.

Ayuntamiento

A pie de carretera se encuentra el Ayuntamiento. Se trata de una moderna casa consistorial de tres plantas, con un balcón en el que ondean las correspondientes banderas. Tal y como figura en la fachada, fue construido en 1987.

Frontón

El auténtico epicentro de la vida social de Eulate, con permiso de un pequeño parque infantil que hay junto a él, es el frontón. Allí no solo se practican todo tipo de deportes de pelota, sino que los más jóvenes (y no tan jóvenes) del lugar se reúnen en sus momentos de ocio.

Fuente

Como no podía ser de otro modo, en el centro del pueblo hay una fuente que servía para el abastecimiento de agua. Está fechada en el año 1594, por lo que es una de las más antiguas en muchos kilómetros a la redonda.

Crucero humilladero

En los límites del pueblo, también junto a la carretera, hay un enorme crucero humilladero del siglo XVI. Se trata de una cruz en estilo gótico flamígero, protegida por un templete de la misma centuria. Es uno de los monumentos más destacados del valle.

Arquitectura popular

Paseando por Eulate descubriréis infinitos ejemplos de arquitectura popular de los siglos XVI, XVII, XVIII… En resumen, de cualquier época desde la Edad Media a la actualidad. Prestad atención y veréis cómo ha ido evolucionando la manera de vivir en este bonito pueblo.

Escudos de piedra

Y, ya que estáis, aprovechad ese paseo para contemplar los distintos escudos de piedra que hay sobre dichas casas. En ellos podréis ver representada a la flor y nata de la sociedad euletarra.

Villa Madrid

Entre todas esas casas destaca Villa Madrid, una mansión de finales del siglo XIX. Es una mole con forma de cubo, con un estilo ecléctico que le ha hecho famosa en la zona.

Ruinas del Palacio del Cabo de Armería de los Álvarez de Eulate

Si os gustan los edificios con algo más de solera, en las afueras del pueblo, en dirección al bosque, encontraréis las ruinas del Antiguo Palacio del Cabo de Aermería de los Álvarez de Eulate. Construcción del siglo XVI, en la actualidad no quedan más que algunos muros. Sin embargo, se puede apreciar por qué en el pasado era conocida como «La Fortificación».

Ermita de San Juan

El edificio que más nos llamó la atención fue la Ermita de San Juan, un templo protogótico del siglo XIII. Aunque en su momento estaba en medio del campo, hoy ha sido absorbida por el casco urbano. Es una ermita realmente singular.

Por cierto, en Eulate hay más edificios así, aunque algo más alejados. Nos referimos a la Ermita de San Eloy y a la Ermita de Santas Nunila y Alodia, ambas muy queridas por los habitantes de la ciudad.

Lavadero

En la parte baja se encuentra el Lavadero, completamente restaurado y en perfecto estado de revista. Aparte de la belleza del edificio, se da la circunstancia de que junto a él hay una explanada que es perfecta para hacer noche si vais en furgo.

Queserías

Para terminar, mención aparte a las queserías tradicionales de Eulate. Si por todo el Valle de Améscoa se ha establecido una Ruta del Queso, esta localidad sería algo así como su capital. En ella encontraréis hasta cinco empresas familiares que elaboran este delicioso producto. Nosotros nos hicimos con un queso en Quesería Ricardo Remiro, que está al ladito de la Ermita de San Juan. Llamamos por teléfono a última hora de la tarde, bajó una señora y no solo nos atendió amablemente, sino que nos permitió degustar sus productos antes de adquirirlos. ¡De lo mejorcito del viaje!

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