Qué ver en Villanueva del Conde, el pueblo con huertas en su interior

Villanueva del Conde es un excelente ejemplo de cómo el turismo va cambiando a lo largo de los años. Y es que esta bonita localidad salmantina, ubicada en la preciosísima Sierra de Francia, no ha recibido el reconocimiento de Bien de Interés Cultural (en la categoría de Conjunto Histórico) hasta el año 2016. Sin embargo, nunca es tarde si la dicha es buena, ya que se trata de uno de los municipios más singulares de Castilla y León. Merece la pena visitarlo

Un pueblo en forma de fortaleza

Su estupenda arquitectura popular, su iglesia o su cooperativa vinícola son motivos más que suficientes para ir hasta Villanueva del Conde, pero lo que realmente hace especial a este pueblo es su particular trazado urbano.

Sus casas más antiguas están dispuestas de tal manera que forman un recinto amurallado cerrado, con un espacio verde interior conocido como Las Huertitas. Según estudios recientes el perímetro se cerró por completo en el siglo XVIII, habiendo mantenido desde entonces la misma estructura.

La llamativa configuración de Villanueva del Conde es muy poco habitual en Europa, haciendo que sea un lugar único y muy interesante de visitar. De hecho, nosotros solo hemos visto algo similar en Ernen, un remoto pueblo suizo en el corazón del Valle de Binn.

Además, a su particular enfoque se le suma que el pueblo está ubicado sobre la ladera de una bonita montaña, haciendo que sea realmente vistoso desde la distancia.

Turismo en Villanueva del Conde

Ayuntamiento

Empezamos la visita junto al Ayuntamiento, que se encuentra a los pies de la carretera a la que da al pueblo. Es uno de los más recientes de la zona, pues hasta mediados del siglo XVIII Villanueva del Conde era conocida como Aldea del Conde y pertenecía a Miranda del Castañar.

Por cierto, no esperéis que sea tan sencillo aparcar como en otras localidades de la Sierra de Francia, ya que aquí hay que buscarse la vida en sus empinadas callecitas.

Plaza del Obispo Marijuan

El ayuntamiento está junto a la Plaza del Obispo Marijuan, un tres en uno formado por El Solano (un espacio abierto en el que se realizaban los bailes populares del domingo por la tarde), El Bote (la zona a los pies del frontón de piedra que hay en el medio de la plaza) y El Postigo (la parte baja).

Aquí se pueden ver algunos de los edificios más representativos de Villanueva del Conde, con sus entramados de madera en la fachada y sus característicos soportales.

Ermita del Humilladero

También por allí está la Ermita del Humilladero, un pequeño templo del siglo XVII. Se ubica en lo que un día fue la entrada del pueblo, aunque actualmente sea tirando a céntrica.

Las Huertitas

Como ya hemos dicho, el principal elemento diferenciador del casco histórico de Villanueva del Conde es Las Huertitas. Dado que las casas del pueblo forman una especie de recinto amurallado, sus patios traseros generan un enorme huerto comunal que hace que el corazón de la localidad sea verde. Es decir, al revés de lo que suele ser habitual.

Para llegar a Las Huertitas hay que vérselas y deseárselas, pues no es nada fácil. De hecho, incluso sabiendo que están en el centro resulta difícil dar con el acceso, ya que las callejinas de las inmediaciones no son especialmente intuitivas.

Cooperativa de San Sebastián

Conocida también como La Bodega, la Cooperativa de San Sebastián fue la gran protagonista de la actividad económica del pueblo durante la segunda mitad del siglo XX. Aunque originalmente fue concebida para la venta de vino, ha acabado distribuyendo frutas (especialmente cerezas) y legumbres.

Os recomendamos recorrer el perímetro completo de Las Huertitas, lo cual hará que visitéis prácticamente la totalidad de Villanueva del Conde. Así podréis descubrir un buen puñado de casas tradicionales de serranía, decoradas en general de manera alegre con todo tipo de animales reales y mitológicos.

Como ya hemos dicho al hablar de la Plaza del Obispo Marijuan, las casas más bonitas destacan por sus soportales y por el entramado de madera de sus fachadas. También merece la pena mencionar las omnipresentes flores de los balcones.

Iglesia de San Sebastián y San Fabián

Para terminar, no podéis dejar de ir a visitar la Iglesia de San Sebastián, el principal templo del pueblo. Data del siglo XII y es uno de los más grandes de la zona. Alberga un bonito retablo y tiene un campanario doble.

La iglesia está ubicada en la actual Plaza del Pueblo, donde también hay un enorme árbol singular que es muy querido por los habitantes del municipio.

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