Qué ver en Sequeros, la antigua capital de la Sierra de Francia

De entre todos los pueblos de la Sierra de Francia, hay uno que destaca por su aire señorial y urbanita. Nos referimos a Sequeros, antigua capital administrativa de la comarca. En sus calles es posible encontrar un amplísimo patrimonio que refleja la importancia del lugar, pues hasta la llegada de internet era el típico sitio al que había que acudir «para todo»: administración, justicia, comercio… En este artículo os enseñamos todo lo que ver en Sequeros, un sitio que nos sorprendió gratamente.

La alta sociedad de las montañas salmantinas

Si bien es cierto que Sequeros no deja de ser un pueblo de montaña, lo cierto es que su gran desarrollo económico le ha dotado de una personalidad un poquito distinta de la del resto de localidades de la Sierra de Francia. Su aire burgués queda reflejado en caserones de varias alturas, elaborados con granito de alta calidad y rematados con balcones de madera bellamente ornamentados.

La importancia de Sequeros no solo se plasmó a nivel arquitectónico, sino también social y culturalmente. El mejor ejemplo es el Teatro «León Felipe», construido en el último cuarto del siglo XIX y todavía en funcionamiento. Junto a él, un buen puñado de costumbres y mitos que harán las delicias del viajero.

Puede que Sequeros tenga un casco histórico un poquito más grande que otras localidades del entorno, como Villanueva del Conde o Miranda del Castañar, pero la visita es sencilla y se hace fácilmente en media mañana. Seguid leyendo, porque os vamos a enseñar lo muchísimo que podéis encontrar en este bonito pueblo de la provincia de Salamanca.

Turismo en Sequeros

Plaza del Altozano

Un buen punto de partida en la ruta por Sequeros puede ser la Plaza del Altozano, el espacio abierto de mayor entidad del municipio. Sustituyó a la Plaza de Eloy Bullón (de la que hablaremos un poquito más abajo) como principal punto de encuentro y reunión, ya que el pueblo había crecido y necesitaban un lugar de mayor tamaño.

Arquitectónicamente es una pasada, ya que mezcla estilos muy distintos. De hecho, si queréis haceros a la idea de todo lo que tiene que ofrecer la Sierra de Francia a través del espacio y el tiempo, aquí lo encontraréis de un simple vistazo.

Teatro de León Felipe

Como ya hemos dicho, una de las principales instituciones de Sequeros es el Teatro «León Felipe». Aunque se llama así desde 1979, los más viejos del lugar todavía se refieren a él por su denominación original: Teatro Liceo. Fue construido en 1876 y desde entonces no solo ha ofrecido una excelente programación de manera prácticamente ininterrumpida, sino que además ha sido utilizado como salón de baile y como improvisado cine.

El Infiernillo

Aunque el casco histórico de Sequeros es fundamentalmente señorial, hay un pequeño rincón que tiene todo el encanto que se podría esperar de un pequeño pueblo de montaña. Nos referimos a El Infiernillo, un pequeño grupo de viviendas en el que se asentaba antaño la comunidad judía. Es una aljama en miniatura.

Plaza de Eloy Bullón

Aparte de la Plaza del Altozano, el otro punto de reunión de Sequeros es la diminuta Plaza de Eloy Bullón. Era conocida como Plaza del Concejo (por su cercanía al Ayuntamiento), como Plaza del Mercado y como Plaza del Círculo. De trazado irregular, sus soportales de arcos de medio punto son sencillamente encantadores.

Plaza de la Iglesia

Hay otra placita que también hay que visitar de manera casi obligada, quizá no tanto por su belleza (que también) sino porque contiene dos de los edificios más interesantes de la localidad. Hablamos de la Plaza de la Iglesia, donde están el principal templo de Sequeros y la torre del concejo.

Iglesia de San Sebastián

El nombre de la plaza se debe a la coqueta Iglesia de San Sebastián (también conocida como Iglesia de los Mártires). Fue construida a finales del siglo XVIII en un estilo marcadamente barroco. Entrad a verla si tenéis oportunidad, ya que en su interior hay un techo de madera excepcionalmente bonito.

Torre del Concejo

Justo enfrente de ella está la Torre del Concejo, posiblemente uno de los edificios con más usos de la provincia de Salamanca. En su interior estaba la antigua Casa Consistorial del pueblo, a la vez que ha sido alhóndiga, escuela, salón de baile, cárcel, carnicería y taberna. Incluso campanario, ya que en su torre hay una espadaña en miniatura para poder avisar a los vecinos de los sucesos que atañen a la localidad.

Como siempre, aparte de los edificios más destacados os recomendamos dar un paseíto por el pueblo, sin más pretensiones que recorrer sus rincones con más encanto y disfrutar de una localidad de serranía auténtica. Así encontraréis, entre otras muchas cosas, un Pósito Real, la cárcel, el juzgado y la alhóndiga, pero también un buen puñado de casas anónimas en las que el tiempo parece haberse detenido.

A modo de referencia, en la Calle de la Calzada encontraréis un buen punto de partida para vuestro paseo por el pueblo.

Casa de la Moza Santa

Hablando de casas, hay una que destaca especialmente: la Casa de la Moza Santa. En ella vivió la Profetisa Juana, uno de los personajes más queridos de la Sierra de Francia. Natural de Sequeros y procedente de una familia de judíos conversos, pasó sus días durante la primera mitad del siglo XV. Justo antes de ser enterrada, ya fallecida, se dirigió a sus seres queridos para transmitir un mensaje divino: en concreto, la existencia de una talla de la Virgen enterrada en la Peña de Francia. Buscaron y buscaron pero no la encontraron, hasta que la Virgen se apareció una década más tarde a Simón Roland (un estudiante francés), el cual si consiguió encontrarla.

Ermita del Humilladero

Seguimos con la fe, aunque ya en las afueras del pueblo. En este caso, para despedirnos de Sequeros con la visita a tres enclaves súper interesantes. Uno de ellos es la Ermita del Humilladero, un bonito templo que antiguamente estaba alejado del casco urbano pero que ahora está a las puertas.

Santuario del Robledo

Un poquito más lejos, pero en el mismo camino, está el Santuario de la Virgen de Robledo, uno de los templos más destacados de la Sierra de Francia. Es una zona realmente preciosa, por lo que merece ir hasta allí (aunque haya que caminar un rato o coger el coche) a contemplar tanto la iglesia como el paisaje.

Mirador de la Cabezuela (Mirador de la Cruz)

Por último, también a las afueras, aunque en la otra punta, está el Mirador de la Cabezuela. Se lo conoce también como Mirador de la Cruz por la enorme cruz de piedra que lo preside. Desde allí disfrutaréis de unas vistas excelentes de la Sierra de Francia, además de tener varias mesas de piedra a vuestra disposición para hacer un picnic.

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