Qué ver en Tella: mucho más que una aldea perdida en los Pirineos

Tella representa como pocos lugares la magia de los Pirineos aragoneses. Pese a ser un pueblo chiquitito, su casco urbano y su entorno más inmediato están rodeados de sorpresas: ermitas perdidas en medio de las montañas, cientos de relatos relacionados con brujería, yacimientos arqueológicos con vestigios de la Prehistoria… En este artículo os vamos a contar cómo llegar a Tella y qué ver allí.

Tierra de brujas y de despoblación

El pequeño pueblo de Tella se encuentra al este del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, no demasiado lejos de la bonita localidad de Aínsa. Hay una pequeña carretera que llega hasta el pueblo, terminando justo en un pequeño aparcamiento que se suele colapsar los fines de semana.

Y es que, pese a que Tella está en un territorio con la misma densidad de población que Siberia, se trata de un destino muy visitado. A ello contribuyen notablemente su maravilloso patrimonio arquitectónico y la belleza del entorno, aunque también son muchos los que acuden al calor de mitos y leyendas relacionados con la brujería. Y es que Tella es tierra de brujas, algo que ha quedado bien marcado en la toponimia local.

La visita al propio pueblo se hace en apenas una horita, más o menos el tiempo que os llevará completar las dos rutas de senderismo más famosas de los alrededores: la Ruta de las Ermitas y la Ruta de los Dólmenes. De todo ello hablaremos en los siguientes párrafos.

Turismo en Tella

Museo del Oso de las Caveras de Tella

Un buen punto de partida es el Museo del Oso de las Cavernas de Tella, ya que está justo al lado del aparcamiento y además hace de Oficina de Turismo para toda la zona.

En su interior no solo se puede encontrar muchísima información relacionada con la famosa época de Tella, sino que también se pueden comprar entradas para su visita.

Iglesia de San Martín

Desde ahí, también en la entrada del pueblo, lo lógico sería ir hasta la Iglesia de San Martín. Aunque fue construida entre los siglos XVI y XVII, su aspecto se debe en buena medida a reformas posteriores. Es un templo de una sola nave rematado por una cabecera plana, en cuyo interior se guardan tallas de madera procedentes de templos cercanos.

Lo siguiente sería hincarle el diente al pueblo como tal, cuyas escasas calles se recorren en unos pocos minutos. Aun así, es un excelente ejemplo de la arquitectura popular de los Pirineos.

En el paseo, no osp odéis perder la Casa de las Brujas y de las Hierbas Medicinales (un auténtico museo sobre la brujería en la zona) o la Casa Folías.

Tampoco dejéis de visitar, ya al final del pueblo, la bonita fuente de piedra que data de comienzos del siglo XX. En concreto, de 1919.

Mirador

Tella se encuentra a 1380 metros sobre el nivel del mar, en lo alto de una pequeña cumbre sobre el Valle de Bielsa. Por ello, es un mirador natural hacia las cumbres del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Asomaos a cada sitio en el que tengáis oportunidad, ya que disfrutaréis siempre de unas vistas de categoría.

Ruta de las Ermitas

Para terminar, no podéis iros de Tella sin explorar sus alrededores. Para ello hay dos rutas súper interesantes. La primera es la Ruta de las Ermitas, que sale desde la Iglesia de San Martín y permite visitar tres pequeñas ermitas en un paseo de una horita. 100% recomendable.

Ruta de los Dólmenes

Por otro lado, a las afueras del pueblo os espera la Ruta de los Dólmenes. En ella podréis visitar el famoso Dolmen de Tella (también conocido como Dolmen de la Piedra de Vasar o Dolmen de Losa de la Campa), aunque también edificios relacionados con la ganadería y un sensacional paisaje de montaña.

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