Qué ver en Orio, la cuna del arte vasco contemporáneo

Mencionar los contrastes de un destino como principal carta de presentación no es algo que nos guste, pero en el caso de Orio nos vemos absolutamente obligados a ello. Y es que este pequeño pueblo costero de Urola Kosta es diverso a más no poder, ofreciendo al viajero lo mejor de la playa, de la montaña, de lo tradicional y de lo contemporáneo. Acompañadnos en este paseo, en el cual os enseñaremos qué ver y qué hacer en un lugar que no os dejará indiferentes.

De iglesia-atalaya a paraíso de las traineras

Orio es un pueblo con una gran tradición pesquera. Surgió como puerto en la Edad Media, ya que su privilegiada ubicación en la desembocadura del río Oria les permitía ofrecer aguas más tranquilas que otros «competidores» de la zona (como Getaria). En 1180 fue adscrita a San Sebastián, ciudad a la que perteneció durante casi dos siglos.

El constante paso de peregrinos del Camino de Santiago tuvo una gran influencia en Orio, pues se posicionó como una de las localidades más emblemáticas de la Ruta Jacobea de la Costa. Si a eso se le suman los abundantes recursos naturales de los alrededores, no resulta complicado entender el dinamismo económico que siempre ha caracterizado a la villa.

Más allá de su coqueto casco histórico tradicional, Orio hoy en día es conocido por dos temas bien distintos. Por un lado, es un lugar súper influyente en el arte contemporáneo vasco, ya que algunos de sus autores más destacados han nacido, han trabajado o se han inspirado en sus calles. Hablamos de gigantes como Jorge Oteiza o Benito Lertxundi, por poner dos ejemplos.

Por otro lado, Orio es una potencia mundial en lo que a remo se refiere. Tomando la pesca de ballenas como punto de partida para este fenómeno, lo cierto es que a diario se ven traineras frente a las aguas del pueblo. El Club Remo Olímpico Orio Arraunketa Elkartea es el mayor orgullo de los oriotarras, contando con un palmarés increíble y siendo el azote de las competiciones que se realizan a lo largo y ancho del Cantábrico.

Turismo en Orio

Herriko Plaza

Pese a tener unos 6000 habitantes, el casco histórico de Orio es muy chiquitito. La población se encuentra concentrada fundamentalmente en una de las orillas del pequeño meandro del río, justo antes de su desembocadura. A modo de referencia, os recomendamos comenzar la visita en la Herriko Plaza (Plaza del Pueblo), un espacio súper bonito.

Aparcar en los alrededores no debería ser demasiado complicado. Una vez lleguéis a la propia plaza, allí os esperan edificios destacados como el Ayuntamiento, una estupenda Oficina de Turismo y el mejor ambiente que podáis imaginar. De hecho, la Herriko Plaza es un sitio estupendo si os apetece tomar algo antes, durante o después del recorrido.

Casco histórico

Con la Herriko Plaza como base, os recomendamos explorar a fondo el casco histórico de Orio. Ya hemos dicho que es chiquitito, así que no deberíais tener problemas para recorrerlo de punta a punta pese a sus cuestas. ¿Cuestas? Sí, lo cierto es que buena parte de la zona histórica está bastante empinada, pero a cambio del esfuerzo veréis un montón de cosas súper chulas.

La influencia del Camino de Santiago que mencionábamos antes se plasma sobre todo en la Nagusi Kalea, la calle principal de Orio. Cada pocos pasos os toparéis con palacetes y casas bellamente ornamentadas, en un recorrido del que difícilmente saldréis sin un puñado de fotos estupendas en la memoria de vuestro móvil.

Prestad atención también a cómo ha ido evolucionando Orio, con especial incidencia del arte contemporáneo de Jorge Oteiza y compañía. Por doquier veréis obras de arte que convierten a las calles oriotarras en un museo al aire libre.

Orio también es un sitio estupendo si os apetece ir de compras, ya que tiene un montonazo de pequeños comercios tradicionales. Imprescindible entrar en muchos de ellos, no solo por la posibilidad de poder volver a casa con un souvenir de categoría, sino porque podréis tomarle el pulso a una de las actividades más importantes de la villa.

Precisamente, otro aspecto muy característico de Orio son las parrillas de los restaurantes. Las veréis por todas partes, haciendo que el olor a pescado o carne sea una constante durante las horas de la comida o de la cena. Si os queréis dar un homenaje, no os perdáis el mítico besugo al Estilo Orio. Barato no será, pero lo recordaréis de por vida.

Plaza Pilliku

Mención aparte en el casco histórico merece la Plaza Pilliku, ya que tanto ella como sus alrededores ofrecen la parte más histórica, tradicional y monumental de Orio. Con un característico trazado triangular, en ella se mantienen elementos que os llevarán de vuelta a la Edad Media: casonas con escudos en las fachadas, el empedrado del suelo, pequeños callejones… ¡Lo más de lo más!

Iglesia de San Nicolás de Bari

Como no podía ser de otro modo, también se merece una mención la Iglesia de San Nicolás de Bari. De hecho, en origen esta advocación estaba hasta en el nombre del pueblo, por lo que la importancia del templo está fuera de toda duda. Vista desde lo lejos parece un mazacote en las alturas, pero conviene acercarse hasta ella.

Así, bordeándola, descubriréis unos soportales preciosos, los cuales enlazan directamente con la Nagusi Kalea. Si tenéis la suerte de visitarla por dentro, descubriréis que esta iglesia barroca del siglo XVII alberga un retablo y diferentes imágenes que merecen la pena.

Muelle

Cuando le hayáis sacado todo el jugo a la zona histórica, volved a la Herriko Plaza y esta vez fijad vuestra vista en el río. Allí os espera el muelle de Orio, uno de los grandes emblemas de la localidad. Pensad que, pese a estar un poquito metido en el interior, hablamos de un pueblo con una marcada tradición marinera. Desde aquí salieron durante muchos siglos los barcos que iban hasta Terranova en busca de ballenas. Puede que hoy haya perdido buena parte de su actividad, pero todavía es frecuente ver y entrar salir barcos durante todo el día.

Mutiozabal

Justo en la otra orilla veréis una serie de edificios de gran tamaño. Es la zona conocida como Mutiozabal, en honor a la familia que durante prácticamente siglo y medio poseyó uno de los astilleros más importantes de la zona. Allí se construyó el primer barco de vapor de Euskadi, en unas instalaciones rehabilitadas en 2017 y que hoy lucen estupendas.

Arraunetxe

¿Recordáis cuando hablábamos de la importancia del remo para Orio? Eso explica el surgimiento de instituciones como Arraunetxe, un centro de tecnificación pionero en el mundo. Más allá de formar a los campeones del mañana, también tiene una gran vocación divulgativa. Si os apetece realizar un poquito de deporte al aire libre, sin duda es vuestro lugar de referencia.

Ermita de San Martín

En las afueras de Orio os espera la Ermita de San Martín. Tuvo una influencia muy grande durante los años de esplendor del Camino de Santiago, siendo hoy uno de los monumentos más visitados de la localidad.

Playas de Orio

Por último, no os podéis ir de Orio sin dejaros pasar por sus increíbles playas. La más turística y conocida es Playa Antilla, un lugar que seguro que habréis visto mil veces desde la carretera que atraviesa toda la costa de Gipuzkoa. Hablamos de más de 3000 metros cuadrados de fina arena, junto a unas aguas increíblemente limpias y unas verdes montañas justo al lado.

La segunda zona de baño en Orio es la Playa Txurruka, al otro lado del río. Es menos conocida y llegar a ella no es tan fácil, pero puede ser una buena opción si la primera está llena de gente.

Una curiosidad. Si vais con niños pequeños, justo en el aparcamiento del fondo de Playa Antilla os espera el Parque de las Aves, un espacio en el que veréis gallinas, ocas, patos y otros animales. Es fruto de Pako Barjakoba, un jubilado que los cuidó de manera desinteresada hasta su fallecimiento. Tras su triste pérdida, las autoridades municipales se hicieron cargo del lugar.

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