Qué ver en Bidache, la cuna de los Duques de Gramont

Bidache es uno de los pueblos con más personalidad del País Vasco Francés. Ubicado en el noreste de este increíble territorio, es un lugar con un patrimonio absolutamente sorprendente. En sus calles no solo abundan los palacios y las casonas, sino que también hay un castillo, un enorme puente e incluso un cementerio israelí. Desde luego, nosotros no esperábamos encontrar tantas cosas en lo que, a priori, era un sencillo pueblo de poco más de mil habitantes.

De antiguo principado a pueblo lleno de encanto

Todo ese patrimonio del que hemos hablado en la introducción no cayó del cielo, sino que es fruto de la rica e interesante historia de Bidache. Y es que hasta finales del siglo XVIII (en concreto, hasta 1790) fue un principado independiente.

Hasta entonces, la vida del pueblo giró alrededor de un enorme castillo-fortaleza que vivió sus mejores días entre los siglos XII y XVIII. En él vivieron varias generaciones de los Duques de Gramont, cuya influencia es más que palpable en muchos kilómetros a la redonda.

Buena parte de los edificios de Bidache están construidos con la tigne, un tipo de piedra caliza con vetas de silex que se da en el entorno y que se caracteriza por su dureza. Incluso a día de hoy se sigue explotando (y exportando) este material.

La visita a Bidache no podría ser más sencilla. En cuanto al casco histórico, básicamente hay que ir por una calle y volver por la paralela, trazando un recorrido circular en el que irán apareciendo los diferentes edificios de interés. Después, hay que darse un paseíto para ver algunas cosas con los alrededores, pero nada que sea de difícil acceso.

Bidache representa como pocos lugares lo que más nos gusta de hacer turismo por Francia: las sorpresas. Es increíble parar en medio de la nada y comprobar cómo aparecen pueblos increíbles de los que previamente no hemos oído hablar. Nos ha pasado mil veces, en una lista que no deja de crecer y en la cual incluimos pueblos como Thiers o Belfort.

Por cierto, hay que decir que llegamos a Bidache a mediodía y muertos del hambre. Pensamos que no íbamos a encontrar nada, pero apareció Le P’tit Bidache: un pequeño restaurante con unas hamburguesas espectaculares. Presumen de sus patatas fritas artesanales y la verdad es que dan motivo para ello, porque están buenísimas.

Turismo en Bidache

Rue Saint-Jacques

Empezamos el paseo por Bidache recorriendo de arriba a abajo la Rue Saint-Jacques, que viene a ser la principal calle el casco histórico de la localidad. Por ella han transitado los peregrinos que atravesaban el pueblo de camino a Santiago desde hace ya mucho tiempo, además de ser el lugar en el que las familias poderosas establecieron sus mansiones.

Podéis disfrutar de la arquitectura popular propia de la zona, aunque también de edificios de lo más monumentales. Un buen ejemplo sería la Maison Haramboure, que data del siglo XVII.

Muy cerquita de ella está la Maison Missabe, que hizo las veces de sinagoga de Bidache entre los siglos XVII y XVIII. Hay que decir que la presencia de población judía en el pueblo ha sido constante en el pueblo, lo cual se traduce también en un cementerio propio (del que os hablaremos un poquito más abajo).

Iglesia de Santiago el Mayor (Église Saint-Jacques-le-Majeur)

Cambiando de tercio (y de religión), al final de la Rue Saint-Jacques os encontraréis con la Iglesia de Santiago el Mayor (Église Saint-Jacques-le-Majeaur). Aunque es muy moderna (data del siglo XIX), es un templo súper bonito. En su interior se encuentra la tumba de los Duques de Gramont, además de un Via Crucis con enormes lienzos de Pau René Marie Castaing.

Castillo de Bidache

Desde la iglesia podréis ver, en la lejanía, el que es el principal edificio del pueblo: el enorme Castillo de Bidache. Se trata de una fortaleza catalogada como Monumento Histórico y que lleva muchos años en restauración, ya que la época de esplendor (siglos XII-XVIII) quedó atrás y en la actualidad está en ruinas. Esto se debe a que fue requisado en 1793 para instalar un hospital militar, pero tres años después fue pasto de las llamas.

Eso sí, hablamos de las típicas ruinas románticas que quedan súper bien en cualquier foto de instagram. De abril a octubre abre sus puertas, ya sea en visitas libres o a través de actividades. Merece la pena llegar hasta él incluso aunque esté cerrado, ya que atravesaréis una bonita pradera.

Rue des Jardins

La calle paralela a Saint-Jacques es la Rue des Jardins, la cual os recomendamos recorrer una vez hayáis visto el castillo. Por ella transita la carretera D4111, que es la que atraviesa el pueblo, aunque no por ello está exenta de patrimonio.

Entre otras cosas, en esta calle encontraréis el Ayuntamiento de Bidache, un gran aparcamiento municipal o la Oficina de Turismo, que está ubicada junto al Frontón Municipal

Cementerio israelí

Yendo desde el castillo, al final de la Rue des Jardins (a mano derecha) encontraréis las ruinas del antiguo cementerio israelí de Bidache. Es un conjunto de cuarenta tumbas, en su mayoría del siglo XVIII y con inscripciones en hebreo que todavía son legibles con facilidad. Muchos de ellos eran sefardíes de origen portugués, por lo que en las lápidas veréis apellidos como Gomes. Es un sitio muy interesante, pero lamentablemente la visita no está preparada: ni un triste panel informativo, todo lleno de hierbajos y si vais en coche es imposible aparcar en las inmediaciones.

Puente Gramont

Para terminar, en las afueras de Biache os espera el antiguo Puente de Gramont. Os recomendamos ir en coche, ya que está bastante alejado del centro. Una vez lleguéis al final de una carreterilla, tendréis que caminar unos 50 metros por un camino de tierra. Merece la pena, pues es un puente precioso.

Data del año 1600 aproximadamente y junto a él encontraréis un antiguo molino, el cual todavía parece en funcionamiento. Según leímos en internet, sus dueños venden productos artesanales, aunque nosotros nos lo encontramos cerrado. Por cierto: cuidado con el camino si ha llovido hace poco, que se embarra mucho y podéis acabar bien manchados.

Belvedère de Miremont

A unos diez minutos en coche de Bidache tenéis el Belvedère de Miremont, un estupendo mirador de 360º instalado en lo alto de una torre de almacenamiento de agua. Merece la pena ir hasta él, ya que disfrutaréis de una panorámica única de la zona.

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