Qué ver en Bayona: ruta de un día por la capital del País Vasco Francés

Visitar Bayona (en francés, Bayonne) es como recorrer un catálogo gigante en el que se expone todo aquello que hace especial al País Vasco Francés. Ya sea por su arquitectura, por su gastronomía o por un ambiente perfectamente equilibrado entre lo animado y lo relajado, se trata de una ciudad única y 100% recomendable. Tiene muchísimas cosas que ver y que hacer, pero no os abruméis: es un destino súper fácil de recorrer a pie y en el que todos los puntos de interés irán apareciendo ante vosotros casi sin que os deis cuenta.

De castrum romano a potencia económica

Hay destinos turísticos que se venden prácticamente solos y, sin lugar a dudas, Bayona es un excelente ejemplo de ello. Recorriendo sus coquetas calles medievales os toparéis con una enorme catedral gótica, con casonas en las que las fachadas están rematadas con coloridos entramados de madera y con jardines absolutamente preciosos. Y no lo haréis de cualquier manera, sino acompañados de olor a chocolate, a pastel vasco y al popular jamón de Bayona. ¿Acaso se le puede pedir más a la vida?

Los orígenes de Bayona hay que situarlos en el año 950, cuando aprovecharon las ruinas de un antiguo castrum romano para erigir un pequeño pueblo. Su historia ha tenido habsolutamente de todo: desde una ocupación vikinga hasta un papel decisivo en la Guerra de los Cien Años, pasando por la acogida de muchos de los judíos que fueron expulsados por los Reyes Católicos o la firma de las actas mediante las cuales Carlos IV y Fernando VII abdicaron el trono de España en favor de Napoleón. ¡Ah! Y no nos olvidemos de la invención de la bayoneta, un arma blanca que se acopla en el extremo de las armas de fuego para que puedan servir de arma cuerpo a cuerpo en caso de que escasee la munición o las cosas se pongan feas por sorpresa.

Bayona ha crecido tanto que ahora está dividida en barrios claramente diferenciados. Mientras que la mayor parte del turismo se concentra en la Grand Bayonne, no deberíais iros de allí sin cotillear un poco por el Petit Bayonne (menos ajetreado, pero igual de auténtico). También merece una oportunidad Saint Esprit, una especie de Candem Town a la vasca.

La ciudad en si tiene 50.000 habitantes, pero forma parte de una conurbación que supera los 200.000. Es lac conocida como BAB, bajo cuyas siglas están Bayona, Anglet y Biarritz. Es uno de los motores económicos del sur de Francia, aunque no nos malinterpretéis: Bayona tiene más de adorable pueblo que de enorme capital europea. Y os lo demostraremos si seguís leyendo.

Turismo en Bayona

La ruta que os proponemos va subiendo y bajando por las diferentes calles del casco histórico de Bayona, tratando de cubrir todo el terreno dando la menor vuelta posible. Dejamos el coche en el parking de la Place Charles de Gaulle, fuimos andando hasta la Oficina de Turismo (Place des Basques 25) y desde ahí encaramos el centro de la ciudad desde el Jardín Botánico. Dicho de otro modo: os mostramos las cosas no por orden de importancia, sino por el orden en el que nos las fuimos encontrando.

Jardín Botánico

Así, le hincamos el diente a Bayona por el Jardín Botánico, creado entre y sobre los muros de un antiguo bastión. Es relativamente reciente, ya que no se puso en marcha hasta finales del siglo XX, pero es un espacio súper interesante. Podéis recorrerlo con intención de ver todo lo que ofrece (desde un puente japonés hasta una colección de plantas de humedal) o simplemente pasear por él sin más pretensión que la de disfrutar de una zona bonita.

Place Jacques Portes

De ahí nos fuimos hasta la Place Jacques Portes, una buena puerta de entrada a lo que es el entramado urbano como tal. Está a los pies de una fortaleza, con las míticas Galerías Lafayette en un costado y dando acceso a un montón de calles chulísimas.

Castillo Viejo (Château Vieux)

Además, se da la circunstancia de que esta es la zona más antigua de la ciudad, porque el Castillo Viejo (Château Vieux) se asienta sobre los restos de un antiguo castrum romano. Aunque el edificio no se puede visitar por dentro (pertenece al ejército y está en uso), lo cierto es que recorrer los alrededores es una experiencia fascinante. Siempre ha tenido un papel clave en la vida de la ciudad, ejerciendo como residencia oficial de los gobernadores de Bayona.

Arquitectura popular

A partir de ahí, le dedicamos un rato bien largo a callejear por las principales calles del casco histórico de Bayona. Entramos por la Rue Orbe y poco a poco nos fuimos moviendo, a la vez que hacíamos paradas junto a los edificios más destacados.

En ese sentido, tenemos que poner en valor la propuesta turística de Bayona. Cuesta encontrar un sitio que esté en tan buen estado, en el que todo se encuentre señalizado y en el que el recorrido surja de manera natural.

Y es de agradecer, porque Bayona es un compendio casi infinito de las típicas casonas vascas, en las que las fachadas más luminosas que podáis imaginar se presentan atravesadas por coloridos entramados de madera. De lo mejorcito del País Vasco Francés.

Rue Port Neuf

Hay algunos lugares que merecen una mención propia. Es el caso de la Rue Port Neuf, una de las principales calles peatonales de Bayona. Va a parar a la Catedral, por lo que en todo momento disfrutaréis de esta preciosa calle con las dos enormes torres de fondo.

Se da la circunstancia de que la calle fue construida sobre un antiguo canal, por lo que antiguamente no transitaban por ella personas sino mercancías. A veces nos resulta increíble el cambio que pegan algunas ciudades.

Plaza de la Libertad (Place de la Liberté)

En uno de los laterales del casco viejo, lindando con el río, está la Plaza de la Libertad (Place de la Liberté). Es un lugar muy reconocible porque suele estar en los festejos del popular Festival de Bayona, que cada año pone en el mapa a la ciudad. Allí se puede encontrar también el Ayuntamiento, en un enorme edificio compartido con el Teatro.

Confluencia de los ríos Nive y Adur

La ciudad de Bayona está dispuesta en la confluencia entre dos ríos: el Nive y el Adur. Justo estábamos en la zona en la que eso ocurre, por lo que os recomendamos asomaros al agua y disfrutar del espectáculo. Es uno de los lugares más bonitos de la ciudad.

Catedral de Santa María

Y hablando de cosas bonitas, nos volvimos a meter de lleno en el casco histórico de la ciudad, en este caso para visitar la enorme Catedral de Santa María. No solo es la joya gótica de Bayona, sino también de todo el País Vasco Francés.

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998 (junto al resto del Camino de Santiago a su paso por Francia), sus dimensiones son formidables: casi 80 metros de largo, con las torres llegando hasta los 70 metros y la nave central por encima de los 26. Recorrerla entera lleva un buen rato, así que es imprescindible que vayáis a ella con tiempo. Es gratis, por cierto.

Os recomendamos bordearla y después entrar a dar buena cuenta de su órgano, del altar mayor y de los diferentes elementos artísticos que encontraréis en su interior.

Place Cinq Cantons

Cerca de ella estaba el barrio de los artesanos, formado por diferentes callecitas que van a confluir a la Place des Cinq Cantons. En todas ellas podéis encontrar excelentes ejemplos de la arquitectura típica de Bayona, aunque si tuviésemos que quedaros con un par sería con la Rue Argenterie y la Rue Orbe.

Rue d’Espagne y Puerta de España

En otro de los bordes del casco histórico (en el sur, en este caso) está la Rue d’Espagne, la que dicen que es la calle más antigua de la ciudad. Aun así, no esperéis edificios en ruinas, sino más bien todo lo contrario: es una de las más monumentales y transitadas de Bayona. Está repleta de tiendas y restaurantes, por lo que puede ser un buen lugar para hacer una paradinha.

Por cierto, al final de la misma os encontraréis la Puerta de España, que comunica con otra de las bonitas zonas verdes que rodean Bayona.

Rue Passemillon y Rue Agustins

Quizá no sean tan mainstream como las que os hemos enseñado hasta ahora, pero nosotros no nos iríamos de allí sin ver tanto la Rue Passemillon como la Rue Agustins. La primera tiene un montón de casas torcidas, de esas que desafían a la gravedad sin lógica ninguna. La segunda tiene una torrecita la mar de interesante.

Rue des Basques

Eso sí, por mucha prisa que llevéis, no podéis perderos la Rue des Basques, pues es una de las más pintonas de Bayona. La concentración de casas con entramado de madera en la fachada es superlativo, destacando además por el protagonismo que tienen los colores rojos, verde y blanco (los mismos que la bandera de Euskadi, dicho sea de paso). Es una calle mucho más tranquila que la Rue d’Espagne, aunque con el mismo encanto.

Paseo fluvial del río Nive

En el paseo que hagáis por Bayona, tampoco podéis dejar de ir a la zona que hay justo antes de que el río Nive desemboque en el río Adur. No solo es la separación entre los barrios de la Gran Bayona y la Pequeña Bayona, sino que además os permitirá fotografiar las típicas casonas vascas con el río en primer plano. ¡Espectacular!

La zona tiene un nosequé súper especial. Imaginad una mezcla entre el casco viejo de San Sebastián y el de Bilbao, pero en chiquitito. Si a eso se le suma la presencia del bonito Halles de Bayonne, el mercado cubierto de la ciudad, tenemos una combinación ganadora.

Museo Vasco y de la Historia de Bayona (Musée Basque et de l’Histoire de Bayonne)

Terminamos nuestro recorrido por la ciudad junto al Museo Vasco y de la Historia de Bayona, ubicado en un edificio espectacular. Si queréis aprender más sobre este destino o sobre el País Vasco en general, no podéis perdéroslo.

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