La Senda Entre Puentes por las Hoces del Río Riaza (Segovia)

En el noreste de la provincia de Segovia, a pocos kilómetros de las provincias de Burgos y Soria, se encuentra el interesantísimo Parque Natural de las Hoces del Río Riaza. Se trata de un espacio verde único y lleno de posibilidades para el viajero, pues alberga pueblos muy bonitos, una fauna singular y muchas rutas para hacer senderismo. Precisamente, en este post vamos a hablaros de una de ellas: la Senda Entre Puentes. Estamos ante un cómodo recorrido circular de apenas hora y media de duración, pero más que suficiente para disfrutar de lo muchísimo que tiene que ofrecer este espacio natural segoviano.

Introducción a las Hoces del Río Riaza

Antes de entrar a hablar de la ruta, nos gustaría hacer una pequeña presentación de Parque Natural. Y es que no es fácil destacar en una provincia como Segovia, donde las famosísimas Hoces del Río Duratón suelen llevarse todos los focos. Sin embargo, las Hoces del Río Riaza tienen mucho que ofrecer.

En sus casi 6500 hectáreas hay prácticamente de todo, pero las grandes protagonistas son las hoces que ha excavado el río Riaza en la roca caliza. Gracias al paso del tiempo, el río ha encontrado un lugar en el que fluir a paso veloz, rodeado de preciosa vegetación de ribera que sirve para que muchos animales vivan en libertad. Sin embargo, si la fauna que hace especial a este entorno no solo vive en el suelo, sino también en lo alto de las rocas. En este Parque Natural se encuentra una de las mayores colonias de buitre leonado de España, así como de otros rapaces como halcones peregrinos, alimoches o águilas.

No en vano, el famoso naturalista Félix Rodríguez de la Fuente es uno de los grandes responsables de la protección de este espacio, al que acudió conociendo la disminución de sus poblaciones de rapaces. Son muchas las huellas que dejó en las Hoces del Río Riaza, algunas de las cuales se encuentran a lo largo de la ruta que os queremos enseñar.

Senda Entre Puentes (PRC – SG 05)

La Senda Entre Puentes permite hacerse a la idea de la realidad de este Parque Nacional. Yendo en la mayor parte del recorrido a la vera del río Riaza, podréis conocer de primera mano su vegetación de ribera y disfrutar de su cara más salvaje con las enormes colonias de aves rapaces que anidan en el lugar.

El punto de partida es un aparcamiento en el término municipal de Montejo de la Vega de la Serrezuela. Pero ojo, que llegar a él no es tan fácil como parece, ya que está a las afueras del pueblo. Hay que poner en el GPS Calle de la Cruz o preguntar por el cementerio: a partir de ahí solo hay que seguir 500 metros y veréis el parking.

El primer tramo de la ruta es compartido con otro recorrido mayor, conocido como la Senda del Río. Es más larga y transcurre por terreno protegido, por lo que si vais a hacerla entre enero y julio necesitáis obtener primero una autorización.

Este primer tramo se trata de una pista que discurre tranquila junto a un pequeño viñedo, algunos manzanos y unos campos de cultivo. Todo muy bonito pero sin apenas vegetación.

Poco a poco los árboles se van apoderando del camino, aunque lo llamativo no es la fauna sino el propio camino. En este punto, el recorrido se estrecha un poco, teniendo a la derecha una pared de roca y a la izquierda el río Riaza.

Justo cuando la senda se pone interesante, hay una caseta en la que suele haber un guarda los fines de semana y festivos. En ella podéis obtener información sobre las diferentes rutas, indicaciones y folletos sobre la zona.

A partir de aquí, la Senda del Río va por un camino, mientras que la Senda Entre Puentes (que es la que estamos haciendo) discurre por otro. Es cuando el paisaje cambia por completo y muestra su lado más verde: chopos, fresnos y sauces crecen por doquier, creando una estampa preciosa en cualquier época del año.

El río coge aquí algo más de fuerza, lo cual nos lleva a lanzaros una pequeña advertencia. Si vais con perro, mucho cuidado: el agua tiene mucha corriente y no es fácil salir de ella. Nuestro perrete se dio un baño súper intrépido, pero luego no era capaz de salir y hubo que ayudarle. Precaución ante posibles sustos.

Más o menos a mitad de la ruta se llega al Área de Interpretación del Refugio de Rapaces, lugar perfecto para hacer un alto en el camino. En esta zona podréis ver un buen puñado de paneles didácticos en los que aprender más sobre la flora, la fauna y la orografía de este parque natural. Mención especial merece todo lo relacionado con las aves rapaces y con la herencia que Félix Rodríguez de la Fuente dejó el lugar.

A escasos 100 metros está el Puente Peña Portillo, un bonito puente de madera que nos permitirá pasar al otro lado del río.

Tras cruzar el puente, se llega al punto de mayor interés de la senda: la Peña Portillo. Se trata de una impresionante pared vertical de tonos rojizos, casi anaranjados, en cuyas rocas y huecos anidan enormes colonias de buitres leonados y de otras aves rapaces.

Es un lugar realmente impresionante. Perece la pena quedarse en silencio y admirar tanto el vuelo de las aves como el ruido que hacen. Conviene ir hasta aquí con unos prismáticos, pues si os fijáis bien en las rocas se pueden ver los nidos de los buitres. Cabe recordar que las rapaces que anidan aquí están amenazadas por la acción del ser humano, así que hay que ser muy respetuosos y no armar ruido.

El recorrido es circular, así que la vuelta se hace por la otra margen del río. Es un tramo muy distinto, con árboles más grandes y zonas de ribera con troncos singulares. El río está aquí más bonito que en cualquier otro punto de la senda, con varios lugares perfectos para sentarse a hacer otro alto en el camino.

Lamentablemente, todo llega a su fin, y en un momento dado el camino nos lleva a un puente que nos pone de nuevo en el camino de ida. Ahora solo quedaría deshacer el camino andado y volver al coche.

Llegados a este punto deberíais llevar unos cinco kilómetros y medio de recorrido, que normalmente se hacen en una hora y media (incluyendo paradas para fotos y para tomar un pequeño tentempié). Dicho de otro modo: es una ruta sencilla, agradable y apta para todos los públicos, aunque no por ello carente de puntos de interés.

Otras sendas y excursiones en las Hoces del Río Riaza

Si la Senda Entre Puentes os ha gustado y queréis seguir exprimiendo el Parque Natural de las Hoces del Río Riaza, aquí os dejamos algunas alternativas más:

  • Senda del Río: es bastante más larga (11 kilómetros), no es circular y tiene algo más de desnivel. Vamos, que si estáis acostumbrados a hacer senderismo quizá os apetezca hacer también esta ruta. Recorre el corazón del Parque Nacional y llega hasta la Presa de Linares.
  • Senda de las Tenadas de Valdevacas: en esta ruta circular que parte de Valdevacas de Montejo podréis conocer la cara más transformada del entorno: sabinas, matorrales, cultivos y diferentes construcciones tradicionales relacionadas con el aprovechamiento agrícola de la zona.
  • Maderuelo: sin duda, uno de los pueblos más bonitos de España. Una joya que representa a las mil maravillas la arquitectura tradicional de la zona y que la encontraréis en uno de los extremos del Parque Natural. En él se encuentran la mayor parte de las opciones para comer y dormir en la zona.

Hemos puesto tres ejemplos, pero hay muchas más rutas por hacer. Además, tirando de coche, tenéis bastante cerca otros atractivos de la provincia como Sepúlveda o las Hoces del Río Duratón. Recordemos que Burgos y Soria están bastante cerca, así que también se podría complementar la visita este Parque Nacional con un paseo por Aranda de Duero o San Esteban de Gormaz. Vamos, que hay mucho que hacer 🙂

Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos

  • Punto de inicio: la senda empieza desde la coqueta localidad de Montejo de la Vega de la Serrezuela, donde no solo hay un Centro de Interpretación (la Casa del Parque) sino además unas cuantas iglesias que ver. En cualquier caso, la ruta no arranca desde dicho Centro de Interpretación, sino desde un aparcamiento habilitado a unos dos kilómetros del pueblo. La mejor manera de llegar a él es buscar en el GPS la Calle de la Cruz o directamente preguntar a los paisanos por el cementerio, ya que el parking está un poquito más adelante.
  • Distancia / desnivel: la seda dura unos 5 kilómetros y medio, aunque puede variar un poco ya que hay muchos lugares para curiosear cerca del río. El desnivel es escaso, de apenas 60 o 70 metros en total.
  • Dificultad: se trata de una ruta facilísima, perfecta para ir con niños y niñas, con gente mayor o para tenerla en consideración si no sueles ir al campo. Ojo, pese a ser fácil tiene mucho que ofrecer.
  • Duración: dos personas jóvenes se hacen esta ruta en una hora y media sin pestañear, yendo a paso tranquilo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *