Qué ver y hacer en Maderuelo, uno de los pueblos más bonitos de Segovia

La provincia de Segovia es una auténtica caja de sorpresas. Pese a ser una de las más pequeñitas de España, en su territorio se puede encontrar prácticamente de todo. Y uno de los últimos hallazgos que hemos hecho ha sido el precioso pueblo de Maderuelo, perteneciente a la red de Pueblos más bonitos de España. En este artículo os vamos a contar cómo llegar, qué ver y qué hacer en esta joya segoviana. Y no es poco lo que tenemos que contar, ya que al ladito del pueblo está el famoso Embalse de Linares, sobre el que también hay mucho que decir.

Qué ver en Maderuelo en un día

Maderuelo está en el norte de Segovia. Si os preguntáis cómo llegar, lo mejor es coger la A1 hasta Boceguillas y desde ahí tirar de carretera secundaria. Pese a estar en el norte de la provincia, se tarda solo una hora y media desde la capital, por lo que puede ser una excelente excursión de un día desde Madrid.

En cuanto a lo que ver allí, es uno de esos pueblos para perderse… pero no. Es decir: Maderuelo destaca por ser un excelente conjunto, de eso no hay duda. Lo realmente bonito es ir allí y recorrer sus calles sin ninguna pretensión. Sin embargo, no podemos decir eso de «caminar sin rumbo», pues realmente solo hay dos calles: se va por una, se vuelve por otra y se ha visto todo.

Ojo, estamos hablando de un recorrido sencillo, pero no simple. Maderuelo es un pueblo precioso y realmente tiene muchísimo que ofrecer. Tanto que os dejamos este pequeño mapa, para que no se os pase nada 🙂

El punto de partida es la Puerta de la Villa, impresionante acceso del antiguo recinto amurallado que data del siglo XV. Responde a la típica imagen que todos tenemos en la cabeza de puerta medieval, con su cierre de madera o sus almenas en la parte superior.

Hay que tener claras dos cosas al cruzar la Puerta de la Villa. La primera es que hacia dentro solo se encontrarán edificios de piedra, haciendo que el conjunto sea realmente impecable. La segunda, que hay que estar muy atentos y mirar siempre en los callejones. Maderuelo está en lo alto de un pequeño risco, desde el cual hay unas vistas excepcionales del Embalse de Linares. Las vistas son espectaculares, así que no dejéis de curiosear y encontraréis miradores estupendos.

Unos metros hacia adelante está la preciosa Ermita de San Miguel, un bonito templo románico al cual se le han añadido estancias durante varios siglos (de ahí su forma irregular). Está en una plaza que también tiene bastantes añadidos, contando con un trazado poco habitual.

El siguiente punto de interés es la Plaza del Baile (conocida como Plaza de Pérez de Seoane), cuyo elemento más destacado es una casa con soportales y columnas que parece caerse de vieja. Pese a los coches aparcados frente a ella, se trata sin duda de la construcción que más nos gustó de todo Maderuelo.

Un poquito más adelante está la Iglesia de Santa María del Castillo. Aunque el edificio original era románico, en el siglo XVI sufrió un incendio y se reconstruyó siguiendo el estilo de la época. Pese a que es un auténtico mazacote (es el edificio más largo del pueblo, la verdad es que se les fue un poco la mano), es interesante por ser uno de los pocos edificios de estilo califal de la provincia de Segovia que han llegado hasta nuestros días.

Si se sigue caminando se llega hasta los pocos restos que quedan en pie del antiguo Castillo de Maderuelo, pero lamentablemente os tendréis que conformar con verlos desde lejos. Se encuentran dentro de una finca privada y no parece que haya mucha intención de abrirlos al público. Eso sí, la plaza que encontraréis justo antes es una monada, así que no os la perdáis por no poder acceder al castillo.

Se llega así hasta el final de Maderuelo. Nosotros lo que hicimos fue volver por la calle paralela, disfrutando así de la versión civil del pueblo gracias a un sinfín de viejas casas que se afanan en conservar el esplendor de antaño. Da gusto cuando una localidad está tan bien conservada.

Qué hacer el Embalse de Linares

Desde lo alto de Maderuelo se ve en todo momento el Embalse de Linares, un pantano inaugurado en 1951 y está dentro del término municipal del pueblo.

Son muchos los motivos por los que ir allí, más allá de lo fácil que resulta llegar tanto caminando (apenas diez minutos desde la parte más alta) como en coche (hay un enorme aparcamiento justo ahí).

El primero de ellos es el patrimonio. Por un lado, el Puente que cruza el embalse es súper bonito. Hay no solo que cruzarlo, sino también contemplarlo desde los laterales y disfrutar de su bonita estampa sobre el agua. Dicho sea de paso, si vais a finales de verano es posible que os encontréis el embalse con poca agua: en esos momentos afloran los restos de un puente medieval que fue cubierto cuando se hizo la presa.

Por otro lado, no hay que perderse la Ermita de la Veracruz, un pequeño edificio templario que en su momento contenía unos frescos románicos de primer nivel. Cuando se hizo la presa fueron trasladados al Museo del Prado para asegurar su conservación, pero aun así el lugar no ha perdido su esplendor.

Aparte de esto, el Embalse de Linares tiene mucho que ofrecer en cuanto actividades al aire libre. Básicamente se pueden agrupar en dos tipos:

  • Senderismo: la preciosa Senda del Embalse de Linares es un recorrido que bien merece la pena, pues permite conocer las huertas, bosques de ribera y zonas de agua que tanto definen a este lugar. Se hace en poco más de una hora y es perfecto para ir tanto con perros como con niños.
  • Deportes de agua: alquilar un kayaks y canoas se ha convertido en una arraigada costumbre en este embalse. Es una actividad perfecta por muchos motivos: apoyaréis a una empresa local, haréis algo de deporte, no gasteréis mucho dinero y podréis hacer unas fotos excelentes de Maderuelo con el agua en primer plano.

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