Senderismo por el Valle de Las Batuecas: la ruta más completa (para todos los públicos)

El Valle de Las Batuecas es uno de los entornos más destacados del Parque Natural de Las Batuecas – Sierra de Francia. La única manera de visitarlo es a pie, por lo que si queréis sacarle todo el partido no os quedará otra que poneros las botas de montaña y recorrer sus caminos. De hecho, en este artículo os vamos a enseñar la principal ruta de senderismo por el Valle de Las Batuecas, la cual os permitirá conocer un espacio de incalculable valor natural, un monasterio con siglos de antigüedad, algunas de las mejores pinturas rupestres de la provincia de Salamanca e incluso una bonita cascada. ¿Acaso se le puede pedir más a una sola ruta?

Un remanso de paz y espiritualidad en medio de las montañas

Antes de nada, presentemos al protagonista de esta historia. El Valle de Las Batuecas es un lugar recóndito, de esos en los que el tiempo parece haberse detenido. Se encuentra no muy lejos de La Alberca, uno de los destinos rurales más famosos de Salamanca e incluso de España.

Entre que estaba absolutamente alejado de todo y que su belleza era increíble, a finales del siglo XVI el lugar fue elegido por una pequeña comunidad de carmelitas descalzos para establecer allí un espacio de retiro y meditación. En resumen, un monasterio para centrarse en un ora et labora que ha llegado a nuestros días. Es más, el recinto a día de hoy sigue en activo, siendo uno de los últimos lugares de España en seguir poniendo en valor la vida eremítica.

Pero no solo del monasterio vive el Valle de Las Batuecas. La zona es excepcional desde el punto de vista ecológico, además de ser una ventana al pasado a través de sus pinturas rupestres y de la huella que oficios populares como la carbonería han dejado en ella.

Como hemos dicho en la introducción, la única manera de visitar el valle es a pie. Se trata de una ruta lineal (de esas que van y vienen por el mismo sitio), con varios ramales opcionales y con hitos claramente diferenciados. Por tanto, se puede realizar un recorrido exigente (unos 13 kilómetros) visitándolo todo o hacer versiones más cortas.

Sea como fuere, hay dos aparcamientos a los pies de la SA-201, la carretera que os llevará hasta allí desde La Alberca (tras superar una frenética sucesión de estrechas y empinadas curvas). El primero está reservado casi en su totalidad para personas con movilidad reducida, mientras que en el segundo podréis encontrar decenas de plazas a vuestra disposición.

La mejor ruta de senderismo por Las Batuecas

Senda Accesible del Valle de las Batuecas

La primera parte de la ruta comunica el aparcamiento con el Monasterio del Desierto de San José. Y no lo hace de cualquier manera, sino a través de una interesante senda botánica en la que se muestran las diferentes especies que habitan en el bosque más inmediato.

Es un recorrido de apenas un kilómetro, el cual no podría ser más sencillo. De hecho, gracias a una excelente red de pasarelas de madera y puentes sobre el río, es posible llegar incluso en silla de ruedas hasta el final de la senda.

Sin duda, un excelente aperitivo para todo lo que vendrá después.

El Monasterio de Las Batuecas (o el Desierto de San José)

Casi sin daros cuenta llegaréis a las puertas del Monasterio del Desierto de San José. Se trata de uno de los principales conjuntos monásticos de Castilla y León, al menos en lo que se refiere a tamaño e importancia histórica. Abrió sus puertas en 1599 y vivió un par de siglos realmente buenos, siendo una de las posesiones más importantes de los carmelitas.

Sin embargo, a partir del siglo XIX todo se torció. Si bien es cierto que durante la Guerra de Independencia no sufrió ningún daño, su decadencia era irreversible y acabó siendo clausurado tras la desamortización de 1836. Sufrió varios incendios y quedó en un estado más que ruinoso hasta que en 1872 fue comprado por los jesuitas.

Desde entonces, el monasterio ha vuelto a ser uno de los grandes focos de la vida contemplativa en España. A día de hoy no es posible visitarlo debido a su actividad monacal, e incluso solicitan respeto a los viajeros a través de numerosas indicaciones.

El Mirador de San José y sus ermitas

Sin embargo, hay una manera de poder “visitar” el monasterio: ¡desde las alturas! Si continuáis la ruta en dirección al Canchal de las Cabras Pintás, recorriendo los muros del recinto, rápidamente veréis a mano izquierda una señalización hacia el Mirador de San José. ¡No dudéis en ir!

Este camino os desviará de la ruta principal unos 600 metros, pero merece totalmente la pena. Y es que gracias a él podréis acceder a una excelente panorámica sobre todo el conjunto monástico, con la cual os haréis a la idea de sus enormes dimensiones.

Por cierto, si subís por allí también podréis visitar unas cuantas ermitas que están distribuidas por la montaña: San Antonio, San Juan Bautista, San Hilarión…

Los oficios de Las Batuecas

No penséis que el Valle de Las Batuecas limita su actividad al monasterio, puesto que también ha sido un lugar en el que los oficios populares han tenido una gran presencia: pastoreo, caza, tala de madera… Entre ellas, sin duda destacaba el carboneo. Durante generaciones se ha creado aquí este combustible, que era trasladado en mulos hasta La Alberca para su venta.

El Canchal de las Cabras Pintás

Otro de los grandes hits de la ruta es el Canchal de las Cabras Pintás (o Pintadas), en el cual podéis encontrar un excelente yacimiento de pinturas rupestres al aire libre. Para llegar hasta él, simplemente tenéis que seguir por la ruta principal y tomar un desvío que hay mano derecha. Después de subir 150 metros por unas empinadas escaleras (agarraos a las cuerdas de los laterales, ya que el terreno es resbaladizo) estaréis junto a estas pinturas.

En ellas podéis contemplar cabras, figuras antropomórficas y simbólicas. Esta zona se ha tenido que proteger porque era conocida y se estaba vandalizando constantemente, pero durante todo el recorrido podéis encontrar pinturas.

De hecho, a pocos pasos de allí está el Canchal del Zarzalón, que también tiene excelentes ejemplos de arte rupestre.

Aprovechamos para pedir respeto. Nos produce muchísima pena ver este tipo de cosas totalmente vandalizadas, la verdad. Hay que estar muy loco para pintarrajear unas pinturas rupestres con miles de años de antigüedad. Misma cosa podríamos decir sobre la gentuza que llena el campo de basura o que se lleva plantitas a casa. Por actitudes como estas al final se acaba restringiendo el acceso a sitios tan bonitos como este.

Entre el río y las faldas de la montaña

El siguiente tramo de la ruta es, con diferencia, el más duro y desolador. Hasta entonces era un recorrido sencillo, ya que básicamente se había hecho una senda adaptada hasta el monasterio y desde ahí se estaba caminando por la PRSA-10, un sendero sencillo y bien señalizado. Sin embargo, para llegar hasta la cascada hay que volver al camino principal (es decir, bajar de la zona del Canchal de las Cabras Pintás) y seguir de frente.

La única señalización que encontraréis son montoncitos de piedra que han dejado otros senderistas. Sin embargo, incluso yendo atentos y con el mapa en el GPS nos perdimos varias veces.

La ruta se hace dura por la falta de señalización, por lo inestable del terreno y porque el desnivel se concentra en puntos muy concretos. De hecho, acabamos con las rodillas bastante doloridas.

Hay que cruzar un par de ríos. Cuando nosotros hicimos la ruta (enero) no era complicado, pero al parecer en época de lluvias hay que descalzarse. Incluso hay momentos en los que el agua llega hasta la cintura, así que id preparados o tendréis que daros la vuelta.

El Chorro de Las Batuecas

Sea como fuere, cualquier esfuerzo es compensado al llegar al Chorro de Las Batuecas, la preciosa cascada que hay al final del recorrido. Es uno de los saltos de agua más bonitos que hemos visto nunca, el cual va a parar a una poza que también es preciosa.

Es el punto más alejado de la ruta, así que aprovechamos para hacer un picnic antes de deshacer el camino andado.

En la oficina de turismo de La Alberca nos dijeron que en los meses cálidos del año (y cuando lleva mucho sin llover) el salto de agua se seca, así que tened esto presente si no queréis caminar hasta allí en vano.

Volviendo con una perspectiva diferente

La vuelta al coche fue increíble. Aunque normalmente preferimos rutas circulares, tenemos que reconocer que en este caso fue una pasada recorrer el camino en la dirección opuesta. Gracias a ello pudimos disfrutar de unas maravillosas vistas del valle, de la sierra que lo rodea y del sendero en general.

Por cierto, aunque lo pone por todas partes, aprovechamos para recordar que llevéis a vuestro perro atado en todo momento. Más allá de que el terreno sea súper inestable, es frecuente ver a cabras montesas por la zona, por lo que se puede liar un buen jaleo si no lo tenéis junto a vosotros. ¡Avisados quedáis!

Esperamos que este artículo haga que os pique el gusanillo y os animéis a visitar un sitio tan increíble como este. El Valle de Las Batuecas es un espacio natural único, de lo mejorcito que hemos visto hasta ahora. Nos sorprende que sea tan poco conocido, así que solo nos queda insistir en que vayáis hasta allí. Os prometemos que no os defraudará en absoluto.

Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos

📍 Punto de inicio: empezamos la ruta desde el aparcamiento que hay junto a la SA-201. Como dormimos con la furgo por la zona fuimos los primeros en llegar, pero al acabar la ruta vimos bastantes coches. Quizá se llene en festivos y temporada alta.

📏 Distancia / desnivel: si se hace la ruta al completo nos vamos por encima de los 13 kilómetros, con un desnivel positivo de más de 400 metros. Eso sí, recordad que podéis realizar menos tramos.

💪 Dificultad: el recorrido en su totalidad tiene una dificultad intermedia, sobre todo en el tramo final: nula señalización y terreno inestable. Además, si ha llovido os tocará mojaros para sortear los ríos.

⏲️ Duración: nosotros dedicamos seis horas, incluyendo algunas pausitas para beber agua y picar algo. Seguramente se pueda hacer en menos.

🗺️ Mapa: nosotros no grabamos nuestra ruta con el GPS, pero hicimos algo muy parecido a este itinerario de wikiloc.

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