Qué ver en Sigüenza: ruta de un día por la ciudad del Doncel

«Por muchas razones, a mí encuéntrame en Sigüenza«. Ese es uno de los eslóganes turísticos de la ciudad de Sigüenza, en la provincia de Guadalajara. En esta guía vamos a enseñaros todos esos motivos por los que visitar este encantador lugar, el cual tiene todo lo necesario para que paséis un día inolvidable. Poneos cómodos, ya que hay mucho que ver y hacer en Sigüenza, y acompañadnos en este paseo por la ciudad del Doncel.

La ciudad en la que todas las épocas confluyen

Miguel de Unamuno, como prácticamente la totalidad de sus visitantes, quedó totalmente prendado de las callejuelas, plazas y monumentos de Sigüenza. Y es que desde hace ya varios siglos, toda aquella persona que pisa la ciudad se rinde ante tantas cosas bonitas juntas.

No en vano, Sigüenza es uno de los principales destinos turísticos de la provincia de Guadalajara. Su patrimonio monumental y cultural es motivo más que suficiente para dejarse caer por allí, pero también su propuesta gastronómica, sus tiendas de artesanía o sus fiestas populares.

Lo que más nos sorprendió de Sigüenza es lo bien que ha gestionado el paso del tiempo. Lo habitual en una ciudad es que los edificios medievales sean reemplazados poco a poco por nuevas construcciones, quedando barrios en los que conviven diferentes estilos arquitectónicos. En el caso de esta ciudad del Valle del Henares, cada vez que crecía se urbanizaba un espacio totalmente nuevo. Esto ha hecho que actualmente se puedan apreciar claramente cuatro ciudades en una:

  • Sigüenza Medieval: conocida como «Las Travesañas», el área más antigua de la ciudad corresponde con su parte más elevada. Hablamos del castillo y sus alrededores, en los cuales el viajero puede perderse entre sinuosas callejuelas y encantadoras plazas en las que el tiempo parece haberse detenido.
  • Sigüenza Renacentista: la prosperidad de la Baja Edad Media se tradujo en la ampliación de la ciudad, creando un nuevo barrio amurallado a comienzos del siglo XVI. Los alrededores de la catedral son ideales para respirar esta nueva manera de entender el mundo.
  • Sigüenza Ilustrada y Barroca: ya en el siglo XVI, se amplió Sigüenza hacia el norte. Se creó así el Barrio de San Roque, donde los caserones señoriales (con un diseño más o menos uniforme) conviven junto a palacios y edificios religiosos.
  • Sigüenza Neoclásica: por último, a partir del siglo XIX se puso en valor la zona del Parque de la Alameda, creando espaciosas avenidas para que lugareños y viajeros pudieran esparcirse en comunión con la naturaleza.

Aparcar en Sigüenza

Aunque el casco histórico de Sigüenza es transitable en coche, aparcar puede que no sea tan sencillo. Básicamente tenéis tres opciones:

  • Aparcamiento del Castillo: en la zona alta, es la mejor opción por ser el más céntrico y cómodo. Eso sí, si vais en fin de semana conviene que madruguéis o no encontraréis sitio.
  • Aparcamiento de la Calle Cañadilla: al final de la calle, justo detrás de la Plaza Mayor, también hay un amplio espacio para dejar vuestro vehículo.
  • Aparcamiento de las afueras: por último, si encontráis ambos parkings llenos, justo a la entrada del pueblo tenéis una tercera opción. Está bien señalizado entre la Avenida de Juan Carlos I y la Calle de Santa Bárbara.

Ir en tren a Sigüenza

Otra opción para ir a Sigüenza es ir en transporte público. En ese caso, llegaréis a la Estación de Renfe, la cual está a escasos cinco minutos andando de la Ermita del Humilladero. Desde allí podréis empezar el recorrido por el casco histórico de la ciudad.

Turismo en Sigüenza

Seguid leyendo y os enseñaremos una ruta de un día por Sigüenza. Tomando como punto de partida y final el castillo, ya que fue donde aparcamos, os enseñaremos cómo fue nuestro recorrido por las diferentes «sigüenzas» y qué edificios nos llamaron más la atención.

Castillo

Como decimos, empezamos la visita por el Castillo. Ubicado en la parte alta, esta enorme construcción define la silueta de Sigüenza y traslada inmediatamente al viajero al misterio y el romanticismo propio de la Edad Media. Es una fortaleza realmente impresionante, de esas que parecen inexpugnables.

Desde 1976, el Castillo de Sigüenza funciona como Parador Nacional de Turismo, por lo que podréis visitar su interior si os hospedáis en él o accedéis a su cafetería. Tuvo muchos otros usos antes de ser establecimiento hotelero, aunque el fundamental fue el de servir como residencia de los obispos de la ciudad (desde el siglo XIV hasta el XIX).

Calle Mayor

Desde el Castillo, os recomendamos descender por la principal arteria de la ciudad medieval: la Calle Mayor. Es sencillamente preciosa, su pendiente os permitirá disfrutar de una buena panorámica de Sigüenza y en ella encontraréis algunos de los edificios más interesantes de la localidad.

También es un buen lugar para dejaros llevar por el shopping, ya que pocas veces se ven tantos artesanos juntos. Pero artesanos de los de verdad, de los que conocen un oficio y elaboran piezas que solo pueden comprarse en su establecimiento. Si queréis llevaros como recuerdo un azulejo o una pieza de orfebrería, esta es vuestra calla.

Por cierto, ya que hablamos de azulejos, os recomendamos ir muy atentos a los carteles que anuncian los nombres de las calles. Sigüenza es una ciudad en la que se cuidan los detalles, y la mejor muestra son estos letreros, bellamente ornamentados en función del nombre o el uso que ha tenido cada calle a lo largo de los siglos.

Iglesia de Santiago

A mitad de calle os toparéis con la bonita Iglesia de Santiago, del siglo XII. Se trata de uno de los edificios más singulares de Sigüenza, no tanto por su arquitectura (que también, ya que es una pasada) sino por su situación actual. La Guerra Civil lo dejó en ruinas, pero actualmente el edificio goza de una segunda juventud gracias a la Asociación de Amigos de la Iglesia de Santiago. No solo se han encargado de restaurarla y de devolverle todo su esplendor, sino también de convertirla en el Centro de Interpretación del Románico de la provincia de Guadalajara y de realizar excavaciones para poner en valor los restos del torreón musulmán.

Tal y como recuerdan a la entrada, la iglesia ya no está dedicada al culto. La entrada es gratuita, aunque agradecen un donativo (el cual se dedica íntegramente al mantenimiento del edificio). Por cierto, un dato curioso: es un espacio dog friendly. Nuestro perro nunca había entrado en una iglesia y la verdad es que agradecimos poder entrar con él.

Puerta del Sol

Un poquito más abajo llegaréis a la Puerta del Sol, uno de los numerosos accesos que se han conservado al recinto amurallado de Sigüenza. Fue construida en el siglo XIII y era popular por su función en épocas de peste, ya que era el único lugar que permanecía abierto por las noches.

Plaza Mayor

A finales del siglo XV, como muestra de la prosperidad de la que llevaba disfrutando Sigüenza muchísimo tiempo, se abrió la Plaza Mayor. Fue un deseo expreso del Cardenal Mendoza, que dispuso todo lo necesario para que se derrumbase parte de la muralla. También dejó establecido que se celebrase en ella el mercado semanal de la ciudad.

En la Plaza Mayor se encuentran algunos de los edificios más destacados de Sigüenza, como la Catedral o el Ayuntamiento. De ellos hablaremos más adelante uno a uno, pero antes queremos contaros también que este es uno de los puntos más interesantes de la gastronomía de la ciudad. Son varios los bares de la plaza, en los cuales se puede tanto comer un menú de día como disfrutar de tapas y raciones. Fue allí donde probamos el típico perdigacho, una tosta típica de Sigüenza en la que una deliciosa anchoa del Cantábrico se sirve sobre alioli o tomate triturado.

Ayuntamiento

En uno de los extremos de la plaza está el Ayuntamiento de Sigüenza. Sus soportales y galerías son uno de los elementos más reconocibles de la arquitectura de la ciudad, así como su patio renacentista. No siempre tuvo la función de casa consistorial, ya que es la antigua casa de los Deanes.

Puerta del Toril

En una esquina de la plaza está la Puerta del Toril, cuyo nombre viene dado por la antigua y deleznable costumbre de celebrar corridas de toros en la Plaza Mayor. En su momento, se instalaban los toriles junto a ella (extramuros), haciendo que pasasen por su arco los animales justo antes de ser torturados.

Catedral de Santa María de Sigüenza

Enfrente del Ayuntamiento está la Catedral de Santa María de Sigüenza, la única construcción de la ciudad capaz de rivalizar con el Castillo en cuanto a monumentalidad se refiere. Aunque el templo se empezó a construir en estilo románico nada más reconquistar la ciudad (a comienzos del siglo XII), en sus muros podéis encontrar referencias a prácticamente cualquier estilo artístico.

En su interior, el cual se puede visitar comprando una entrada conjunta con el Museo Diocesano, podréis contemplar el famoso Sepulcro del Doncel. Ubicado en la Capilla de San Juan y Santa Catalina, está considerado una de las esculturas del gótico tardío más importantes de España. También podéis visitar una necrópolis medieval, cuyos enterramientos se fechan entre los siglos XII y XIII.

Museo Diocesano

A pocos pasos de la Catedral os espera el Museo Diocesano, que tiene por sede uno de los palacios más monumentales de la ciudad. En su interior podéis encontrar piezas de arte procedentes tanto de la catedral como de los diferentes templos pertenecientes a la diócesis, conformando uno de los mejores museos de arte sacro (y arte en general) de toda la provincia de Guadalajara. De hecho, pueden presumir incluso de tener originales de Zurbarán.

Oficina de Turismo

Por cierto, ya que estáis por allí, bien haríais en entrar en la Oficina de Turismo (justo entre el Museo Diocesano y la Catedral). Más allá de daros un mapa de la ciudad y de informaros sobre excursiones por los alrededores, a menudo organizan rutas guiadas por la propia Sigüenza.

Barrio de San Roque

Seguimos nuestro recorrido, haciendo una incursión ahora por el precioso Barrio de San Roque. Se trata de la ampliación extramuros que auspició el obispo Juan Díaz de la Guerra en el siglo XVIII. Básicamente está formado por dos calles anchas y rectas, en las cuales se disponen diferentes caserones señoriales con un diseño uniforme. Es una zona no demasiado visitada de Sigüenza, pero os aseguramos que merece mucho la pena.

Palacio de Infantes

La mejor muestra del interés de este barrio es el Palacio de los Infantes, llamado así en honor a los niños cantores de la Catedral (que vivían en él). Es un excelente edificio de estilo barroco, cuya construcción es obra del arquitecto Luis Bernasconi. Actualmente es el Museo Etnológico de Sigüenza.

Ermita de San Roque

En los límites del Barrio de San Roque está la Ermita de San Roque, construida en el siglo XIX sobre un templo anterior. Actualmente es uno de los puntos calientes de la vida cultural de Sigüenza, ya que año tras año acoge su Festival Internacional de Jazz.

Convento de Ursulinas

Cerca de allí está también el Convento de Ursulinas, un conjunto de estilo barroco que originalmente era carmelita, para pasar posteriormente a manos de franciscanos. Su fachada es impresionante.

Ermita de la Vera Cruz

Anexa a este edificio está la Ermita de la Vera Cruz, la cual perteneció a la Venerable Orden Tercera. Tras una reciente restauración luce un estado espectacular. En su interior alberga algunas de las piezas más relevantes de la Semana Santa de Sigüenza.

Parque de la Alameda

Ya que estáis por allí, bien haríais en dar un paseo por el acogedor Parque de la Alameda. El espacio, en el cual acababa el Barrio de San Roque (y con él la ciudad), fue ordenado a comienzos del siglo XIX por el Obispo Vejerano, que dispuso que se configurase una alameda al gusto neoclásico.

Así, se hicieron dos accesos monumentales, se hicieron varias avenidas y se construyeron monumentos de todo tipo. Rápidamente se convirtió en uno de los lugares preferidos tanto de los lugareños como de los viajeros, habiendo caminado bajo sus árboles personalidades tan ilustres como Emilia Pardo Bazán, Ortega y Gasset o Benito Pérez Galdós.

Iglesia de Nuestra Señora de los Huertos y Convento de Clarisas

Más o menos a mitad de la alameda está la Iglesia de Nuestra Señora de los Huertos, un templo del siglo XVI construido sobre los restos de una antigua basílica de época visigoda. Es uno de los lugares más antiguos de la ciudad, conservando incluso en su interior restos de una calzada y una necrópolis de época románica.

En un anexo está el Convento de Clarisas famoso en muchos kilómetros a la redonda, fundamentalmente por las deliciosas pastas y trufas que elaboran las monjas. Nosotros no pudimos evitar la tentación y nos hicimos con una caja (por 7€) de pastas a la miel.

Ermita del Humilladero

En el otro extremo del Parque de la Alameda está la Ermita del Humilladero, un edificio que no podría ser más evocador. Su reducido tamaño no impide que miles de historias hayan ocurrido entre sus piedras, ya que era un templo dedicado al descanso y la oración de los viajeros que pasaban cerca de Sigüenza. Durante un tiempo fue utilizada como Oficina de Turismo (de hecho, todavía conserva el letrero en uno de los accesos).

Palacio Episcopal y Seminario

Ya en la parte más moderna de la ciudad, nos acercamos a ver tanto el Palacio Episcopal como el Seminario, dos edificios que (por si todavía no estaba claro) vienen a atestiguar el peso de la iglesia en Sigüenza desde hace muchos siglos.

Iglesia de Santa María

Un buen ejemplo de esto es la Iglesia de Santa María, que también merece una visita pese a estar lejos del centro (por lejos hay que entender cinco minutitos andando). Fue construida entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, en un estilo neoclásico que es el orgullo del Barrio del Arrabal.

Fuente de los Cuatro Caños

Sigüenza nos dejó la sensación de ser un lugar con infinitas posibilidades. En el mapa que nos dieron en la Oficina de Turismo venían marcados unos 30 puntos de interés, pero prácticamente en cada calle veíamos palacios y todo tipo de monumentos que también nos parecían increíbles (pese a no venir en el mapa). Es el caso de la Fuente de los Cuatro Caños, ubicada en una placita que nos encantó.

Torreón / Biblioteca

Un aspecto a destacar de Sigüenza es cómo se han intentado mantener en uso todos los edificios históricos, ya sea a través de la hostelería, el comercio o el turismo. Es el caso del Torreón, convertido en Centro Sociocultural, biblioteca y centro de esposiciones.

Seminario Conciliar de San Bartolomé

De vuelta al centro, nos acercamos a ver el Seminario Conciliar de San Bartolomé, construido en el siglo XVII por el obispo Bartolomé Santos de Risoba. Su fachada es espectacular.

Casa del Doncel

De vuelta a la zona medieval, nos habíamos dejado algunas cositas por ver para que la ruta por el casco histórico fuese más o menos circular. Eso nos hizo visitar en ese momento la Casa del Doncel, residencia tradicional de la familia Vázquez de Arce. Más allá del propio Doncel de Sigüenza, el edificio es un excelente ejemplo de arquitectura gótica civil.

Iglesia de San Vicente

A pocos pasos de allí está la Iglesia de San Vicente, construida a medio camino entre el románico y el gótico. Aunque fuimos con la intención de visitar su interior, ya que alberga un excelente Cristo del siglo XIII, tuvimos que quedarnos con las ganas por la celebración de una boda. Dicho sea de paso, prácticamente todos los fines de semana del año veréis varias bodas en las diferentes iglesias de Sigüenza. Llama especialmente la atención su portada, cuyos arcos están descentrados, algo que no es nada común en este tipo de construcciones.

Plazuela de la Cárcel

Más adelante se encuentra la Plazuela de la Cárcel, conocida como Plaza Nueva cuando se abrió en el siglo XV. En ella, más allá del presidio que le da nombre, se encuentra también el antiguo Ayuntamiento de Sigüenza. La plaza es realmente bonita, nos recordó a la Plaza Mayor pero en miniatura.

Arquillo de San Juan

Como buena ciudad medieval, no podían faltar en Sigüenza ni la judería ni la morería. En este caso, para visitarlas conviene ir al Arquillo de San Juan, pues era el punto de unión entre ambos barrios.

Pósito

Tampoco puede faltar una visita al Pósito, el antiguo almacén de harinas. Su función era clave en el devenir de la ciudad, pues con su producto se abastecía a las diferentes panaderías. Hoy en día es un Teatro Auditorio.

Puerta del Portal Mayor

No quisimos perdernos la Puerta del Portal Mayor, el principal punto de acceso a la muralla del siglo XIV. Construida en estilo gótico, su monumentalidad habla de la importancia que tuvo el recinto defensivo para el día a día en Sigüenza.

Puerta del Hierro

Por último, no muy lejos de allí, tras recorrer la bonita Calle de los Herreros, llegaréis a la espectacular Puerta del Hierro. En ella se cobraba un impuesto a todo aquel que quisiera entrar a comerciar a la ciudad. Para nosotros fue el punto y final a la visita a Sigüenza, en un día difícil de olvidar y que nos hizo darnos cuenta de que la fama de la ciudad es más que merecida.

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