Qué ver en Graus, la capital de Ribagorza

Con sus más de 3000 habitantes, Graus se presenta al mundo como uno de los lugares imprescindibles del Pirineo de Huesca. Ubicada en la comarca de Ribagorza, de la cual ostenta la capitalidad, es uno de los puntos de entrada o salida típicos de una ruta por la alta montaña oscense. En este artículo os enseñamos todo lo que ver y que hacer en Graus, un sitio tan especial que tiene hasta su propia lengua.

Graus, corazón del Pirineo

Si, Graus puede presumir de tener su propia lengua: el grausino, un dialecto local del aragonés. Pero no es lo único de lo que puede sacar pecho, puesto que también es una potencia a nivel gastronómico (con la longaniza de Graus como principal estandarte), cultural (sus fiestas son de Interés Turístico Nacional desde 1973) o patrimonial.

Sobre ese último punto hay que decir que Graus tiene un casco histórico excepcional, lleno de iglesias, palacios y museos. Sus calles no solo están llenas de vida, sino también de rincones con encanto en las que los monumentos y puntos de interés se cuentan por decenas. Ir allí es sinónimo de ir a una de las ciudades con más peso histórico-artístico de toda la provincia de Huesca.

La visita a Graus es bastante sencilla. Con su Plaza Mayor como punto de partida y final de todos los posibles recorridos, todos los lugares de interés se encuentran a una distancia más que razonable. Alguna cuestecita tendréis que subir, no diremos lo contrario, pero se trata de un pequeño precio a pagar a cambio de visitar un lugar bellísimo.

Eso si, por mucho que digan eso de «corazón de los Pirineos», no esperéis el típico pueblecito de casas de piedra en medio de la montaña. Como ya hemos dicho, Graus es toda una señora ciudad, aunque no por ello pierde su encanto. De hecho, todo lo contrario: es la mejor muestra de que el Pirineo de Huesca es una caja de sorpresas en la que prácticamente todo tiene cabida, incluyendo un sitio tan ajetreado como este.

Turismo en Graus

Plaza Mayor

La principal seña de identidad de Graus es su tremenda Plaza Mayor, una de las más bonitas de Aragón. Es un lugar con una personalidad sin igual, en la que diferentes edificios renacentistas y neoclásicos forman un recinto que dejará sin palabras al viajero. Además, todo ese patrimonio se adereza con unos cuantos bares en los que poder reponer fuerzas, por lo que la Plaza Mayor siempre será una referencia mientras se estén recorriendo las animadas calles de Graus.

El Ayuntamiento es uno de esos edificios destacados, en especial por su arquería mudéjar. Esta casa consistorial es fruto de la próspera época que experimentó la zona en el siglo XVI, cuando se construyeron buena parte de sus palacios. En el centro de la fachada se puede contemplar también un escudo de piedra añadido en el siglo XVIII.

Allí mismo está la Oficina de Turismo, donde os facilitarán el correspondiente folleto turístico de Graus y os darán los mejores consejos para organizar vuestra ruta.

En la plaza destacan también las casas de algunas de las familias más poderosas de la comarca. Es el caso de la Casa Heredia, una casa-palacio renacentista que fue reformada ambiciosamente en el siglo XVIII. Allí vivieron personalidades como Vicente de Heredia y Alemán (destacada figura ilustrada) o Ignacio de Heredia y Alemán (que llegó a ser ministro con Carlos III). Las pinturas de la fachada datan del siglo XIX.

Otro edificio destacado es la Casa Barón, conocida así por haber sido el lugar de residencia del Barón de Abella de la Conca cuando fue a vivir a Graus en el siglo XVIII. Según parece, lo primero que hizo al llegar fue decorar la fachada con colores vivos, en un intento de agradar a su señora (que era andaluza y no se adaptaba a los rigores climáticos de la zona).

Por último, fijaos también en la Casa Bardaxí, que toma su nombre de una de las familias más poderosas y antiguas de Aragón. De ella salió Eusebio de Bardaxí y Azara, que llegó a ser Presidente del Gobierno durante el Trienio Constitucional (comienzos del siglo XIX). La casa se formó a partir de la fusión de tres edificios preexistentes, quedando finalmente con una decoración neoclásica que evoca a la imagen que se tenía en el siglo XIX de los palacios romanos.

Calle Mayor / Calle San Vicente Ferrer

Desde la Plaza Mayor parte una larga avenida, fruto de la unión de la Calle Mayor con la Calle San Vicente Ferrer. Llega directamente hasta el Río Ésera, por lo que es una de las principales arterias de Graus. Allí podréis encontrar algunos edificios destacados, pero sobre todo haceros a la idea de lo que tiene que ofrecer el pueblo.

Palacio de los Mur

Sin ir más lejos, allí se encuentra el Palacio de los Mur, un edificio del siglo XV muy querido por los habitantes de la ciudad. Y es que este es el lugar en el que se desarrolla la leyenda de los Amantes de Graus, según la cual el noble Rodrigo se enfrentó a su familia para no casarse con Margarita Solano (otra noble), sino con la sirvienta de la que estaba enamorado. Por eso en la fachada se puede leer una inscripción en la que pone «Rodrigo ama a Marica» (diminutivo de María en el dialecto grausino). Esta historia no necesariamente tiene una base histórica detrás, pero no dejemos que la realidad estropee una bonita historia de amor medieval.

Posada de Arnau Tellada

Un poquito más adelante está la Posada de Arnau Tallada, la cual también tiene muchas historias detrás. La más destacada nos lleva al año 1415, cuando San Vicente Ferrer se hospedó en esta casa. El santo dejó en la localidad al Santo Cristo, una figura que actualmente se venera en la Iglesia de San Miguel (de la que luego hablaremos).

Casa de Torquemada

También hubo sitio en Graus para una de las familias más temibles de la Edad Media. Eso nos lleva a la Casa de Torquemada, llamada así porque allí se alojó uno de los miembros del clan, al convertirse en Justicia Mayor del Condado de Ribagorza.

Casa Fantón

Al final de la calle, en la Plaza de Fantón, se encuentra la contundente Casa Fantón. En esta zona se encuentra el origen urbanístico de Graus, siendo un excelente representante de las muchísimas casas nobiliarias medievales que hay en la ciudad.

Recinto amurallado

Podéis aprovechar que estáis aquí para contemplar uno de los tramos mejor conservados del recinto amurallado de Graus. Aunque con el paso del tiempo perdió su sentido y se acabó derrumbando, durante buena parte de su historia la ciudad tuvo una enorme muralla. Al fin y al cabo, estaba en una posición estratégica y su control aseguraba en buena medida el de toda la comarca. Actualmente se conservan tres de sus portales: el Portal de Chinchín, el Portal de Linés y el Portal de Barón.

Santuario de la Virgen de la Peña

Llegados a este punto, nuestra recomendación es que emprendáis la subida al increíble Santuario de la Virgen de la Peña, uno de los templos más espectaculares de Aragón y posiblemente de toda España. Construido directamente sobre la roca, la mayor parte del conjunto data del siglo XVI. Su elemento arquitectónico más representativo es la espectacular galería mirador.

La entrada al santuario es gratuita, algo que os permitirá visitar dicha galería, los patios y la basílica. En el interior también e encuentra el Museo de los Iconos de la Virgen de la Peña, dedicado a imágenes religiosas procedentes de todo el mundo. La mayor parte son de origen ortodoxo, siendo una de las colecciones más importantes de este tipo de arte que hay en España.

Junto a la entrada podéis encontrar la Cruz de Término elaborada poel escultor Jesús Abizanda e inaugurada en 2020.

Mirador de la Peña del Morral

Ya que estáis arriba, os recomendamos seguir ascendiendo hasta el Mirador de la Peña del Morral. El paseíto os llevará únicamente 15 o 20 minutos (un pelín más si vais con perro, ya que tendréis que dar un pequeño rodeo para no entrar con él al santuario) y, a cambio, tendréis acceso a unas impresionantes vistas del Pirineo y de los valles del Ésera e Isábena.

Por cierto, por allí mismo encontraréis la entrada a la Vía Ferrata Peña del Morral, de dificultad K2.

Puente de Abajo (Puente Medieval)

Una vez hayáis visitado la parte alta de Graus, os recomendamos bajar a la más baja. En este caso, al mismo nivel del río, pues allí os espera el Puente de Abajo: el único puente medieval de Graus que ha llegado a nuestros días. Sirve para cruzar las caudalosas aguas del Río Ésera y la mayor parte de su estructura data del siglo XVI. Por cierto, un poquito más adelante tenéis el Yacimiento Arqueológico «Forcas», aunque nosotros no fuimos por falta de tiempo.

Iglesia de San Miguel

Pudiera parecer que ya está todo dicho sobre Graus, pero la ciudad aun tiene mucho que ofrecer. De vuelta a la Plaza Mayor, saliendo por uno de sus arcos se llega rápidamente a la Plaza de San Miguel, donde espera, como no podía ser de otro modo, la Iglesia de San Miguel. Originalmente era un templo románico, pero ha sufrido tantas modificaciones a lo largo de la historia que se pueden encontrar elementos de muchos otros estilos. Por cierto, en su interior se custodia la imagen del Santo Cristo de la que os hablábamos antes, traída por San Vicente Ferrer durante su visita a Graus.

Espacio Pirineos

Cerquita de allí, en una antigua iglesia de estilo barroco que pertenecía a los jesuitas, se encuentra Espacio Pirineos, un centro cultural que tiene como elemento transversal la puesta en valor de los Pirineos. En él se desarrollan todo tipo de eventos y exposiciones.

Prensa de Aceite

En la misma plaza en la que está Espacio Pirineos encontramos una enorme Prensa de Aceite, una de las más espectaculares que hayamos visto hasta el momento. Procede de Castarlenas, una localidad deshabitada, con lo que su traslado ha permitido su conservación.

Museo de Historia y Tradición

No os podéis perder tampoco el Museo de Historia y Tradición, que está muy cerquita de la Plaza Mayor. Hace las veces también de museo etnológico, poniendo en valor tanto la historia como las tradiciones de Graus.

Casa-Archivo de Joaquín Costa

Para el final dejamos a uno de los personajes más influyentes de Graus. A medio camino entre la Glorieta de Joaquín Costa y la Calle de Joaquín Costa se encuentra… ¡la Casa-Archivo de Joaquín Costa! ¿Quién lo iba a imaginar? En ella, el político, uno de los grandes representantes del regeneracionismo español, desarrolló buena parte de su actividad intelectual. Aquí habitó en sus últimos años de vida, falleciendo en Graus en 1911.

Monumento a Joaquín Costa

La verdad es que Joaquín Costa, pese a no haber nacido en Graus, es recordado con todo el cariño. De hecho, no muy lejos de la Casa-Archivo se encuentra el Monumento a Joaquín Costa, inaugurado en 1929 como forma de recordar a esta figura. Para nosotros fue el punto y final no solo a la visita a Graus, sino también a una ruta de 9 días recorriendo el Pirineo de Huesca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *