Kvikk Lunsj, el orgullo nacional del chocolate en Noruega

Si alguna vez habéis ido a Noruega, necesariamente os habréis topado con las famosas tabletas de chocolate de Kvikk Lunsj. Se trata de una marca híper conocida en el país, a la altura del Cola-Cao en España o el Irn-Bru en Escocia. En este artículo os hablamos de su historia, de la batalla legal que ha protagonizado y también de cómo se asocia inequívocamente (pese a ser un dulce) a la práctica del senderismo.

El almuerzo rápido de los Noruegos

Kvikk Lunsj (que literalmente significa almuerzo rápido) es una barra de barquillo cubierta de chocolate con leche, dividida en cuatro palitos pensados a para separarse fácilmente. ¿Os suena? Sí, el producto es idéntico al Kit Kat, la mítica marca de Reino Unido.

El consumo de Kvikk Lunsj ha sido constante en Noruega desde su invención en 1937, salvo por un pequeño periodo entre 1941 y 1949 debido a la escasez de azúcar y harina (derivado de la II Guerra Mundial).

A día de hoy, se calcula que cada habitante de Noruega consume al menos 9 tabletas completas de Kvikk Lunsj al año, siendo el pico de consumo en Semana Santa. Esto se traduce en una producción anual de 50 millones de barras. Una parte considerable de ellas se vende también en Suecia y Dinamarca, siendo uno de los productos más codiciados de las tiendas duty free de esos países.

El producto fue comercializado originalmente por Freia, el fabricante de chocolate más famoso de Noruega durante más de un siglo. La empresa reinó desde 1889 hasta 2017, cuando fue liquidada por Nestlé (que la había comprado un par de décadas antes). Aunque en ese momento la compañía ya no producía Kvikk Lunsj (lo hacía Kraft Foods), Nestlé tiene mucho que decir en este asunto.

El producto que enfrentó a dos colosos de la alimentación

Y es que desde el año 2016 existe una tremenda batalla legal entre Nestlé y Mondelez (sucesor de Kraft Foods) por los Kit Kat y los Kvikk Lunsj. El protagonista de este artículo fue comercializado, como ya hemos dicho, en 1937. Solo dos años más tarde que su rival, ya que Kit Kat llegó al mundo en 1935.

Así, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea ha vivido un litigio colosal que no parece tener visos de finalizar, en el que ambas compañías luchan por la exclusividad de la fabricación de una barra de barquillo que se parte en mini-barritas y que está recubierta de chocolate con leche.

Podría parecer una nimiedad enfrentarse por un producto tan local, pero la cuota de mercado de Kvikk Lunsj en Noruega es enorme. Además, el conflicto legal se ha extendido por todo el continente, ya que tener la patente de un formato como este no es cosa menor.

Además, como buen producto de masas, existen diferentes variaciones del mismo: de sabores (como arándano o naranja), con distintos tipos de chocolate, en formatos de diferentes tamaños (hay una versión XXL), como ingrediente de galletas y bombones… Hay mucho en juego.

La recompensa a toda ruta de senderismo que se precie

Dejando al margen las disputas legales, está fuera de toda duda que Kvikk Lunsj es uno de los grandes símbolos gastronómicos de Noruega. De hecho, es conocido como el chocolate de los senderistas, ya que se asocia a la práctica de deporte.

Es, por así decirlo, una especie de recompensa. Un pequeño cheat meal que puede consumirse sin ningún remordimiento tras una caminata por el campo. También está muy vinculado a los viajes de esquí, ya que es un excelente snack para picar entre horas durante una larga jornada en la nieve. Precisamente por eso se dispara su consumo durante las vacaciones de Semana Santa, ya que es cuando los noruegos se entregan en cuerpo y alma al esquí.

Precisamente, en el interior de cada paquete está impreso el Fjellvetreglene, algo así como el Código de la Montaña. Una pequeña recopilación de buenas prácticas para ir al campo entre las que se recogen, como no podía ser de otro modo, la idea de que no hay que tirar el envase del Kvikk Lunsj. ¡Nunca dejéis restos cuando vais al campo!

Hablando del envase, a comienzos del siglo XXI se le cambió el packaging, el cual se había mantenido inalterable desde 1938. Como os podéis imaginar, surgió una fuerte oposición social, organizada a través de grupos de Facebook y recogidas de firmas virtuales. Al final, como no podía ser de otro modo, se volvió a la versión vintage.

En cualquier caso, os recomendamos que aprovechéis vuestro viaje por Noruega para Kvikk Lunsj. Pocas cosas podéis hacer más auténticas que comprar una de estas tabletas, hacer una ruta por el campito y disfrutar de su sabor con una buena panorámica de fondo.

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