Excursión a Eggishorn, el mejor mirador al glaciar Aletsch desde la cara sur

Los 23 kilómetros de longitud del glaciar Aletsch le convierten en el más grande de los Alpes. Eso hace que sea posible contemplarlo desde la cara norte (Top of Europe), pero también desde la cara sur. Centrándonos en esta última posibilidad, la excursión a Eggishorn es la mejor alternativa para disfrutar de esta maravilla de la naturaleza. A lo largo de los siguientes párrafos os vamos a contar cómo hacer la visita y cómo fue nuestra experiencia.

Aletsch Arena, la mega estación de montaña de los Alpes

Vamos primero a las presentaciones. El Eggishorn es una montaña de casi 3000 metros de alto ubicada en la cara sur de los Alpes berneses. Para llegar a la estación de montaña que hay en la cima, desde donde se pueden obtener unas vistas increíbles del entorno, hay que utilizar algunos de los teleféricos que forman parte de Aletsch Arena. ¿Qué es eso exactamente?

Pues bien, Aletsch Arena es una de las estaciones de montaña más emblemáticas de los Alpes. En ella se puede disfrutar de absolutamente todo lo que puede ofrecer una montaña: cientos de kilómetros de pistas de esquí, rutas de senderismo casi infinitas, restaurantes con unas vistas increíbles…

El conglomerado de teleféricos, caminos y pistas de Aletsch Arena es inabarcable en un solo día. Para que os hagáis una idea, es posible subir hasta ella desde tres puntos diferentes: las estaciones de Mörel, Betten Talstation y Fiesch. Desde todas ellas podréis acceder a la alta montaña y disfrutar de diferentes perspectivas del glaciar, ya que hay diversos miradores repartidos por las cumbres.

La opción más popular es, sin lugar a dudas, la subida a Eggishorn. Es en lo que nos vamos a centrar en este artículo, ya que el teleférico que sale desde Fiesch os llevará hasta un mirador de dimensiones épicas: justo al inicio del glaciar, con su famosa curva y con algunas de las montañas más populares de los Alpes al alcance de la vista.

La excursión (tomándola únicamente como subir, disfrutar de las vistas y bajar) se hace tranquilamente en dos o tres horas. Obviamente os puede llevar el día entero, pues también podríais hacer deportes de montaña o comer en alguno de los restaurantes. Sin embargo, nosotros vamos a contaros cómo fue nuestra experiencia yendo hasta el mirador.

¿Cómo subir a Eggishorn para ver el Glaciar Aletsch?

Empezando por la parte que menos os gustará, tenemos que deciros que la excursión al Eggishorn no es barata. Como buena travesía por la alta montaña suiza, el acceso hasta la cumbre requiere utilizar medios de transporte con un precio elevado. En este caso, nosotros pagamos 80€ por el trayecto ida y vuelta (para dos personas y un perro). Tened en cuenta que íbamos con Swiss Travel Pass, así que disfrutamos de un 50% de descuento.

Tras dejar la furgoneta en el gran aparcamiento que hay a los pies de la estación de Fiesch, pasamos por caja y nos montamos en el teleférico. Hace una parada intermedia en la estación de Fiescheralp, donde podéis disfrutar de las típicas cosas de los deportes de invierno: un restaurante, una plataforma para ver la nieve, varias pistas de esquí…

Sin embargo, lo que tenéis que hacer es seguir subiendo y llegar hasta Bergstation Eggishorn, a 2869 metros de altura. La subida en sí misma es una experiencia increíble, ya que se sobrevuelan algunos de los paisajes más alucinantes de esta cara de los Alpes.

Una vez arriba, tendréis ante vosotros la inmensidad. Es difícil describir la sensación de tener ante los pies más de 11.000 millones de toneladas de hielo, en un lento pero constante movimiento que nunca podremos olvidar. Tuvimos la suerte de subir a la tarde en un día cualquiera entre semana, por lo que no había prácticamente nadie. En momentos de silencio incluso se escuchaba crujir al glaciar.

¿Por qué elegimos esta excursión y no otra para contemplar el Aletsch? Pues porque sin lugar a dudas es el punto más emblemático. Desde Eggishorn se puede observar el nacimiento de este enorme glaciar, justo en el tramo en el que describe una curva retratada miles de veces para las guías de viaje sobre Suiza.

Además, desde este punto se pueden contemplar los tres míticos montes alpinos de Eiger, Mönch y Jungfrau justo en el punto en el que hacen confluencia. De hecho, en días claros es posible que podáis adivinar en el horizonte la silueta de Top of Europe.

Por si eso fuera poco, la panorámica es de 360º, lo que se traduce en que también podréis divisar en la lejanía al Matterhorn (la mítica montañita que sale en los envases de Toblerone). Esa se puede visitar mucho más de cerca desde Zermatt, ya sea a través de la excursión al Gornergrat o al Matterhorn Glacier Paradise. Pero eso es otra historia y en otro lugar será contada.

En cualquier caso, os recomendamos al máximo la subida al Eggishorn. Hay otras opciones, no decimos que no, pero lo que vivimos ese día marcó

Información práctica y consejos

Tras la narración, vamos a resumir aquí toda la información práctica para preparar una excursión al Eggishorn.

¿Dónde está y cómo llegar?

El Eggishorn es una cumbre con una vista formidable hacia el glaciar Aletsch. Se encuentra integrado en la Aletsch Arena, una enorme estación de montaña. Para subir hay que ir hasta la población de Fiesch, desde donde se toma un teleférico que lleva hasta la cima (previo paso por la estación de Fiescheralp).

¿Cuánto cuesta?

El precio no es barato. Nosotros pagamos 80€ por la subida y bajada (dos personas y un perro). El precio incluía una reducción del 50% por usar la Swiss Travel Pass, por lo que si no la tenéis os tocará pagar el doble.

¿Se puede subir a Eggishorn con perro?

¡Por supuesto! Los suizos son potencia mundial en materia de turismo dog friendly, por lo que podréis hacer esta excursión sin ningún problema. De hecho, seguro que se lo pasa en grande en la cima.

Recomendaciones generales para la visita

Por último, aquí van unos cuantos tips para hacer mejor vuestra visita:

  • Intentad ir a primera hora o a última, para evitar las aglomeraciones. Es un sitio mágico y lo disfrutaréis mucho más sin gente alrededor.
  • Llevad gafas de sol y crema solar, porque la nieve os podría quemar.
  • A diferencia de otras excursiones, aquí el tiempo no es tan determinante. Obviamente no veréis nada si es un día de niebla cerrada, pero en general se puede disfrutar del panorama aunque haga malo.
  • Se sube de golpe desde los 1000 hasta los 3000 metros de altura, por lo que podríais experimentar mal de altura. Sed prudentes y descansad ante el más mínimo mareo.
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