Qué ver en Panillo, un remanso de paz en la comarca de la Ribagorza

En la pequeña localidad de Panillo encontramos todo lo que cabría esperar de un pueblo de los Pirineos oscenses, como casitas de piedra o calles en las que parece no haberse alzado la voz durante siglos. Sin embargo, también quedamos absolutamente sorprendidos al descubrir las sorpresas que se esconden en su casco histórico, como por ejemplo un templo budista. En este artículo os enseñamos todo lo que ver y hacer en Panillo tras haber visitado el pueblo.

Tranquilidad y meditación en medio de los Pirineos

Panillo es un sitio realmente particular. Ubicado a los pies de una de las vías de comunicación naturales que atraviesan la comarca de Ribagorza, incluso cuenta con un dialecto propio (el aragonés bajorribagorzano).

Originalmente formaba parte de la diócesis de Lleida, hasta que en 1571 pasó a estar bajo el paraguas de la de Barbastro. Su ubicación, en el corazón de los antiguos condados orientales de Aragón, hace que haya sido una plaza especialmente interesante para el control de los valles de Esera y del Cinca.

Visitar Panillo hoy es sencillo, ya que se trata de un sitio poco concurrido. Sus pocas calles se visitan en apenas media hora, pero la visita se alarga si se le quiere sacar todo el jugo a los alrededores. Más os vale hacerlo, pues en las inmediaciones del casco histórico se encuentran algunos de sus atractivos turísticos más destacados.

Turismo en Panillo

Iglesia de Santa Engracia

En lo que es el pueblo de Panillo, el edificio más destacado es la Iglesia de Santa Engracia. Fue construida en el siglo XVI, está hecha con piedra de la zona y su inquebrantable torreón no tiene comunicación directa con el interior del pueblo.

El paseo por Panillo os llevará a contemplar casas con mucho encanto, a medio camino entre los rigores de la arquitectura característica de los Pirineos y la tipología propia de unas latitudes más amables. El pueblo, pese a no contar con muchos habitantes, está en muy buen estado y por doquier veréis plantitas y flores dispuestas a agradar al viajero.

Molino de Aceite

Justo a la entrada de Panillo, junto a un restaurante, hay un enorme Molino de Aceite. Con más de 12 metros de longitud, se trata del más grande de su categoría de toda la provincia de Aragón. Fue construido a finales del siglo XIX y, aunque ya no se utilice, se ha puesto en valor para poder enseñar una herramienta clave en la producción de aceite en la zona.

Castillo

Yendo ya a los alrededores, la primera parada la hicimos en el Castillo de Panillo. Mejor dicho, en lo que queda de él. Llegar no fue sencillo, ya que tuvimos que ir con la furgoneta por una pista de tierra, pero finalmente aparcamos junto el camino que asciende hasta los vestigios de la fortaleza.

Una vez arriba, comprobamos que los restos arqueológicos han quedado en un estado inmejorable tras su acondicionamiento a comienzos del siglo XXI. Además de meternos en las diferentes estancias del castillo, disfrutamos también de las excelentes vistas de los alrededores que se pueden contemplar desde lo alto del mismo.

Ermita de la Virgen de la Collada

Volvimos al coche para ir hasta la Ermita de la Virgen de la Collada, construida en el año 1681 según un sillar que hay sobre el arco de la puerta.

Templo budista de Dag Shang Kagyu

Para terminar, fuimos a hacer una de las visitas más curiosas que se pueden hacer en los Pirineos. Nos referimos a Dag Shang Kagyu, un templo budista ubicado en el término municipal de Panillo. Tiene un edificio principal, una estupa de 17 metros de alto, esculturas e incluso un molino de oraciones. Absolutamente imprescindible, aunque solo sea por lo extraño que es encontrarse un lugar de culto como este en medio de las montañas de Aragón.

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