Qué ver en La Hiruela, un paraíso rural en la Comunidad de Madrid

Pensad en el turismo rural en sentido amplio. ¿Qué es lo primero que os viene a la cabeza? A nosotros rápidamente acuden recuerdos de olor a chimenea, pequeñas casas tradicionales, paseos por la montaña y una paz espiritual que es imposible de encontrar en la ciudad. Todo eso y mucho más es lo que hallamos en La Hiruela, un pequeño pueblo en el extremo nororiental de la Comunidad de Madrid.

Enmarcado en la Sierra del Rincón y lindando con la provincia de Guadalajara, ir a La Hiruela siempre es una buena idea. Ya sea para hacer senderismo, comer o simplemente pasear por su pequeño (pero coqueto) casco urbano, en este maravilloso destino encontraréis todo lo necesario para disfrutar de la vida rural sin salir de la Comunidad de Madrid.

Hemos preparado varios posts sobre La Hiruela y su entorno, siendo el primero de esta serie el que estáis leyendo ahora mismo. En él os queremos contar todo sobre el pueblo y enseñaros lo que se puede ver y hacer en sus calles. ¡Comenzamos!

Arquitectura tradicional y senderismo en el corazón de la Sierra Pobre

Hablar de La Hiruela es hacerlo de la Sierra del Rincón. Aunque Montejo de la Sierra sea su núcleo urbano más destacado (por tamaño y por albergar el famoso Hayedo de Montejo), La Hiruela bien podría ser su capital espiritual. Y es que este pequeño pueblo recoge a la perfección la arquitectura y las costumbres de esta zona de la sierra madrileña.

La Sierra del Rincón ha sido conocida hasta hace no muy poco como la Sierra Pobre de Madrid. Su ubicación entre las sierras de Ayllón y Guadarrama hacía que no fuera fácil acceder a ella, siendo pasto de la despoblación y de los rigores propios del mundo rural madrileño y español en general. Por suerte, esta condición ha hecho que el paso del tiempo se detenga, y lo que antaño era un problema hoy le convierte en una de las zonas rurales más interesantes del centro de la Península Ibérica.

Mientras que en otras zonas de la sierra madrileña la urbanización y el turismo de mala calidad se han ido de las manos, en la Sierra del Rincón ha quedado un paraíso que todo el mundo debería visitar de vez en cuando. Ya sea para un fin de semana completo o simplemente para una excursión de un día, aquí encontraréis mucho que ver y hacer.

El mejor ejemplo es La Hiruela, un pueblo que está rodeado de escarpadas montañas y se encuentra a casi 1500 metros sobre el nivel del mar. En su momento, estas inclemencias lastraron su desarrollo, pero gracias a ellas se ha conservado el pueblo tal y como siempre ha sido: casas de piedra, apenas tres calles, un entorno sin apenas modificaciones… ¿Os parecen pocos motivos para venir?

Paseando por La Hiruela

Basta de presentaciones y vamos ya a hincarle el diente a La Hiruela. Ojo, tampoco os esperéis un sitio en el que caminar durante horas, ya que el pueblo es bastante pequeñito: apenas tres o cuatro calles. Sin embargo, dan para mucho.

Lo primero que hay que decir es que recorráis su casco urbano sin rumbo: son unas pocas calles que se entrelazan entre sí, pero que dejan decenas de rincones con encanto al viajero. Aunque la arquitectura negra es normalmente seña de identidad del mundo urbano de Guadalajara (o incluso de Segovia), La Hiruela también es un buen ejemplo de este tipo de construcciones hechas en pizarra.

Aunque el pueblo tuvo una segunda mitad del siglo XX bastante complicada por el éxodo rural, ha conservado un conjunto sensacional. A día de hoy la mayor parte de las casas lucen con orgullo no solo su pizarra negra, sino también remates en madera de roble o incluso de adobe. Lugareños y negocios locales se afanan en hacer que La Hiruela siempre luzca bien, así que encontraréis todo tipo de detalles como fachadas llenas de flores o calles que siempre están limpias.

El edificio más destacado del pueblo es la Iglesia de San Miguel Arcángel, un bonito templo barroco del siglo XVII. No es muy grande (de hecho, tiene una sola nave), pero su característica espadaña hace que tenga una fachada súper bonita. La iglesia está en una plaza muy animada, con un bar en la planta superior y una fuente de agua potable.

Calle arriba encontraréis el Museo Etnológico de La Hiruela, donde se puede aprender mucho sobre cómo era la vida en la Sierra del Rincón en los últimos 300 años. Aunque su horario de apertura no es el mejor (sábados de 10 a 12 y de 16 a 18 y domingos de 10 a 12), si lo veis abierto no dudéis en ir.

En la entrada del pueblo está el famoso peral de La Hiruela, un árbol plantado hace doscientos años. Puede parecer un dato sin importancia, pero el éxito de sus frutos fue tal que rápidamente se plantaron unos cuantos más en los alrededores. De la nada a ser una de las frutas típicas de la zona.

Y si vais a La Hiruela, por supuesto no podéis dejar de hacer senderismo. Desde el mismo casco histórico salen cuatro sendas verdes que os permitirán conocer los valles, las montañas y los ríos que rodean al pueblo.

Precisamente, es imprescindible hacer esas rutas para conocer algunos de los edificios más míticos del pueblo. Uno de ellos es el Molino Harinero de La Hiruela, un edificio del siglo XVIII común en esta zona de la sierra y que ha llegado a nuestros días en perfecto estado de conservación.

En definitiva, La Hiruela merece la pena. Ya sea para dar un paseíto por su casco histórico, para tomar algo o simplemente para utilizar el pueblo como base para hacer senderismo, es un lugar con muchas posibilidades y que siempre agrada al viajero.

Cómo llegar, dónde aparcar y cuándo ir

La Hiruela está a una hora y media de Madrid. Llegar hasta allí no tiene ninguna complicación: se trata de ir por la A-1 hasta Buitrago de Lozoya y desde ahí seguir las indicaciones hasta la Sierra del Rincón.

En la entrada del pueblo tenéis varias zonas de aparcamiento, pero ojito: son claramente insuficientes en fines de semana o festivos. Si vais entre semana no hay problema, pero si vais el finde tendréis que madrugar o ser creativos a la hora de aparcar.

Por eso, aquí va nuestro último consejo: evitad las horas centrales de los sábados, los domingos y los festivos, porque aparcar es un infierno y el pueblo tendrá más gente de la deseable. ¿Nuestra recomendación? Id un viernes a la tarde y tendréis La Hiruela para vosotros solos.

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