Qué ver en Etxalar, el pueblo con los caseríos más bonitos de las Cinco Villas

Si estáis buscando las mejores excursiones por el norte de Navarra, habéis llegado al lugar indicado. Y es que Etxalar no puede faltar en vuestros planes, ya que es una villa que parece hecha a medida para el disfrute del viajero: un patrimonio tradicional excelentemente conservado, una buena propuesta gastronómica, riqueza cultural y gente encantadora. ¿Qué más se puede pedir? En este post os vamos a contar cómo hacer la visita al pueblo y todo lo que ver en él, que no es poco pese a su reducido tamaño.

La quintaesencia de las Cinco Villas

Etxalar es una villa y municipio increíble, con un estado de conservación como pocos. De hecho, la puesta en valor de toda su arquitectura tradicional hace que nunca falte en las listas de los pueblos más bonitos de Navarra, habiendo llegado incluso a ser Premio Nacional de Turismo. Y eso pese a contar con menos de 1000 habitantes.

El nombre del pueblo no está del todo claro, pero parece proceder de la suma de etxa (una variante de casa) y larr(e) (pastizal). Y si, encontraréis básicamente casas y pastizales, pero tan bonitos que querréis quedaros allí para siempre. Si a eso le sumáis una iglesia espectacular, lo bonito que está el río a su paso por allí o un buen puñado de tradiciones, el resultado es una joya en miniatura como la que os estamos mostrando.

De hecho, pese a sus reducidas dimensiones, es un destino tradicional en el circuito turístico navarro. Gracias a ese patrimonio tan bien cuidado y a una naturaleza más que sorprendente, en Lesaka encontraréis muy buenos sitios para dormir e incluso una oferta gastronómica llena de sorpresas. Nosotros comimos allí unos pintxos y raciones y quedamos realmente encantados, la verdad.

Además, las Cinco Villas tienen mucho que ofrecer. Sin ir más lejos, a diez minutos en coche tenéis la preciosa villa de Lesaka, que puede ser el complemento perfecto a la visita a Etxalar. Yendo a un pueblo por la mañana y a otro por la tarde os quedará un día de lo más apañado.

Turismo en Etxalar

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Aunque hasta el momento hemos hablado casi en exclusiva de caseríos, queremos empezar a desgranar los atractivos turísticos de Etxalar con la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los edificios eclesiásticos más destacados del norte de Navarra.

Empezó a construirse en el siglo XIII, aunque realmente nunca ha dejado de crecer: en su interior podéis encontrar un calvario del año 1600, una pila bautismal del siglo XVIII y un órgano del siglo XX.

Estelas discoideas

Mención aparte merecen las estelas discoideas que se pueden encontrar en los jardines de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, labradas entre los siglos XVII y XIX. Formaban parte de un cementerio ubicado en la entrada de la iglesia, el cual fue abandonado en 1850 al construirse uno nuevo en Etxalar. Sin embargo, lejos de caer en el olvido, las estelas fueron dispuestas por el jardín de la iglesia, haciendo que haya llegado a nuestros días una zona romántica y evocadora.

Plaza del Pueblo y Frontón

El epicentro de la vida social y cultural de Etxalar es su Plaza del Pueblo. Aunque antaño era el lugar en el que los vecinos guardaban al ganado, hoy en día se ha convertido en un lugar de reunión gracias a la Casa de la Cultura (antiguo Ayuntamiento, dicho sea de paso) y al estupendo Frontón, en el cual podréis ver a gente jugando a pelota vasca con relativa frecuencia.

Caseríos

Si por algo destaca Etxalar es por la infinidad de preciosos caseríos tradicionales dispuestos a lo largo y ancho de su casco histórico. Os podríamos dar decenas de ejemplos: Praderenea, Casa Iñarrea, el Palacio de Gaztelua… Realmente son muy poquitas calles y todas ellas conservadas a las mil maravillas, así que os recomendamos dar un paseíto sin rumbo y dejar que los rincones con encanto aparezcan ante vosotros.

Molinos de agua

El agua siempre ha sido abundante en Etxalar, por eso en el cauce del río han existido diferentes molinos a lo largo de la historia. Hoy en día hay dos de referencia: el Molino del Medio, conservado a las mil maravillas en el centro del pueblo; y el Molino de Abajo; en estado de ruina aunque también muy bonito.

No penséis en los molinos solo como en el lugar para procesar maíz y trigo. En el del Medio, por ejemplo, se estuvo generando energía eléctrica hasta finales del siglo XX.

Ermita de Santa Cruz, su Via Crucis y la Capilla de Fátima

A las afueras de Etxalar está la bonita Ermita de Santa Cruz, un coqueto templo rural del siglo XVI con un jardín lleno de cruces. Según la leyenda, en los prados cercanos se reunían las brujas para hacer los correspondientes aquelarres.

Hasta los pies de la ermita llega un Via Crucis, del cual se conservan algunas cruces. En él encontraréis la Capilla de Fátima, dedicada a dicha virgen.

Las Palomeras de Etxalar

Para terminar, no podemos dejar de hablar de una de las tradiciones más arraigadas en Etxalar: las palomeras. Declarada Bien de Interés Cultural, se trata de un sistema para cazar palomas sin utilizar ningún tipo de arma. Dado que entre Etxalar y Sare se encuentra uno de los pasos de los Pirineos con menor altitud, las palomas pasan por aquí a comienzos del otoño en grandes cantidades. Para atraparlas se ha diseñado un sistema de redes, las cuales pueden visitarse en las visitas guiadas que ofrece el pueblo (hay que reservar previamente llamando al 948 702 891 y cuestan entre dos y cuatro euros por persona).

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