Qué ver en Boltaña, el pueblo más acogedor de los Pirineos

Vamos a visitar Boltaña, cuyo casco histórico es uno de los más grandes de los Pirineos oscenses. Su particular estructura urbana en forma radial esconde todo tipo de sorpresas: un enorme castillo, varias iglesias, casas de piedra son siglos de antigüedad… Todo ello marcado por un estado de conservación excelente, pues raro es encontrar un balcón sin flores o una fachada sin un bonito escudo de piedra.

Lo mejor de la arquitectura de montaña

Boltaña viene de Boletania, que era como llamaron los romanos a este territorio. Aunque el origen de la localidad está en su castillo, tras la reconquista cristiana el municipio se empezó a desarrollar hasta convertirse en lo que es hoy en día. Su historia siempre ha estado vinculada a la de Aínsa, con la que comparte capitalidad de la comarca de Sobrarbe.

Con la Plaza Mayor como piedra angular, el casco histórico de Boltaña está dispuesto en forma radial. La visita, incluyendo tanto las zonas altas como las bajas, consistiría en hacer pequeños círculos que siempre empiezan y acaban en esa plaza. Es un recorrido que se hace fácil, aunque no está exento de cuestas. Os recomendamos calzado cómodo más que en ningún otro pueblo de la zona.

Hablando de comodidades, a la entrada de Boltaña hay un enorme aparcamiento. Es cierto que está en la zona baja, que desde él tendréis que andar cinco minutos y que si buscáis por la parte alta posiblemente encontréis algún huequito, pero en nuestra opinión es mejor no complicarse y dejarlo ahí nada más llegar.

Turismo en Boltaña

Plaza Mayor

Como ya hemos dicho, la Plaza Mayor de Boltaña es el principio y el fin de todas las cosas en este bonito pueblo de los Pirineos. Es lo más de lo más: no solo por contener algunos de los edificios más importantes de la localidad, sino también por el conjunto que forma. Hay que recorrerla de arriba a abajo, siempre con la Colegiata de San Pedro Apóstol como referencia (ya que está en el centro).

En la Plaza Mayor encontraréis un buen puñado de bares en los que desayunar a primera hora, comer, ir de tapas o pegarse una buena cena. Vamos, que hay muy buen ambiente en cualquier momento del día.

Colegiata de San Pedro Apóstol

La Plaza Mayor es una auténtica pasada por muchísimos motivos, aunque entre todos ellos destaca el hecho de poder visitar la Colegiata de San Pedro Apóstol. Se trata de uno de los templos de mayor tamaño de todos los Pirineos, siendo un excelente representante del gótico aragonés que imperaba en el siglo XVI.

Si tenéis ocasión de visitarla por dentro no lo dudéis, pues en su interior os espera un auténtico museo de arte sacro. Allí podréis encontrar el coro del Monasterio de San Victorián, un retablo traído de la Iglesia de San Lorenzo de Morillo de Sampietro, la pila bautismal de Burgasé…

Casa Gazo

En la plaza también está la Casa Gazo, en la cual vivió el ilustre boltañés Saúl Gazo Borruel. Fue diputado durante la II República, por lo que no debería extrañaros ver flores rojas, amarillas y moradas en uno de sus balcones. Entre otras muchas cosas, Gazo fue clave en el desarrollo del Alto Aragón, llevando al congreso propuestas para acabar con el problema del aislamiento y la despoblación de las zonas de montaña.

Ayuntamiento

Tampoco os podéis perder el Ayuntamiento de Boltaña, un edificio construido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. La inscripción de su escudo es toda una declaración de intenciones: Haec est victoria nostra.

Castillo

Tal y como hemos indicado al principio, para sacarle todo el jugo a Boltaña hay que realizar cuatro círculos que empiezan y acaban en la Plaza Mayor. El primero de ellos os llevará a la parte alta del pueblo, donde os espera su espectacular Castillo.

La subida se encara desde la Calle Santa Lucía. Todo lo que podemos decir sobre ella es que es dura de narices, así que armaos de paciencia, echad una botellita de agua a la mochila e id haciendo pausitas. Por cierto, de camino al castillo hay una barrera para que no se escape el ganado, la cual se puede levantar y continuar con la ruta. Indicamos esto para que no os deis la vuelta, tal y como hicieron los que iban delante de nosotros. Tampoco está de más recordar que no se os olvide dejar la barrera bajada tras vuestro paso.

El Castillo de Boltaña es una auténtica maravilla. La fortificación actual data del siglo XI y es de origen cristiano. Tiene un claro estilo románico lombardo y, pese a estar en ruinas, todavía se pueden apreciar con claridad tanto el patio de armas como algunos de sus lienzos. Actualmente se están efectuando tareas de excavación y restauración, por lo que puede que algunas zonas os las encontréis clausuradas.

No hace falta decir que desde lo alto del castillo hay una vistas maravillosas del casco histórico de Boltaña y de los alrededores, marcados notablemente por el meandro que genera el río Ara a su paso por la zona.

Por cierto, de camino veréis la bonita Ermita de Santa Lucía, el Sagrado Corazón y unos cuantos miradores, además de carteles indicando que la zona es Geoparque por la UNESCO. ¡Ah! Y también veréis paneles recordando que era un lugar de reunión de brujas. De hecho, sobre este tema hay mucho que decir en Boltaña, ya que la presencia de sucesos relacionados con brujería ha sido constante en los últimos siglos.

Eras y miradores

De vuelta a la Plaza Mayor, el segundo círculo lleva a visitar la zona del pueblo comprendida entre la Calle San Pablo y las diferentes eras que hay junto a la ladera de la montaña. Es una zona con mucha personalidad y en la que se puede disfrutar a las mil maravillas de la arquitectura popular de Boltaña.

Dicho sea de paso, en Boltaña hay dos tipos de edificios muy característicos: las Casas-Patio, en la zona alta; y las Casa-Bloque, en la zona baja. Ambas se caracterizan por aprovechar bien los desniveles del terreno y por tener grandes portales con arcos de medio punto, pero hay diferencias a simple vista entre ambas.

En el casto de este círculo, no os podéis perder las Eras del Coronel, unas antiguas eras de labranza que hoy en día configuran un excelente mirador al río Ara, al castillo y al anticlinal de Nabain.

También podéis encontrar allí el Rincón de la Ronda, un monumento inaugurado en 2017 para celebrar el 25 aniversario del primer concierto de la Ronda de Boltaña.

A su vez, las Eras Bajas también son visita obligada, especialmente si viajáis con niños ya que hoy en día se ha instalado allí un parque infantil. En estas eras se encuentra el Mirador del Ara, también con unas vistas excelentes.

Calle Ramón y Cajal

El tercer círculo que sale desde la Plaza Mayor consistiría en ir por la Calle Ramón y Cajal y volver por la Calle Goya, teniendo acceso a la zona más señorial de Boltaña.

En primer lugar, la Calle Ramón y Cajal hace las veces de Cale Mayor del pueblo: bonita, repleta de edificios singulares y en perfecto estado de conservación. Al fondo de la misma podéis encontrarla Casa de Cultura.

Una vez más, toca hablar de brujas. En este caso, se dice que saltaban de tejado en tejado, aprovechando también las características chimeneas troncocónicas que tanto se ven por los Pirineos. Siendo más concretos, se dice que los sábados a la noche se reunían en las eras del castillo y desde ahí iban saltando por los tejados de la Calle Ramón y Cajal.

Calle Goya

Por otro lado, la Calle Goya es conocida en el pueblo como la Calle Alta, y en ella se pueden encontrar lujosas casas adinteladas del siglo XIX.

Algunas de las más destacadas son Casa Figonero, Casa Frutos o Casa Carruesco. En ellas se pueden encontrar todo tipo de tesoros, como escudos heráldicos puertas y ventanas súper bonitas.

Es la zona más aburguesada de Boltaña.

Zona baja

Por último, el cuarto círculo que sale de la Plaza Mayor os conducirá hasta la zona baja del pueblo. Por un lado, se puede bajar por la Calle San Pablo, la cual os llevará hasta la Oficina de Turismo de Boltaña. Más allá de la información que recibiréis sobre el pueblo, actualmente hace las veces de sala de exposiciones. En ella podéis encontrar el Museo Blas de Colomina, en honor de un herrero local, y también el Rincón de Pepe Gracia, uno de los boltañeses más ilustres.

Si de la Oficina de Trusimo vais hacia la Calle del Puente, llegaréis hasta la Noria de Soldevilla, una antigua noria de agua que ha sido recuperada y puesta en valor.

Desde ella tenéis ya a tiro de piedra la zona de La Gorga, una picina natural en las cristalinas aguas del río Ara. Es la zona más visitada de Boltaña en los meses cálidos del año, ya que permite refugiarse de las altas temperaturas en el marco de un paisaje increíblemente bonito. La pena es que no acepten perros, algo que jamás entenderemos.

Si cruzáis el puente y giráis a mano izquierda, llegaréis hasta la bonita Ermita de San Sebastián, donde cada 20 de enero se celebra una ofrenda de tortas.

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