Qué ver en Beleña de Sorbe, la capital del románico rural de Guadalajara

Seguimos explorando la Sierra de Guadalajara, una comarca infinita en cuanto a excursiones se refiere. Y para muestra, nada mejor que Beleña de Sorbe, un pequeño pueblo rodeado de agua. Allí podréis encontrar uno de los edificios románicos más importantes de la provincia, aunque no será la única sorpresa que os espera. Seguid leyendo y descubriréis un destino perfecto para romper con la rutina, respirar aire puro y disfrutar del mejor patrimonio histórico.

Un pueblo lleno de tesoros

Con apenas 30 habitantes, habiendo rozado la desaparición en diferentes ocasiones y hoy en día reducida a pedanía del cercano municipio de Cogolludo, Beleña de Sorbe es una auténtica caja de sorpresas. Pocos viajeros esperarían encontrar en un sitio tan modesto una espectacular iglesia románica, las ruinas de un poderoso castillo o uno de los puentes árabes más bonitos de toda la provincia de Guadalajara.

Ubicada en las inmediaciones de la Sierra del Ocejón, Beleña de Sorbe vive actualmente entre dos aguas: la del Río Sorbe, que pasa a los pies de la localidad; y la del Embalse de Beleña, construido a finales del siglo XX para abastecer a decenas de municipios cercanos.

El excelente patrimonio del pueblo, muy destacado en comparación con sus reducidas dimensiones, viene dado por su interesante devenir histórico. Ya en una bula papal de principios del siglo XII se menciona a Beleña, siendo uno de los pueblos más antiguos de la comarca. A finales de esa misma centuria se establece el señorío de Beleña por orden de Alfonso VIII, pasando a formar parte de los poderosísimos Mendoza en el siglo XV.

Sin embargo, poco a poco fue perdiendo esplendor, hasta el punto de haber estado a punto de desaparecer. El momento más crítico se vivió durante la Guerra Civil Española, ya que durante dos años el frente entre el gobierno legítimo de la II República y los golpistas estuvo en el Río Sorbe. Por suerte, la localidad no sucumbió al paso del tiempo, resistió como pudo al siglo XX y en el siglo XXI volvió a tomar buena temperatura, gracias a que mucha gente ha encontrado en ella una excelente segunda residencia.

Beleña de Sorbe es, en nuestra opinión, uno de los grandes destinos por descubrir de la Serranía de Guadalajara. Puede que no tenga la monumentalidad de Sigüenza, la fama de Tamajón o un conjunto tan ideal como el de Campillo de Ranas, pero dispone de atractivos turísticos más que suficientes como para que el viajero quede anonadado.

Turismo en Beleña de Sorbe

Iglesia de San Miguel

Empezamos nuestro recorrido por Beleña de Sorbe por su edificio más destacado. Nos referimos a la Iglesia de San Miguel, que simple y llanamente es una joya. Se trata de uno de los mejores ejemplos de románico rural en muchísimos kilómetros a la redonda.

Fue construida en el siglo XII, aunque es cierto que en el paso del tiempo fue evolucionando. Así, el aspecto actual tiene también elementos añadidos de estilo renacentista en los siglos XVI y XVII.

Más allá de su ábside poligonal o de su galería porticada, su elemento más característico es el mensario (calendario agrícola) que hay labrado en la arquivolta de la portada. En él se pueden contemplar los doce momentos más importantes del año en lo que a aprovechamiento de la tierra se refiere: desde la matanza del cerdo hasta la recogida de la uva, pasando por la siega o la trilla. Merece la pena ir hasta Beleña de Sorbe solo por contemplarlo.

Una vez contemplamos la iglesia desde todos los puntos de vista posibles (excepto el interior, pues estaba cerrada), nos dimos un paseíto por las diferentes calles del pueblo. Es un buen ejemplo de lo que suelen ofrecer tradicionalmente los pueblos de la Sierra de Guadalajara, pero también construcciones modernas que permiten ver su evolución.

Realmente son unas poquitas calles, así que en un paseo de 15 o 20 minutos se recorre el pueblo de arriba a abajo. Merece la pena explorarlo en profundidad, ya que hay muchos rincones súper adorables.

Por cierto, nos llamó mucho la atención que en Beleña de Sobre no hay Plaza Mayor, sino Plaza Menor.

Castillo de Doña Urraca o del Molinán

Visibles en todo momento desde el casco urbano, en lo alto de la localidad se encuentran las ruinas del Castillo de Beleña de Sorbe. Conocido también como Castillo de Doña Urraca o Castillo de Molinán, se trata de una fortaleza de origen musulmán que fue concebida para controlar todo el territorio aledaño al Río Sorbe.

Se puede subir caminando hasta el castillo, lo cual os recomendamos encarecidamente. En primer lugar, por lo curiosos que resultan sus paramentos en paralelo, sin contenido alguno entre ellos.

Además, desde el castillo podréis disfrutar de una de las mejores panorámicas de Beleña de Sorbe.

Puente árabe (o románico)

En la parte baja del pueblo, en dirección al embalse, hay un estupendo puente sobre el Río Sorbe que bien haríais en visitar. No está claro si es de origen árabe (debido a su arco de herradura) o románico (por la roca de apoyo), pero en cualquier caso es una construcción estupenda.

Os recomendamos no solo cruzarlo, sino también contemplarlo desde diferentes puntos de vista. Al fin y al cabo, no siempre se pueden visitar puentes tan bonitos como este.

Ermita de la Virgen de la Soledad

También en la parte baja de la localidad, aunque en dirección opuesta (junto a la carretera por la que se accede al pueblo), está la Ermita de la Virgen de la Soledad. De las más de 500 ermitas que hay en la provincia de Guadalajara, más de 180 reciben el nombre de Ermita de la Soledad. Pues bien, entre todas ellas la de Beleña de Sorbe brilla con luz propia por su maravilloso estado de conservación.

El boom de este tipo de ermitas se dio entre los siglos XVI y XVIII, siendo todas similares: un mazacote cuadrado con tejado a cuatro aguas, con el interior pintado de blanco. Solían construirse junto a los cementerios, para que sirviesen como lugar para velar a los difuntos.

Embalse de Beleña

Para terminar, ya que estáis en el pueblo os recomendamos acercaros hasta el Embalse de Beleña. Podréis caminar sobre la estructura de la presa, algo que no es tan habitual.

Además, disfrutaréis de unas excelentes vistas del entorno natural cercano al pueblo y también del propio embalse, que es realmente bonito.

Por si os interesa, nosotros hicimos una ruta de senderismo por los alrededores de Beleña de Sorbe en la cual llegamos hasta el embalse.

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