Pasajes – Pasaia: qué ver y qué hacer en el pueblo más singular de Gipuzkoa

Hablar de Pasajes (en castellano) o Pasaia (en euskera) es bastante complejo, pues es uno de los pueblos más singulares y con más personalidad de todo Euskadi. Sus cuatro barrios se arremolinan en torno a la ría que forma el Oyarzun en su desembocadura, creando un pequeño entramado de pequeños núcleos urbanos en el que es más fácil moverse en el barco que los comunica entre sí que en coche.

En este artículo os vamos a enseñar qué ver y hacer en Pasajes – Pasaia, un lugar que nos encantó y que ha llenado nuestro instagram de fotos con muchísimos likes.

Turismo en Pasajes – Pasaia

Pasajes – Pasaia es uno de esos pueblos que nunca faltan en las listas de los pueblos más bonitos del País Vasco. Su típica imagen de casitas de colores pegadas al agua lleva enamorando a viajeros de todo el mundo desde hace ya mucho tiempo, gracias a una infinita sucesión de rincones con encanto de la que es muy fácil quedarse prendado.

El municipio tiene su origen en las aldeas de San Pedro y San Juan (Pasai San Pedro y Pasai Donibane), dos pequeños pueblos de pescadores de los que hay constancia desde (al menos) la Edad Media. Son los que tienen más valor a nivel turístico y los que reciben a la práctica totalidad de los viajeros que se pasan por allí. Sin embargo, hay otros dos barrios más (Trintxerpe y Pasai Antxo), los cuales hacen tope con San Sebastián y en ocasiones son confundidos con un barrio más de la capital de Gipuzkoa.

Como suele ocurrir en la costa vasca con los sitios más populares, Pasajes – Pasaia está muy concurrido durante el verano y los fines de semana de prácticamente todo el año. Por tanto, si vais en ese momento lo normal es que haya mucha gente y que incluso os cueste aparcar. Sin embargo, es muy difícil que nada ni nadie os haga iros de allí sin la sensación de que habéis visitado uno de los lugares más bonitos de Euskadi.

Lo normal es aparcar en un Pasai Donibane o en Pasai, y moverse en el barquito que comunica los diferentes núcleos urbanos. Más adelante os enseñaremos cuales son los parkings más típicos y os daremos información práctica sobre el barquito, pero antes os vamos a enseñar cuales son los principales atractivos turísticos de Pasajes – Pasaia.

Pasai Donibane

De los cuatro barrios, Pasai Donibane es sin duda el más visitado y el que ofrece las imágenes más icónicas del pueblo. Nosotros pensamos que no podía ser para tanto, pues habíamos escuchado auténticas maravillas sobre el sitio, pero después de visitarlo solo podemos decir que nadie estaba exagerando. ¡Qué auténtica pasada!

Plaza de Santiago

El lugar más emblemático es, con mucha diferencia, la Plaza de Santiago. Es un lugar único, en el que una enorme hilera de casas de colores ofrecen al mundo lo mejor de la típica arquitectura popular marinera: tejaditos preciosos, balcones llenos de flores y fachadas con muchísimo color.

La plaza resulta especialmente bonita a nivel arquitectónico cuando se la contempla desde el mar, porque se puede ver todo el conjunto mejor que estando en ella.

Sin embargo, a pie también es un lugar fascinante. En los alrededores de la plaza hay restaurantes, en el centro es habitual que haya mucha gente paseando o asomada al mar, hay tiendas con mucho encanto… Vamos, que es un sitio muy ajetreado, pero sin dejar de ser especial en ningún momento.

Por cierto, en la misma plaza tenéis el Antiguo Ayuntamiento de Pasajes – Pasaia, un edificio del año 1741.

Iglesia del Santo Cristo de la Bonanza

Del mismo siglo es la cercana Iglesia del Santo Cristo de Bonanza, de estilo barroco. Por fuera quizá no parezca gran cosa (la perspectiva no juega a su favor, todo hay que decirlo), pero en su interior alberga un cristo del siglo XVII que, según cuenta la leyenda, fue recogido por pescadores en medio del mar.

Castillo de Santa Isabel

Un poquito más adelante tenéis los restos del Castillo de Santa Isabel, construido en 1621 para proteger el puerto de los continuos saqueos que sufría. Pensad que la Bahía de Pasajes ofrece unas aguas tranquilas y espacios más que propicios para desarrollar la actividad comercial propia del mar, lo que a la vez es un reclamo para gente con malas intenciones.

Ermita de Santa Ana

De vuelta a la Plaza de Santiago, si miráis a lo alto veréis la Ermita de Santa Ana. Está en una terraza desde la que se domina toda la bahía. Aunque su aspecto actual data de una ambiciosa reforma acometida a mediados del siglo XVIII, todo parece indicar que la base es de un edificio de estilo románico.

Humilladero y Palacio Villaviciosa

Hay una placita llena de encanto en la que podéis ver dos elementos realmente interesantes. Por un lado, el Humilladero, en el que destaca la cruz de Nuestra Señora de la Piedad.

Por otro lado, el Palacio Villaviciosa, una obra del siglo XVI en la que se puede observar una placa que recuerda la partida, en 1777, del famoso Marqués de Lafayette.

Casa de Víctor Hugo (Oficina de Turismo)

Por supuesto, las típicas casas marineras no están únicamente en la Plaza de Santiago. De hecho, una de las más célebres está a unos cuantos pasos de allí. Nos referimos a la Casa Víctor Hugo, conocida así por haber albergado al famoso poeta en 1843. En su interior está la Oficina de Turismo de Pasajes y también un pequeño museo sobre la vida y obra del francés.

Casa de los Miranda

Otra construcción civil destacada es la Casa de los Miranda, una casa palaciega del siglo XVI. No tiene pérdida, ya que su fachada es especialmente llamativa gracias a sus columnas de piedra y a sus dos enormes escudos.

Iglesia Parroquial de San Juan Bautista

Ya a la salida del pueblo (o a la entrada, según se mire) está la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. Está elevada sobre la calle principal, algo que no ha impedido que los fieles acudan a ella misa tras misa desde el año 1643, que fue cuando se abrió al culto.

Palacio Arizabalo (Ayuntamiento)

Cerca de allí está el excepcional Palacio Arizabalo, un edificio del siglo XVIII con uno de los escudos más espectaculares que se pueden contemplar en toda Gipuzkoa. Actualmente es la sede del Ayuntamiento.

Casa Platain

La última casa que os queremos enseñar de esta zona del pueblo, aunque no por ello es menos importante, es la Casa Platain, con una arquitectura que pone en valor la influencia de las gentes venidas del sur de Francia en Pasajes – Pasaia. Es del siglo XVI y su entramado en madera es una maravilla.

Chimenea de la fábrica de porcelanas

Para terminar, una curiosidad. Justo donde empieza el casco histórico hay una enorme chimenea de color rojo. Está a tiro de piedra del Palacio Arizabalo, y es el resto más visible de la enorme Fábrica de Porcelanas que existió en Pasajes – Pasaia durante los años de mayor bonanza del siglo XIX.

Pasai San Pedro

Aunque Pasai Donibane suele llevarse los focos y el mayor número de visitas, una excursión a Pasajes – Pasaia no está completa si no se cruza a Pasai San Pedro. Y no solo por utilizar el mítico barquito, sino también porque allí espera mucho patrimonio.

Iglesia Parroquial de San Pedro

Sin ir más lejos, la Iglesia Parroquial de San Pedro, construida durante el siglo XVIII. Por fuera es un edificio realmente monumental, seguramente el templo que más destaca en la localidad. En el interior, como no podía ser de otro modo, alberga una imagen de San Pedro.

Casa natal de Blas de Lezo

En la calle paralela al mar (es decir, no en primera línea sino en segunda) está la Casa natal de Blas de Lezo, uno de los marineros más destacados del mundo. Pese a toda suerte de desventajas físicas (se dice que era manco, cojo e incluso tuerto) fue capaz de vencer en 1741 a la armada inglesa frente a las costas de Cartagena de Indias. Es considerado uno de los mejores estrategas de todos los tiempos.

Es considerado también uno de los grandes referentes españoles en la clásica disputa con los británicos. Se le atribuye la frase «todo buen español debería mear siempre mirando a Inglaterra», además de las miles de bajas ocasionadas durante la defensa de Cartagena de Indias.

La casa es un sitio de los más humilde, pero seguro que los amantes de la cultura marítima estarán encantados de ir allí a presentar sus respetos.

Factoría Marítima Vasca

Precisamente, seguro que la gente a la que le gusta el mar no deja pasar la oportunidad de ir a visitar Albaola – Factoría Marítima Vasca, un museo «vivo» en cuyo astillero siempre se hacen cosas que dan la vuelta al mundo (figurada y metafóricamente). Cuando nosotros fuimos a Pasajes – Pasaia, la principal atracción era la construcción en vivo y con las puertas abiertas de la réplica 1:1 del ballenero San Juan, un navío del siglo XVI.

Pasai Antxo y Trintxerpe

Aunque no son tan rockstars del turismo como Pasai Donibane y Pasai San Pedro, los otros dos barrios de Pasajes – Pasaia también merecen una mención. Nos referimos a Pasai Antxo y Trintxerpe, dos núcleos urbanos unidos entre sí y a su vez con la ciudad de San Sebastián. Esta conurbación hace que habitualmente se piense que son dos zonas más de Donostia, pero pertenecen a Pasajes – San Juan. En ellos podéis encontrar la mayor parte de la actividad portuaria y también un buen puñado de excelentes restaurantes. Vamos, que si tenéis tiempo también merece la pena ir.

El barco de Pasajes – Pasaia

Ya hemos hablado varias veces del barco de Pasajes – Pasaia, pero no queremos dejar de explicaros como funciona. Básicamente es una embarcación tradicional, la cual está operando durante todo el día (empieza como a las siete de la mañana y está hasta las doce de la noche, aunque os recomendamos mirar el horario justo antes de montar). En pocos minutos os llevará de una orilla a otra.

Su precio es simbólico: 90 céntimos por persona y trayecto. En la práctica, casi todo el mundo da un euro al barquero, que agradece la propia (pequeña, aunque constante durante todo el día).

Si os estáis preguntando si admiten perros en el barco de Pasajes – Pasaia, la respuesta es afirmativa. Nosotros cruzamos la ría un par de veces con nuestro perrito, y el barquero fue de lo más amable con nosotros. Por cierto, los animales viajan gratis. ¡Así da gusto!

Aparcar en Pasajes / Pasaia

Para terminar, os vamos a enseñar dónde aparcar en Pasajes – Pasaia. La cosa no es tan sencilla como parece, ya que en fines de semana, festivos y durante prácticamente todo el verano la afluencia de turistas es masiva.

Si vais a empezar por Pasai Donibane, tenéis un gran aparcamiento justo a la entrada (a la altura de la chimenea). Se puede probar suerte también en la zona del puerto.

Si vais a hacerlo desde cualquier otro punto, lo mejor es que utilicéis el gran aparcamiento que hay en la confluencia entre Pasai Antxo, Trintxerpe y Pasai San Pedro, justo a pie del puerto. En ambos casos tendréis que andar cinco o diez minutos hasta llegar a la zona histórica, pero os aseguramos que realmente merece la pena.

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