Qué ver en Tramacastilla de Tena, un pueblo a los pies de un auténtico muro de piedra

Tramacastilla de Tena es un pueblo precioso. Ubicado en el corazón del Valle de Tena, una de las zonas más bonitas de los Pirineos, en sus calles encontraréis bonitas casas de piedra, una iglesia espectacular y un mirador para disfrutar del fantástico entorno natural que rodea a la localidad. Seguid leyendo y os enseñaremos qué ver y qué hacer en Tramacastilla de Tena, uno de nuestros lugares favoritos de los Pirineos aragoneses.

Un pueblo de cuento en el Valle de Tena

Ubicada a 1224 metros sobre el nivel del mar, Tramacastilla de Tena es una de las localidad más bonitas del Pirineo Oscense. Junto a otras localidades, como Piedrafita o Búbal, conformaba el Quilón de Partacua, uno de los tres territorios históricos del Valle de Tena.

En Tramacastilla de Tena destacan tanto el continente como el contenido. Por continente queremos decir el entorno, que en este caso es una de las zonas más espectaculares de los Pirineos. Tanto es así que se podría decir que más que montañas, parece que está rodeado por altos muros de piedra. Por otro lado, por contenido nos referimos al pueblo en sí, ya que sus callecitas y casas de piedra bien merecen una visita.

Es una localidad fácil de visitar, gracias al gran aparcamiento gratuito que ofrece y a que el recorrido por los principales puntos de interés se hace en una hora como mucho. Eso sí, si vais a aprovechar que estáis por allí para hacer senderismo, el tema podría dar para días e incluso semanas.

Turismo en Tramacastilla de Tena

Iglesia de San Martín

El edificio más destacado de Tramacastilla de Tena es la Iglesia de San Martín, un templo del siglo XII de estilo románico. Hay que subir una buena cuesta hasta llegar hasta él, pero realmente merece la pena. En su interior alberga un retablo renacentista del siglo XVI.

Arquitectura popular

En Tramacastilla de Tena encontraréis una arquitectura popular sensacional, con un buen puñado de las típicas casonas de piedra de la zona. En muchas veréis balcones, grandes ventanales e incluso elaboradas decoraciones con flores.

Quizá no sea el pueblo más llano del mundo, pero os aseguramos que el paseo merece la pena (y mucho). El conjunto es sensacional, se respira la armonía en cada calle.

Bodegas Patcharán

A modo de curiosidad: si os gusta el pacharán (o simplemente queréis haceros con un producto elaborado en la zona, en las Bodegas Patcharán (Calle Chamediana 1) podréis degustar y adquirir pacharán artesano. Lo elaboran con endrinas recogidas a mano, una a una, en la comarca, las cuales se maceran en Tramacastilla de Tena. Tienen recetas de lo más sorprendentes.

Mirador de Santa Marina

Una visita obligada es el Mirador de Santa Marina. Hay que salvar mucho desnivel, pero llegaréis a una plataforma metálica desde la que disfrutar de unas vistas sencillamente espectaculares.

El mirador es un dos en uno. Por un lado, ofrece una vista increíble de la Sierra de Tendeñera.

Ermita de San Juan Bautista

Tampoco os podéis perder la Ermita de San Juan Bautista. Aunque normalmente este tipo de edificios están en zonas remotas, en este caso está integrado en el pueblo. Simplemente hay que subir unas escaleritas y disfrutar de un edificio que, aunque pequeñito, tiene mucha personalidad.

Ayuntamiento y Plaza Mayor

No es un espacio tan llamativo como en otros pueblos (fundamentalmente por la presencia de tráfico rodado), pero otro de los puntos de interés de Tramacastilla de Tena es su Ayuntamiento. Es un edificio de piedra con tejado de pizarra, igual que prácticamente todos los del pueblo. Junto a él, una Plaza Mayor en altura que también merece la visita.

Fuente de Piedra

Justo debajo de la Plaza Mayor se encuentra una bonita Fuente de Piedra. Fue el último monumento que vimos antes de abandonar el pueblo.

Tren de Montaña

Por cierto, en Tramacastilla de Tena, como en muchos otros pueblos de los alrededores, hay un Tren de Montaña a disposición de los viajeros. En este caso, este tren turístico sirve para hacer un viaje panorámico por el Valle de Tena, llegando hasta el Ibón de las Paules y volviendo en unas dos horas y media.

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