Paseo nocturno por Rímini

Aunque Rímini es una ciudad conocida fundamentalmente por su turismo de sol y playa, cada vez son más los viajeros que acuden a ella por su excelente casco histórico. Y no solo eso: la ciudad está en una posición excelente para servir de trampolín para visitar los grandes atractivos turísticos de la zona, como Bolonia (a una hora y media), Venecia (a dos horas y media) o adentrarse en el microestado de San Marino (a menos de media hora).

Qué ver y hacer en Rímini

Lo dicho: no quitamos mérito a sus playas, pues Rímini es uno de los destinos veraniegos más visitados de la costa del Adriático (y competencia no le falta). Sin embargo, nosotros acudimos a la ciudad atraídos por su excelente herencia histórica. En un paseo de poco más de dos horas se pueden ver grandes ejemplos de lo que el Imperio Romano era capaz de hacer, como puentes, murallas o anfiteatros. Por si eso fuera poco, Rímini vivió días de bonanza en la Edad Media y hasta nosotros han llegado grandes representantes de ese periodo.

Nosotros pudimos aparcar cerca del Castillo Sismondo, un edificio que ha tenido muchos usos (desde fortaleza hasta prisión) y que hoy en día es una estupenda sala de exposiciones. Cuando fuimos estaban conmemorando la vida y obra de Federico Fellini, pues el legendario director de cine nació en Rímini.

Es un excelente punto de partida, pues no muy lejos se encuentra la Piazza Cavour, uno de los grandes puntos de vida social de la ciudad. En ella no solo hay una arquitectura de primer nivel, sino que es donde encontraréis la estampa más viva y colorida de todo Rímini.

Desde esta plaza salen las principales calles peatonales de la ciudad, en las que casi a cualquier hora encontraréis todo tipo de tiendas y restaurantes abiertos. Nosotros caminamos un buen rato por la Via Alessandro Gambalunga, para después volver sobre nuestros propios pasos y, de nuevo desde la plaza, recorrer el Corso d’Augusto.

Esta última calle es, sin duda, de lo mejorcito de la ciudad. No solo comunica con el Arco de Augusto (el arco del triunfo de época romana más antiguo que ha llegado hasta nuestros días), sino que además atraviesa la Piazza Tre Martiri, otro de los grandes puntos de interés de Rímini. Conviene desviarse un poquito para ver también el Templo Malatestiano (la inacabada catedral de la ciudad).

Con lo que llevamos tenéis para un par de horitas. Si aun así os sobra tiempo, no podéis dejar de ver el Puente de Tiberio (construido hace más de 2000 años) o el Anfiteatro Romano. Si tenéis suerte, es posible que esa noche celebren alguna obra de teatro o concierto en él.

Comer en Rímini: pizza vs piadina

Y, como cualquier sitio de Italia, Rímini es sinónimo de la mejor gastronomía mediterránea que podáis imaginar. A lo largo de nuestro paseo vimos decenas de trattorias y pizzerías: a cada cual más acogedora y con mejor pinta.

Solo una recomendación: aparte de la pasta y la pizza, que obviamente son excelentes, no dejéis de probar la piadina. Es un pan plano de trigo que se rellena de mil maneras, y que aunque cada vez está más extendida tiene su origen en Rímini. Una auténtica institución gastronómica que además suele ser barata.

Rímini en temporada baja

Y para terminar, una recomendación. Nosotros fuimos a Rímini porque queríamos conocer San Marino. Buscando alojamientos cercanos, alucinábamos con los precios de los hoteles (es muy fácil encontrar buenos lugares en los que pasar la noche por 15-20€ la habitación). Rímini es un destino que concentra la mayor parte de su actividad en los meses de verano, por lo que puede ser un buen aliado fuera de temporada.

Pensad que muy cerca hay grandes bases de vuelos low cost, como por ejemplo Bolonia. Haciendo noche en Rímini podréis visitar un montón de sitios sin que el bolsillo se resienta demasiado en cuanto a alojamiento se refiere.

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