Qué ver en San Marino en un día

Vamos a enseñaros todo lo que ver y hacer en San Marino en un día. Este pequeño país tiene muchísimas cosas que ofrecer al viajero: desde algunos de los edificios medievales más bonitos de la región hasta impresionantes vistas desde lo alto del Monte Titano, pasando por cerveza artesanal o interesantes museos. ¡No os lo perdáis!

Cómo llegar y dónde aparcar en San Marino

La Serenísima República de San Marino, que así es como se llama oficialmente, está enclavada en Italia (en el centro-este del país). La mejor manera de llegar es tomar un avión hasta Bolonia (aeropuerto low cost por excelencia), de ahí ir a Rímini (ya sea en coche o en tren) y a su vez desde ahí ya se llegaría al país (en autobús por 5€ o siguiendo con el coche). Dicho así parece complicado, pero si miráis Google Maps veréis que no tiene pérdida. De hecho, puede ser una escapada de fin de semana perfecta: el viernes dar un paseíto por la noche por Rimini, el sábado San Marino y el domingo ver Bolonia.

Una cosa es San Marino país y otra San Marino ciudad, normalmente la gente visita solo lo segundo. Para llegar a ella, la mejor opción es ir buscando la señalización del teleférico (que comunica la parte baja de la ciudad con la que se ha construido sobre el Monte Titano) y aparcar justo ahí. Importante ir a primera hora, si no el atasco está asegurado.

Cuando nosotros fuimos (2020), el billete ida y vuelta del teleférico costaba 4,50€ por persona. Tenían también la opción de comprarlo con entrada combinada a un par de museos por 6,50€ o por 10,50€ con todo lo que se puede ver allí. El teleférico está funcionando todo el día y en menos de 5 minutos estaréis en la parte alta.

Recorrido por San Marino de un día

La manera más lógica de visitar la parte alta o Borgo Maggiore es dividirla fundamentalmente en dos: una ruta que va por el bordecito recorriendo las torres medievales y otra meterse por el centro a ver los edificios más destacados. Ambas se pueden ver en unas cuatro o cinco horas, así que puede ser una excursión de todo el día o incluso de medio si madrugáis un poquito.

La ruta de las tres torres

Empezando por las torres, el recorrido es muy sencillo y está bien señalizado. El punto de partida es el teleférico, desde donde hay que buscar la Basílica de San Marino, uno de los principales templos de este microestado y donde reposan los restos del Santo que le da nombre. Desde ahí, podéis elegir entre hacer la ruta a pie de monte o por el interior de la muralla. Nosotros os recomendamos sin duda la segunda opción, pues tendréis acceso a unas vistas espectaculares y podréis ir viendo las diferentes torres.

La Primera Torre (conocida como La Guaita o La Rocca) es la más antigua y la más vistosa. Es del siglo XI y la conoceréis porque es la que sale en todos los folletos turísticos. Desde ella se ve perfectamente la Segunda Torre (conocida como La Cesta), del siglo XIII y con un museo en su interior. Ojito estando aquí: conviene mirar para atrás, pues la vista de la torre anterior es sensacional. Entre una y otra veréis un montón de tiendas con los típicos souvenirs. La Tercera Torre (conocida como La Montale) es la menos turística y la menos visitada, pero nos pareció la más guay. Para llegar a ella hay que ir por un sencillo sendero no asfaltado, sin duda la parte más auténtica del monte.

Al acabar la ruta estaréis en la sede de la Radio y Televisión Pública de San Marino. Desde ella podéis volver andando al centro (10-15 minutitos caminando) o tomar un taxi si os da pereza, pero el paseo sigue siendo igual de agradable.

El interior del Borgo Maggiore

De vuelta en el centro, son muchos los edificios para visitar. Pese a que los edificios medievales con la arquitectura propia de la zona son el hilo conductor, hay mucha variedad dentro de ellos: iglesias, puertas, trozos de muralla, torreones, museos…

Por destacar algunas zonas en concreto de la ciudad, nos gustó mucho la callecita que conecta la Puerta Fratta con la Puerta de la Muralla Nueva, la Plaza Garibaldi (donde hay un museo con la historia del país) y sobretodo la popular Piazza de la Libertad, donde se encuentran el Palacio Público (uno de los edificios más destacados) y la famosa Estatua de la Libertad (que nada tiene que ver con la de París y Nueva York).

El tiempo aquí varía mucho en función de si solo camináis, si entráis a museos o si vais de tiendas. En cuanto a esto último, es una especie de Gibraltar: alcohol, joyas, armas… podéis encontrar todo, teóricamente pagando menos impuestos que en Italia.

Por esta zona también hay sitios para comer. Nosotros nos comimos unas deliciosas pizzas a un precio bastante normalito (pensábamos que por estar en un sitio tan raro nos iban a meter clavada, pero no).

¿Merece la pena San Marino?

La respuesta está clara: ¡por supuesto que merece la pena! No solo es la república más antigua del mundo, también es uno de los Estados más pequeños y más especiales. En un día podéis visitar una ciudad medieval de primer nivel, disfrutar de unas vistas sensacionales y comer bien, además de hacer compras o visitar museos.

Hay mucho que ver y hacer en San Marino. Quizá no sea lo más típico del mundo, pero al igual que otros microestados europeos (como Mónaco, Liechtenstein o el Vaticano) tiene mucho que ofrecer.

Recomendaciones de última hora: probad las deliciosas cervezas artesanales de Birrificio Abusivo (un fabricante local) y comprad la camiseta de la selección de fútbol de San Marino (que podréis conseguir en cualquier tienda por 15-20€).

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