La Cascada de Jägala: visita a la mayor catarata natural de Estonia

Vamos a hablar de la Cascada de Jägala, que con sus 8 metros de alto y 50 de ancho es la más grande de toda Estonia formada de manera natural (hay una mayor, pero es fruto de la actividad humana). Se encuentra junto al coqueto municipio rural de Jõelähtme y es uno de los principales atractivos naturales del país.

Una buena excursión desde Tallin

La Cascada de Jägala está a escasos 25 kilómetros al este de Tallin, por lo que puede ser una excelente excursión desde la capital de Estonia. En concreto, está en el curso inferior del Río Jägala, a su paso por Jõelähtme.

Aunque Estonia es un país tirando a llano, la cascada salva el desnivel que hay entre la Meseta de Harju y la llanura costera del norte del país. Es un salto de apenas 8 metros, pero que resulta espectacular en un contexto como este.

Por cierto, si queréis conocer el sitio más allá de su valor natural, en los alrededores podéis encontrar restos de diferentes estructuras (desde un molino hasta una planta de energía eléctrica abandonada) y también fósiles de cefalópodos.

Por doquier veréis excursiones organizadas a la cascada, que por unos 20€ os llevan hasta ella y de paso os enseñan algunos pueblecitos de los alrededores. No decimos que estén mal, pero nosotros la hicimos por libre (ya que estábamos viajando con nuestra furgoneta) y no pudo ser más sencillo.

Visitar la Cascada de Jägala por libre

De hecho, recomendamos hacer esta excursión por libre ya que se puede hacer en unos pocos minutos, dejando mucho tiempo para investigar otros puntos de interés del norte de Estonia.

Hay un enorme aparcamiento justo al lado, literalmente con caminar un par de minutos se llega hasta el agua. Eso hace que sea una ruta no solo sencilla, sino accesible para prácticamente todos los públicos.

Se pueden contemplar las cascadas desde arriba y desde abajo. Eso sí, no esperéis grandes señalizaciones ni medidas de seguridad, porque es un sitio al que se le han quitado cuatro matojos de los alrededores y poco más.

Es uno de esos lugares que cambian mucho en función de la época del año. Por ejemplo, nosotros fuimos en verano, cuando lleva muy poco caudal y se puede incluso caminar sobre el lecho de piedra del río. Por el contrario, si vais en otoño y en primavera llevará muchísima agua, mientras que en un frío día de invierno lo mismo os la encontráis parcial o totalmente congelada.

Puede que no sea el espacio natural más impresionante que visitamos en nuestro viaje por los países bálticos, pero aun así nos parece una excursión más que digna desde Tallin. Al fin y al cabo, la cascada natural más grande del país no siempre está a escasos 15 minutos en coche.

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