El Barrio do Barredo, una sorpresa bien escondida en el corazón de Oporto

Todas las ciudades tienen una joya escondida y en el caso de Oporto esta es, sin lugar a dudas, el Barrio do Barredo. Se trata de una intrincada sucesión de intrincadas calles, en las que desde luego no es cómodo caminar. Sin embargo, hacer el esfuerzo os pondrá frente a una zona auténtica a la par que desconocida, poco transitada por el viajero medio pero que a la vez se antoja imprescindible para conocer la esencia misma de la urbe a orillas del Duero.

La esencia de Oporto está en sus cuestas

El Barrio do Barredo es, más o menos, el conjunto de calles que hay entre el barrio de la Ribeira y las calles aledañas de la Catedral. Dicho de otro modo: ese pequeño espacio vacío en el que las guías de viaje convencionales no señalan ningún atractivo turístico. ¿Por qué dejarse caer entonces por allí? Pues porque hablamos de una zona absolutamente fascinante.

Lo primero que tenéis que hacer es poneros calzado cómodo y echar una botellita de agua a la mochila, porque os aseguramos que vais a sudar. El Barrio do Barredo está compuesto fundamentalmente por estrechas calles empinadas: todas preciosas, sí, pero con un desnivel considerable.

La segunda consideración previa es que tenéis que ir sin prisas, dejando que el barrio mismo sea el que os sorprenda. Es casi imposible describiros el recorrido a realizar, ya que sus calles responden a la herencia medieval de Oporto: trazado irregular, callejones que van a ningún sitio, improvisadas plazas que han surgido con la construcción y demolición de edificios…

¿Todavía no os hemos asustado? Pues seguid leyendo y acompañadnos en este paseo por el Barrio do Barredo.

Cerca del bullicio, lejos del ruido

Podéis encarar la visita al barrio desde abajo o desde arriba. Nosotros os recomendamos empezar desde la Praça da Ribeira, con la estrecha Rua dos Canastreiros como punto de partida. Y lo hacemos porque nos parece su mejor carta de presentación: si os parece preciosa, meteos de lleno en en el Barrio do Barredo y empezad a caminar sin rumbo; si no os dice nada, daos la vuelta y quedaos a orillas del Duero.

Lo primero que os llamará la atención es el silencio. Pese a que estáis en una especie de sándwich del bullicio (con la Ribeira en un extremo y la Catedral en el otro), las calles del Barrio do Barredo son tranquilas a más no poder. Y se agradece mucho, ya que pasear tranquilamente en una ciudad tan turística no siempre es habitual.

Sabemos que no tiene mucho que ver a nivel arquitectónico, pero esta zona de Oporto nos recordó en cierta manera al barrio de Anafiotika en Atenas. Un remanso de paz y tranquilidad en el que la arquitectura tradicional brilla con luz propia.

Es cierto que hay algunos puntos de interés concretos, como las imposibles Escaleras de Barredo (Escadas do Barredo). Sin embargo, insistimos en la idea de que os mováis sin rumbo y vayáis descubriendo el barrio a vuestro aire.

La zona más auténtica es la que está entre Cais da Ribeira y la Rua da Ribeira Negra. Es cierto que si seguís subiendo todavía queda un poco de esta esencia medieval, pero poco a poco os adentraréis en el Barrio de la Sé. Y esa es otra historia que os contaremos en otro post.

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