Qué ver en Ribe, el pueblo más antiguo de toda Dinamarca

Ribe es posiblemente el lugar que más se ajusta a la idea preconcebida que teníamos de Dinamarca: herencia vikinga, pequeñas casitas con entramados de madera en sus fachadas, una zona de marismas en el horizonte… La verdad es que este pequeño al suroeste de Jutlandia nos dejó fascinados, no lo vamos a negar. Por eso, hoy queremos rendirle nuestro particular homenaje con esta guía, en la cual os enseñamos las 5 visitas imprescindibles que hay que hacer en Ribe.

Ribe, el pueblo más antiguo de Dinamarca… ¡y de toda Escandinavia!

No son demasiados los kilómetros que separan a Ribe del Mar del Norte. De hecho, casi se podría ir nadando, ya que la ciudad fue fundada por los vikingos en una zona de marismas a comienzos del siglo VIII. Tiene fama de ser el pueblo más antiguo de Dinamarca y de toda Escandinavia, algo que podréis ver referenciado en todos los folletos turísticos de la zona.

Más allá de su fundación, la ciudad se convirtió en una auténtica potencia durante la Edad Media, ya que su puerto era uno de los más importantes de la zona. Sin embargo, el paso del tiempo no fue todo lo amable que debería, pues las guerras, los desastres naturales y cambios en las rutas comerciales hicieron que Ribe perdiese fuelle en siglos venideros. Ojo, que esto pudo ser un problema en su tiempo, pero desde nuestro punto de vista no podemos estar más agradecidos: a raíz de esa situación, ha llegado a nuestros días la ciudad casi igual que como estaba en el medievo.

Aunque en el siglo XX Ribe creció un poco y desarrolló algo de industria, lo cierto es que a día de hoy vive casi exclusivamente del turismo. No en vano, en su caso histórico podréis encontrar una catedral preciosa, cientos de edificios protegidos, museos y un canal que no os dejará indiferentes.

Las cinco cosas que no te puedes perder en Ribe

La Plaza Mayor (Torvet) y su Catedral

El epicentro de la ciudad, parada obligada en cualquier visita al pueblo. Conocida como Torvet, la Plaza Mayor de Ribe es una auténtica pasada. No solo por la plaza en si misma (que es preciosa) o por los edificios que hay en ella (de los que ahora hablaremos), sino por el ambiente que hay. A todas horas veréis gente pasando, hay varios bares en los alrededores, las escasas aunque coquetas tiendas de artesanía de Ribe están en los alrededores de la plaza… Vamos, que hay que venir.

Sin lugar a dudas, el edificio más destacado es la Catedral de Ribe, un enorme templo del siglo XII construido en estilo románico. Es la única iglesia de Dinamarca con cinco naves, en las cuales podréis encontrar un montón de frescos y cúpulas doradas.

Sin embargo, no es lo único interesante que veréis en la plaza. En una de las esquinas está Det Gamle Radhus, algo así como el Antiguo Ayuntamiento de Ribe: un edificio de piedra roja que bien merece una visita.

Tampoco os podéis perder la Casa Hans Tausens, una construcción del siglo XVI en la cual vivían los obispos luteranos de Ribe. Entre ellos destacó Hans Tausens, que es el que dio nombre al edificio: un obispo reformista que también tiene una estatua al ladito de la Catedral.

La plaza es muy querida por los habitantes de Ribe, tanto que parece que nunca está completa. De hecho, en otra de sus esquinas encontraréis el Kannikegården, un edificio construido sobre las ruinas de una antigua fábrica de algodón que se quemó en el año 2000. Tardaron quince años en reconstruirlo, pero el acabado fue sensacional.

Por último, no dejéis de ir al Porsborg, un edificio construido en 1582 y que a día de hoy alberga el Centro de Visitantes (donde podréis conseguir un mapa).

Las más de 100 casas protegidas

Si la plaza es un buen punto de partida, lo siguiente tiene que ser callejear por Ribe. Y no lo decimos por decir, sino porque en el pueblo encontraréis hasta 110 casas históricas que a día de hoy están protegidas por su incalculable valor. Se mire por donde se mire, Ribe es un pueblo precioso, por lo que perderse entre sus calles siempre es una buena idea.

Sería imposible quedarnos con un solo rincón, porque la verdad es que el recorrido fue increíble. Todas esas casas de ladrillo, con las características fachadas con entramados de madera, respondían a las mil maravillas a lo que esperábamos encontrar allí.

Algunas son realmente increíbles: pequeñas, inclinadas hacia delante, resistiendo al paso del tiempo pese a que parece que se van a derrumbar de un momento a otro.

El embarcadero

Y ya que hablamos de pasear, imprescindible darse una vuelta por la zona del embarcadero. Dicho de otro modo, por las callecitas y los puentes que transcurren junto al canal que encauza el río Ribe.

Aunque también se podría recomendar pasear sin rumbo, hay mucha tela que cortar. Lo primero que tenemos que deciros es que no os podéis perder la calle Skibbroen, que va junto al canal y entorno a la cual están los pubs más coquetos de la ciudad. Pequeños edificios llenos de historia y en los que siempre es una buena idea tomarse una cerveza (aunque a precio danés, algo no tan agradabe).

A mitad de calle encontraréis al Stormflodssøjlen, una pequeña columna llena de anillos. ¿Sabéis lo que significan? Pues ni más ni menos que el nivel que ha alcanzado el agua en las peores crecidas del río. Por muy altos que seáis, seguro que algunos llegan a cubriros.

Por último, si vais en en los meses cálidos del año no podéis dejar de seguir los pasos del Vigilante Nocturno. De mayo a octubre, a eso de las 20:00 (también a las 22:00 en julio y agosto), saldrá desde enfrente del Restaurante Weis Stue el personaje local más célebre. Él os hará una visita guiada por la ciudad, totalmente gratuita, acompañándola de canciones tradicionales y creando una atmósfera única.

La Iglesia – Monasterio de Santa Catalina

Pese a que antes nos hemos deshecho en elogios ante la catedral, tampoco os podéis ir de Ribe sin visitar la Iglesia – Monasterio de Santa Catalina. Es uno de los conjuntos monásticos más antiguos y mejor preservados de toda Escandinavia, por lo que acercarse hasta aquí no puede faltar en una visita al pueblo.

El lugar fue fundado en el siglo XIII por la orden de los dominicos. Que haya llegado hasta nuestros días es un milagro, ya que durante la Reforma de 1536 fueron demolidos hasta 14 edificios religiosos por orden del rey… y Santa Catalina consiguió sobrevivir. Por cierto, el edificio tiene el honor de haber sido el primer hospital de Ribe.

Visitar la iglesia y sus preciosos jardines está permitido, aunque no cuando hay misa.

Los museos de Ribe

Por último, nadie se puede ir de Ribe sin visitar alguno de sus muchísimos y excelentes museos. El más famoso es el Ribe Vikinge Center, que pese a ser caro (130 coronas por persona, unos 17 euros) es uno de los mejores lugares del mundo para aprender más sobre la cultura vikinga. Tampoco puede faltar el Wadden Sea Centre, o lo que es lo mismo, el museo dedicado al Mar de Frisia y sus aves migratorias.

También merecen ser mencionados el Museo de Arte de Ribe o Kunstmuseum, el Museo de Jacob A Riis (un habitante de Ribe que emigró a EEUU y que fue catalogado por Roosevelt como el ciudadano modelo de la ciudad de Nueva York) o el Museo de la Catedral.

Extra: El Hombre en el Mar

Ribe pertenece al término municipal de Esbjerg. Por tanto, no podemos dejar de recomendaros que hagáis una excursión a El Hombre en el Mar, un conjunto de esculturas a pie de playa que no deja indiferente a nadie. Pero eso es una historia y la contamos en su correspondiente post.

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