Ruta de 3 semanas en furgoneta por el norte de Europa

Hoy queremos hablaros de uno de los grandes viajes de nuestra vida: el verano en el que hicimos una ruta de tres semanas en furgoneta por el norte de Europa. Un recorrido que nos llevó por hasta cinco países diferentes y en el cual hubo una gran protagonista: la zona de los Fiordos Noruegos.

Esta larga guía es un índice para todos los artículos que hemos escrito al respecto. Esperamos que os inspire y os sirva de ayuda para preparar un viaje que sea, al menos, tan guay como el nuestro.

Introducción: Looking North

El norte nos fascina. No tanto como un lugar en concreto, sino como una idea: si estamos en Madrid, queremos ir al País Vasco; si estamos allí, nos apetece pasar a Francia; si estamos en Alemania, nos gusta subir a Dinamarca. No sabríamos explicarlo de manera racional, pero el caso es que nos reconforta ir al norte. Cuando más subimos, más a gusto nos sentimos.

Así fue como se decidió el destino del viaje de verano que hicimos en 2019. Después de barajar infinitas opciones, apostamos por ir a recorrer algunos de los principales lugares de los países escandinavos. En ese momento no teníamos furgoneta, así que alquilamos una en Ámsterdam y desde ahí nos echamos a la carretera.

¿Qué hace falta para un viaje como este? Pues más ganas que otra cosa. Desde España llevamos un poquito de todo (comida, ropa de abrigo y demás) y sobre la marcha fuimos haciéndonos con lo que necesitábamos.

Si estáis pensando en recorrer el norte de Europa seguid leyendo, porque muy mal se tiene que dar para no inspiraros con nuestro viaje.

Recorrido y lugares visitados

Países Bajos (primera parte)

  • Día 1:
    • Recogida de la furgoneta en Amsterdam.
    • Urk: parada improvisada en este bonito pueblo pesquero, en el que nos dimos un chapuzón de campeonato en su playa plagada de molinos de viento.
    • Groningen: visita a esta bonita ciudad universitaria. Sus canales, sus animadas calles comerciales y sus enormes plazas fueron un excelente broche de oro para el primer día del viaje.

Alemania (primera parte)

  • Día 2: Stade. La Ciudad Hanseática del norte de Alemania fue nuestra primera y única parada en el país germano en esta primera parte del viaje. Merece la pena la visita.

Dinamarca (primera parte)

  • Día 3:
    • Ribe: la ciudad más antigua de Dinamarca es una auténtica maravilla. Nos encantó la zona del puerto, aunque también sus tranquilas calles repletas de tiendas de artesanía.
    • Esbjerg: rematamos el día yendo a ver El Hombre en el Mar, un impresionante conjunto de esculturas en la costa danesa.

  • Día 4: Legoland: visita al parque temático que Lego tiene a las afueras de la pequeña localidad de Billund. Ni que decir tiene que es una visita excelente si vais con niños o si, como nosotros, os resistir a asumir que ya sois adultos. Fue caro pero mereció la pena.

  • Día 5: Odense: pasamos la mañana visitando la ciudad de nacimiento de Hans Christian Andersen. No nos extraña en absoluto que de unas calles tan bonitas y llenas de color surgiese un escritor tan legendario.

Suecia

  • Día 5: a la tarde, cambiamos Dinamarca por Suecia. Eso nos llevó a Malmö, una ciudad llena de vida en la que descubrimos la cara más veraniega del país.

  • Día 6: Göteborg: con su popular barrio de Haga como principal emblema, fuimos absolutamente cautivados por esta ciudad sueca. Por supuesto, disfrutamos de lo mejor que se puede hacer: la fika, la mítica merienda de Suecia,

Noruega

  • Día 7: Oslo: realmente no vimos nada de la capital. Llovía, nos trataron mal y teníamos muchos kilómetros por delante, así que decidimos echarnos a la carretera y desplazarnos a la zona que más nos interesaba del país. Por el camino vimos muchas cosas interesantes, como el increíble Storelgen.

  • Día 8:
    • Carretera del Atlántico: empezamos con un destino singular, una de las carreteras más bonitas del mundo. No hay palabras para describir lo increíble que es este trazado.
    • Rampestreken: tras ello, le hincamos el diente al senderismo, pues al fin y al cabo hacer algún que otro trekking fue uno de los motivos por los que hicimos este viaje. Las vistas desde el mirador del Rampestreken fueron increíbles, pero no imaginábamos lo dura que iba a ser la subida.
    • Escalera de los Trolls: y, para terminar un día maratoniano, la visita a una carretera de montaña que también nos dejó sin palabras. Sus empinadas curvas son dignas de visitar.

  • Día 9: Geiranger: a la mañana estuvimos viendo Geiranger, uno de los puntos más visitados de los Fiordos Noruegos. Se trata de un pequeño pueblo en la cabecera del fiordo homónimo. En lo alto hay un mirador con unas vistas increíbles.

  • Días 9 y 10: glaciares (Kjenndalsbreen, Briksdalbreen y Jostedalsbren). Tras Geiranger, pasamos un día y medio visitando diferentes glaciares. Una experiencia única y que no se parece a nada que hayamos hecho antes o después, salvo visitar otros glaciares.

  • Día 11:
    • Iglesia de Borgund: el día vikingo del viaje empezó con la visita a la iglesia de madera más representativa de cuantas hay en Noruega. Las fotos hablan por sí solas.
    • Poblado vikingo de Njardarheimr: a la tarde fuimos a visitar una aldea-museo en la que aprendimos muchísimo sobre la vida de los vikingos cuando no estaban en altamar. Hicimos cosas con las que no contábamos, como lanzamiento de hacha.

  • Día 12: Bergen: conocida como la capital de los Fiordos Noruegos, Bergen fue uno de los lugares que más nos gustaron del viaje. Una ciudad increíble, llena de color y que rompe con el tópico de que los noruegos son fríos.

  • Día 13: Stavanger: más o menos se podría decir lo mismo de Stavanger, pues esta ciudad (algo más al sur) también nos cautivó. Su casco histórico, repleto de casitas de madera de color blanco, justifica por sí mismo un viaje hasta aquí.

  • Día 14:
    • Preikestolen: utilizando Stavanger como punto de partida, hicimos uno de los trekkings más bonitos que se pueden hacer en Europa. La subida es agotadora, pero el Púlpito de los Dioses bien merece la pena. Una de las mejores experiencias que hemos tenido nunca.
    • Kristiansand: el punto y final a Noruega lo puso esta ciudad del sur, desde la cual tomamos un ferry que nos llevó a Dinamarca. Antes de subirnos al barco dimos un paseíto por este destino de sol y playa (todo lo «sol y playa» que se puede ser en Noruega).

Dinamarca (segunda parte)

  • Día 15:
    • Pueblecitos del norte de Jutlandia: la vuelta a Dinamarca nos permitió conocer dos pueblos únicos como Hirtshals y Lonstrup, además de una zona natural increíble: Punta de Grenen. En ella el Mar del Norte y el Mar Báltico chocan, creando un fenómeno único.

  • Día 16:
    • Frederikshavn: breve parada en este pequeño pueblo del norte del país. Unas cuantas calles comerciales y su animado puerto pesquero son sus señas de identidad.
    • Aalborg: es uno de los principales destinos turísticos del país, y no lo es por casualidad. Ofrece al viajero absolutamente de todo: un excelente patrimonio, muy buen ambiente y muchos sitios en los que comer algo delicioso.

  • Día 17:
    • Mariager: pueblo perteneciente al movimiento cittaslow, que pone en valor ideas como el respeto por el medio ambiente, el turismo de calidad o la defensa de la artesanía local. Poco más que añadir, ¿no?
    • Aarhus: la última parada en Dinamarca fue Aarhus, cuya propuesta cultural y de shopping nos conquistó.

Alemania (segunda parte)

  • Día 18: Bremen: la ciudad en la que los hermanos Grimm basaron algunos de sus cuentos bien merecía una parada. La impresionante Marktplatz, la zona junto al Río Weser o el barrio de los pescadores hicieron que, aunque breve, nuestro paso por Alemania fuese de lo mejorcito del viaje.

Países Bajos (segunda parte)

  • Días 19 y 20: Ámsterdam: terminamos la ruta con un par de días en una de las ciudades más importantes de Europa. Largos paseos junto a sus canales, la visita al Museo Van Gogh o una breve (aunque pintoresca) incursión por el sórdido Barrio Rojo pusieron el broche final a un viaje increíble.

Documentación, vacunas y otros trámites

Para un viaje como este no hace falta pasaporte, visado, ponerse una vacuna ni nada que se le parezca. Cuatro de los cinco países visitados eran Unión Europea, y el que no (Noruega) tiene acuerdos que hacen que el tránsito sea igual de sencillo que dentro de la Unión.

La única cosa a tener en cuenta es que si vais con mascotas tenéis que sacarle pasaporte y vacunarle de la rabia tres semanas antes, pero nada más.

Moneda

A lo largo del viaje utilizamos tres monedas distintas: el euro, la corona danesa y la corona noruega. Cero dificultades para obtenerlas y para pagar con tarjeta, al menos en los principales núcleos de población.

Eso sí, lamentablemente durante toda la ruta experimentamos que cuanto más al norte, más caro todo. Si Dinamarca nos pareció caro en comparación con Alemania, resultaba una ganga si se ponía al lado de Suecia. Y no digamos lo duro que fue pasar de Suecia a Noruega, siendo este último el país más caro en el que hemos estado nunca.

Gastronomía

Comimos muy bien, no solo por disfrutar de la gastronomía de cinco países distintos sino porque en una furgoneta eres dueño de lo que comes.

A lo largo de las tres semanas probamos de todo: salchichas alemanas, albóndigas suecas, pescado noruego… Todo a buen precio, aunque una vez más recordamos eso de que cuanto más al norte es todo más caro. Hicimos una compra enorme en Alemania, de la cual estuvimos tirando sobre todo cuando estábamos en Noruega.

Alojamiento

El alojamiento era nuestra furgoneta, así que poco podemos contaros al respecto. Bueno, sí: si hacéis un viaje como nosotros, tenéis que tener en cuenta que los nórdicos nos llevan años de ventaja. Para ellos estar en comunión con la naturaleza es un valor positivo, así que es súper frecuente la acampada libre, nadie deja basura en el campo ni cosas así.

Dormimos en sitios increíbles gracias a Park4Night, una app de móvil con la que buscar sitios para pasar la noche en furgo. 100% recomendable incluso la versión de pago, para disponer de su base de datos en caso de no tener cobertura.

Transporte y presupuesto

Alquilamos la furgoneta en Amsterdam con Wicked Campers. ¿Qué podemos decir? El vehículo era viejo pero barato, y gracias a ellos hicimos un viaje difícil de olvidar. Eso sí, no es oro todo lo que reluce: nos dieron la furgo sin documentación y sufrimos un poquito en algún control policial.

Si vais a Noruega, tened en cuenta que hay que registrar vuestro vehículo previamente (aunque sea de alquiler) para poder utilizar y pagar los peajes. Os dejamos más información en esta guía con consejos para conducir por Noruega.

Seguridad

Fue un viaje 100% seguro: tanto por las carreteras que recorrimos como por los lugares en los que dormimos. Mucha gente nos pregunta si no nos da miedo dormir en una furgoneta, pero la verdad es que no: se duerme a pierna suelta y el único susto que nos llevamos en tres semanas fue que una oveja decidió despertarnos a cabezazos.

Consejos finales

Uno de los mejores viajes de nuestra vida. Dicho eso, dicho todo 🙂

Siendo jóvenes y teniendo unos recursos más que limitados, ir en furgoneta es la única opción viable a nivel económico que se nos ocurrió para poder conocer un lugar tan increíble (y tan caro) como los Fiordos Noruegos. Por el camino pudimos disfrutar de Países Bajos, Alemania, Dinamarca y Suecia, así que la experiencia no estuvo nada mal.

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