Qué ver en Novo Mesto, el secreto mejor guardado de Eslovenia

¿Nunca os ha pasado eso de ir a visitar un sitio de pura casualidad y que se acabe convirtiendo en una de las mejores cosas del viaje? Así nos sentimos nosotros al visitar Novo Mesto, una ciudad en la que paramos única y exclusivamente porque pillaba a medio camino entre Zagreb y Ljubljana. ¡Y qué suerte tuvimos! No es precisamente uno de los destinos más visitados de Eslovenia, pero nos gustó tanto que hemos preparado esta guía para animar a otros viajeros a hacer parada aquí.

Ruta de un día por Novo Mesto

Novo Mesto (que significa literalmente Ciudad Nueva) es una pequeña urbe ubicada en un meandro del río Krka. Es uno de esos sitios que si se buscan en internet parecen de mentira de lo bonitos que son.

Suponemos que la mejor panorámica será a vista de dron, pero caminando también hay acceso a instantáneas súper interesantes. Nosotros dejamos el coche en un aparcamiento gratuito cerca del Puente de Kandijski, que aparte de ser precioso ofrece unas vistas tan bonitas como esta.

El recorrido dentro del casco histórico es bastante sencillo. Empezamos subiendo por la calle Glavni, una especie de avenida principal que más bien parece una plaza. En uno de sus laterales está la Oficina de Turismo. Íbamos a decir eso de «es el corazón de la ciudad», porque hay unos cuantos bares por aquí, pero al verdad es que Novo Mesto es un remanso de paz. Precisamente fue una de las cosas que más nos gustó: la sensación de tranquilidad de la que disfrutamos en todo momento.

Desde ahí nos fuimos a buscar los edificios más importantes, haciendo algo así como un ocho teniendo como referencia la calle principal. A mano derecha (bordeando el río) fuimos a parar al Monasterio Franciscano de Novo Mesto, uno de los edificios religiosos más destacados de la ciudad.

Por cierto, por toda la ciudad veréis diferentes estatuas en honor a deportistas olímpicos, así como pequeñas galerías de arte. Lo que no encontraréis será ninguna referencia a Melania Trump, pese a ser la localidad en la que nació.

Siguiendo con el recorrido, en lo alto de Novo Mesto llegamos a la Catedral de San Nicolás, un edificio enorme y visible desde prácticamente toda la ciudad. Su estilo arquitectónico está a caballo entre el gótico y el barroco. Merece la pena entrar (es gratis) y también pasear por sus jardines.

De vuelta a la calle principal, solo queda tomar algo allí o hacer algunas compras. En cualquier caso, si habéis seguido nuestras indicaciones habréis descubierto uno de los pueblos más bonitos de Eslovenia.

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